jueves, 29 de junio de 2017

Desde julio un satélite en el espacio brillará casi como el sol y la luna.

Mayak es una palabra rusa que significa faro. Y ese ha sido precisamente el nombre que los investigadores de la Universidad de Ingeniería Mecánica de Moscú, han elegido para un fascinante proyecto: un satélite con forma de pirámide que esperan convertir en uno de los objetos más brillantes del cielo nocturno. Y la elección no ha podido ser más acertada, ya que lo que va a hacer este objeto es reflejar los rayos del Sol hacia nuestro planeta.


Para ello, el satélite, que orbitará a 600 kilómetros de la Tierra, estará equipado con un reflector de forma piramidal, fabricado con placas metalizadas que tienen un grosor veinte veces inferior al de un cabello humano.

El proyecto ha sido financiado mediante crowfunding y, si todo transcurre según lo previsto, el próximo 14 de julio una nave del tipo Soyuz-2 se encargará de poner en órbita a Mayak. Según los cálculos realizados, será el objeto más brillante del cielo después del Sol y la Luna.

La finalidad de esa misión, más allá de colocar un objeto luminoso en nuestro cielo, es doble: por un lado, demostrar que la financiación mediante crowfunding es útil para la investigación espacial y, por otro, obtener datos sobre la densidad atmosférica a grandes altitudes.

La noticia no ha sido bien recibida por toda la comunidad científica. Hay astrónomos e ingenieros aeroespaciales que han mostrado su disgusto con este tipo de iniciativas pues consideran que, si el ejemplo cunde, y empiezan a multiplicarse este tipo de lanzamientos, el espacio comenzará a llenarse de objetos que harán cada vez más complicado poner un cohete en órbita.



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