miércoles, 14 de junio de 2017

¿La ropa negra da mas calor?

Cuenta la leyenda que los tuaregs del desierto de Sáhara visten de de pies a cabeza con un blanco radiante para protegerse del calor del Sol, pero probablemente la leyenda no ha visto muchas fotos de tuaregs. Cuando tu amigo o familiar te suelte alegremente: "¿tienes calor? Claro, no sé por qué te pones ropa negra" no dudes en mirarlo fijamente a los ojos, con media sonrisa en los labios y estas palabras en la lengua: "no tan rápido". Porque la cuestión no es tan sencilla. Aunque la física parece estar de su lado, probablemente se estén escapando algunos conceptos básicos. Y es que no siempre la razón tiene... la razón.

La ropa negra y la radiación
Veamos el origen del razonamiento. La luz es un conjunto de ondas radiadas por nuestro sol. Estas ondas son muchas. Algunas se ven (es lo que llamamos espectro del visible, la luz que vemos) y otras no. Pero el que no las veamos no quiere decir que no estén ahí, ejerciendo un efecto. Efectivamente, parte de esas ondas llegan y rebotan o se absorben, calentando el objeto que "iluminan". Todos los cuerpos emiten radiación. Por debajo de los 500ºC esta radiación es infrarroja, pero existe. Pero volvamos a los colores. El color negro, por ejemplo, no es otra cosa que la percepción visual de una sustancia que absorbe los rangos de luz del visible. Es decir, las ondas de luz visible que llegan hasta él son absorbidas por sus moléculas. Si reflejara algún tipo de onda en particular, por ejemplo la que apreciamos de color azul, el objeto sería azul, no negro. De ahí que digamos que el negro absorbe la radiación, guardando la energía y, por tanto, el calor. Ese es el origen del "mito", que hasta aquí es correcto: el color negro (como el de la ropa) absorbe hasta el 98% de la radiación solar.

Pero profundicemos un poco más. Como decíamos, todos los cuerpos emiten radiación. En concreto, nuestro cuerpo también emite radiación infrarroja, que es como perdemos calor corporal. Grosso modo, si la radiación que emitimos es menor que la que absorbemos nos calentaremos. Si es al revés, comenzaremos a enfriarnos. Para evitar estos cambios nos ponemos ropa. La ropa ayuda a que no se escape nuestro calor. También impide que ese exceso golpee directamente nuestro cuerpo, creando una capa de aire ligeramente aislante. Y aquí es donde llegamos al quid de si es blanca o es negra. La ropa negra absorbe más radiación y por tanto también la emite mejor. Estro también ocurre con la radiación infrarroja. La ropa blanca refleja gran parte, por lo que no emite tan bien la energía absorbida, eso ha quedado claro. Ahora tengamos en cuenta la pieza faltante: la brisa. Esta es capaz de alejar el calor superficial de cualquier cuerpo rápidamente. Es uno de los sistemas más eficientes de enfriamiento que existen.

Sobre todo si tenemos ropa negra. ¿Por qué? Porque esta absorbe nuestra radiación infrarroja y la emite fuera, permitiendo que el calor se disipe gracias a la brisa. Si llevamos ropa blanca, sin embargo, tendrá el efecto contrario ya que la radiación que emitimos, en forma de calor, volverá rebotada a nuestro cuerpo, ayudando a que nos sobrecalentemos. Y hablamos de brisas normales, no hace falta que haga viento. Esto mismo ha sido comprobado por diversos biólogos quienes han tratado de entender el por qué del plumaje negro en las aves. En el caso de que no se mueva ni una brizna, la ropa blanca ayuda a mantener fuera la radiación incidente (y el calor). Pero esto será significativo si no absorbemos calor por la piel, lo que luego podría volverse en nuestra contra cuando se refleje nuestra propia radiación producida por el exceso de calor corporal. En resumen, ante las brisas, la ropa negra ayuda a mantener mejor la temperatura, mientras que el blanco ayudará solo cuando no se mueva el aire a nuestro alrededor.




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