jueves, 1 de junio de 2017

Las 3 características principales de un pedante

Quizás tenga el agrado – o desagrado- de conocer a un pedante. Pero, ¿cómo es un típico pedante? Suele ser alguien aficionado a corregir los errores gramaticales de los demás, a recordar fechas de eventos históricos o a dar precisas definiciones científicas con soltura. Todos tienen algo en común: son insoportables.

El diario ABC de España detalló las tres causas científicas que explican por qué un pedante no pude dejar de serlo.


  • Introversión y faltas de ortografía Algunos trabajos han analizado la personalidad típica de los pedantes. Un estudio concluyó que los introvertidos suelen ser más propensos a corregir los errores gramaticales de los demás. Estos pueden soportar las erratas, pero son muy sensibles a fallos garrafales del tipo: «hay está Carlos», «he rebelado las fotos». Según estos investigadores, el motivo puede estar en que los introvertidos valoran el orden que esos errores violan, y que pueden llegar a sentirse irritados cuando alguien pisotea las reglas ortográficas.
  • Superioridad Los pedantes experimentan la necesitan mostrar la superioridad de la que creen disfrutar sobre el resto de los mortales. ¿Por qué? Porque una forma de evaluar la propia competencia es a través de las relaciones jerárquicas establecidas con las demás personas. La forma más directa de resaltar la superioridad es destacar los errores de los demás. El mismo fenómeno se extiende por las redes sociales y los comentarios de las páginas web. Otro de las indicaciones de que un pedante está activo, es cuando adopta un lenguaje enriquecido con palabras complejas cuando habla con alguien de un nivel social inferior.
  • Identidad de grupo Las teoría social de identidad puede ayudar a comprender a los pedantes, puesto que estudia la necesidad de los individuos de pertenecer a un grupo. En ocasiones, esto se traduce en una tendencia a resaltar que el grupo propio es mejor que los demás. ¿Cómo se puede lograr eso? Una forma sencilla es corregir a otro o recriminar detalles que normalmente le pasarían desapercibidos al resto de los mortales que no estuvieran en el grupo.



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