sábado, 5 de agosto de 2017

20 problemas digestivos a los que deberías prestarle atención

El vientre es bastante sorprendente. Con más del 70% de nuestro sistema inmunológico viviendo en el intestino y un suministro virtualmente interminable de nutrientes que pasan a través deltracto digestivo cada día, manteniéndonos sanos y nutridos, aprovechar el potencial del vientres es la clave real para mejorar la salud y tener una vida más larga. 
Por desgracia, con tantas cosas en las entrañas, a menudo es difícil decir lo que es normal y lo que no. Antes de empezar a preocuparse de cada ruido extraño o sentir que tienes algo terrible, sigue leyendo.

  • Estreñimiento Si tu tracto digestivo se mueve un poco más lento de lo que querrías cuando comes comidas poco saludables, quizá esto no suponga un gran problema, pero si lidias con el estreñimiento de manera regular, es hora de hablar con tu médico. El American College of Gastroenterology ha encontrado un vínculo entre el estreñimiento crónico y el aumento del riesgo de padecer cáncer colorrectal, por lo que si tus hábitos de baño han cambiado significativamente, es el momento de lanzar la artillería pesada. 
  • Hinchazón Ya sea por cambios hormonales o por pedir papas fritas anoche, lo cierto es que la mayoría solemos tener hinchazón alguna vez. Lo que no es normal, sin embargo, es que esa hinchazón ocurra sin una base consistente sin ritmo o razón, o la hinchazón que viene acompañada de dolor intenso. 
  • Diarrea Un alimento incorrecto o un pequeño virus pueden hacer que hasta los estómagos más fuertes se tuerzan un poco a veces. Son embargo, la padeces de forma regular, puede que tengas una infección y esto podría ponerte en riesgo de deshidratación y otros problemas. Asegúrate de hacértelo mirar si dura más de uno o dos días.
  • Dolor de garganta persistente Todos tenemos tos o nos resfriamos de vez en cuando, pero un dolor crónico de garganta puede significar que algo no va bien en tu vientre. El dolor de garganta crónico puede ser signo de síndrome de reflujo ácido, por lo que si ese raspado de garganta no desaparece, probablemente sea una buena idea llamar a profesionales. 
  • Presión Si tienes la sensación de tener un elefante sentado sobre el estómago, es hora de hacer algunos cambios. La presión severa en el vientre puede ser un signo de cualquier cosa, desde un ataque de pánico a un tumor, por lo que definitivamente vale la pena mencionárselo a un médico.
  • Calambres dolorosos Un pequeño calambre puede ser el resultado de cambios hormonales o de haberte pegado una gran comilona, pero no debería ocurrir regularmente. Si tienes calambres que te mantienen doblado del dolor, habla con tu médico para asegurarte de que no está pasando nada serio. 
  • Nauseas crónicas Sentir un poco de náuseas de vez en cuando es normal, ya sea por algo que comiste o por no dormir lo suficiente. Unas nauseas constantes, sin embargo, no es algo con lo que debas lidiar solo, y puede ser una de las señales de que se están extendiendo parásitos o señal de embarazo. 
  • Quemazón en el pecho ¿Deseo ardiente? Bueno. ¿Pecho ardiente? No tan bueno. Experimentar una sensación de fuego en el pecho y en la garganta es a menudo una indicación de padecer GERD (enfermedad por reflujo gastroesofágico, en castellano), lo que puede conducir a complicaciones más graves como úlceras digestivas e incluso cáncer de esófago.
  • Dolor agudo Dolencias menores y los dolores en el estómago son normales. Los agudos, no. Si sientes dolores punzantes en el estómago, y resulta que no eres un tragasables, necesitas que un médico profesional te eche un vistazo para descartar úlceras o cáncer de estómago.
  • Vómitos Todos hemos pasado un día de gripe abrazando el trono de porcelana, al menos una vez en nuestras vidas; pero vomitar las entrañas cada día o cada semana como algo habitual es señal de que algo más grave podría ir mal. Si estás vomitando con regularidad, es hora de llamar al médico y ver si una infección u otro problema de salud podría estar enfermándote.
  • Una digestión más ruidosa de lo habitual Una tripa ruidosa, normalmente, no es algo de lo que uno se tenga que preocupar, pero si tu vientre de repente suena como una mezcladora de cemento, es momento de ir al médico. Ruidos gástricos más sonoros de lo habitual pueden ser señal de que padeces una infección, alergias, o también puede ser señal de que no has comido lo suficiente. 
  • Cambios en la apariencia de tu barriga La modificación corporal ha hecho posible para nosotros cambiar la apariencia virtual de, prácticamente, cada parte de nuestro físico en el momento que lo notamos. Si tu cuerpo está cambiando sin tu consentimiento explícito, sin embargo, no es una buena señal. Si tu estómago parece grumoso, excesivamente cóncavo, o de repente parece que estás embarazada/o de nueve meses, puedes tener un problema médico serio que necesita ser abordado inmediatamente, como un intestino perforado o una hernia.
  • Mucosidad en las heces Los cambios importantes en la apariencia de las heces pueden significar que graves problemas de salud se están gestando en el vientre. Mientras que un poco de moco en las heces probablemente no signifique nada, cantidades mayores podrían avisar de que estás sufriendo de una infección, enfermedad o un problema como la enfermedad de Crohn, que debe ser tratada por un médico profesional. 
  • Cambios en la piel del abdomen No todos los problemas del vientre son internos. Si la piel de tu estómago se ve significativamente diferente, ya sea esto un cambio de color o textura, es hora de que tengas una cita con tu médico de cabecera. Los cambios en la apariencia del vientre pueden ser un signo de cualquier cosa, desde la ictericia hasta el embarazo, por lo que vale la pena hacerse un chequeo si tu piel no es exactamente como la recuerdas.
  • Dificultad al tragar Los nervios o una fuerte respuesta emocional pueden causar un nudo en la garganta, pero en los días en que te sientes bien, tragar no debería ser un problema. Si tienes dificultades para hacerlo, asegúrate de hablar con tu médico; podría tratarse de problemas como amigdalitis, hipotiroidismo o cáncer de esófago.
  • Pérdida de apetito La pérdida de apetito puede parecer una cosa buena, pero en muchos casos, es cualquier cosa menos eso. Si de repente has perdido interés en los alimentos o no puedes hacerte comer, es hora de ir al médico y hacerte revisar esos problemas de salud como la mononucleosis y las úlceras.
  • Sentirte lleno cuando no has comido Un vientre satisfecho es algo bueno, pero sentirte lleno cuando no has comido puede ser bastante sospechoso. Si te sientes lleno sin comer nada, cítate con tu doctor para ver si estás tratando con úlceras u otros problemas gastrointestinales más serios. 
  • Sentir que el tracto digestivo no se ha vaciado Si sientes que tu tracto digestivo no se está vaciando completamente, es hora de pedir cita con tu médico. Si bien esto puede ser algo tan leve como la inflamación común y corriente, también podría ser signo de problemas más graves, como gastroparesia o una obstrucción intestinal.
  • Heces negras Los cambios importantes en tus hábitos digestivos son generalmente dignos de inspección. Mientras que algunos tonos más oscuros de lo habitual pueden ser causados ​​por tintes alimentarios, las heces negras son, a menudo, signo de que estás digiriendo sangre, lo cual puede ser señal de serios problemas de salud, desde úlceras sangrantes hasta cáncer.
  • Aumento repentino de peso Mientras que algunas personas dicen que harían cualquier cosa por perder peso durante la noche, lo cierto es que que te ocurra a ti es una historia bien distinta. La pérdida súbita de peso puede ser síntoma de cualquier cosa, desde estrés a cáncer de estómago, por lo que, si estás perdiendo un kilo tras otro sin proponértelo, es mejor hacerte una revisión.

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