lunes, 7 de agosto de 2017

Las discusiones predicen si la pareja se separará

Si bien las discusiones son desgastantes también sirven para conocer en realidad la tolerancia de la persona que se encuentra con nosotros, por lo que no son tan malas como parecen.

Las discusiones de pareja pueden darse desde por el canal de televisión que queremos mirar hasta por quién saca al perro. Hay temas de pelea tontos y comunes, pero, ¿qué sucedería si durante esa discusión ambos se midieran la frecuencia cardíaca, el sudor y las posiciones del cuerpo? ¿Y si se grabaran, se escucharan y estudiaran cómo repercuten esas emociones en cada uno? La discusión ya no sería una más, como la de todos los días, y los resultados definirían el tiempo que durará la relación.

Pensando en esto John Gottman, científico y profesor emérito de la Universidad de Washington, creó un “laboratorio del amor”. Allí, después de estudiar a una pareja mientras sus miembros gritan y se enojan, predice con un 95% de acierto si seguirán juntos o se separarán en los próximos 15 años. ¿Cómo lo hizo? Analizó más de 3.000 parejas desde 1980. Tiene una fórmula casi infalible: investigar aquellas emociones que no son “tan evidentes” y sólo se vislumbran al discutir.

El poder del desprecio
El inventor del “laboratorio del amor” estudió y profundizó las reacciones de cada individuo y clasificó aquellas que son decisivas en provocar las rupturas entre las parejas. Las dividió en 4 tipos: la defensiva, la crítica, la obstruccionista (quien trata de impedir o dificultar el desarrollo normal de un proceso) y la despectiva. Y es esta emoción, el desprecio, la responsable del mayor número de separaciones. Ser despectivo no es solo criticar, es mucho más.

Es responder desde un lugar de superioridad, lo que hace disminuir al otro como persona hasta hacerlo sentir excluido. Incluso, afecta a nuestro sistema inmunológico y nos hace más propensos a enfermarnos, tener resfríos o dolores en el cuerpo. El desprecio es una respuesta de “jerarquía” y no siempre es generada en forma agresiva.

Ante un problema y posterior discusión las mujeres tienden más a reaccionar con la crítica y los hombres al obstruccionismo. Pero en lo que se refiere al desprecio, parece que no hay diferencia de géneros.

Discute con honestidad
Si queremos que nuestra pareja perdure en el tiempo hay que ser honestos con lo que sentimos y hacemos. Después de una discusión, Gottman recomienda conversar con la pareja no tanto del problema, sino de las emociones que había detrás de ésta. Lo que hicimos sentir al otro con lo que dijimos y lo que el otro nos hizo sentir a nosotros.

Es importante evitar el desprecio. Luego de la conversación es interesante identificar si en algún momento la otra persona utilizó palabras despectivas e hirientes, o si lo hicimos nosotros.

Te recomendamos:
Si querés que tu relación de pareja perdure mucho tiempo hacé sentir importante al otro. Aún en los enfrentamientos hay que saber expresar reconocimiento sincero a la otra persona. En la pelea tiene que haber reproches y pedidos de justificaciones, pero además debe haber halagos hacia el otro.




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