jueves, 10 de agosto de 2017

Los 10 video juegos mas influyentes de todos los tiempos

Hace unos días publicaron en The Guardian una galería tal como esta, cuyo título lo dice todo.

Poner una lista sobre la mesa con los videojuegos más influyentes de todos los tiempos son palabras mayores. ¿Cómo se decide algo así? ¿La crítica lo decide? ¿La ‘metacrítica’? Sea como fuere, los argumentos que acompañan a cada captura son dignos de consideración, incluso para quienes no vivieron los acontecimientos que se recogen. Otra cosa es coincidir con la misma.

Multi-User Dungeon (Mud) (1978)

Cuenta el artículo original que a pesar de haber referencias anteriores más conocidas (Colossal Cave Adventure, Zork, Empire), ninguna comprendió tan bien los elementos de los juegos masivos en línea como este. Mud fue desarrollado a finales de los setenta por Roy Trubshaw y Richard Bartle en el mainframe DEC PDP-10 de la Universidad de Essex y su complejidad -la de un juego de texto- sirvió de inspiración para muchos de los títulos RPG que se lanzarían a partir de mediados de los noventa, como Everquest o Ultima Online.

Pac-Man (1980)

Si el anterior no lo conocías, este es imposible que no lo conozcas. Pac-Man es un icono de la cultura pop de los años ochenta y ahí radica su fuerza. Según indica el autor de la lista, el ‘comecocos’ popularizó el formato de exploración de laberinto, así como elementos tan elementales hoy en día, valga la redundancia, como los ítems, bonus e incluso la inteligencia artificial de los enemigos. Pero su mayor logro es estético: el personaje de Pac-Man en sí mismo, supuestamente ideado como una pizza a la que le falta una porción. Se estrenó en recreativas y ya ha pasado por todas las plataformas imaginables y alguna más.

Tetris (1984)

Sí, este también lo habías adivinado y no es de extrañar. Creado por el ingeniero ruso Alekséi Pázhitnov en 1984, Tetris es un mito viviente. La explosión del fenómeno, no obstante, se dio unos años más tarde, cuando se lanzó para la Game Boy de Nintendo (1989). ¿Y por qué destaca en este caso Tetris? Su popularidad fue merecida: mecánica de juego muy sencilla, dificultad de juego muy alta. Bajo ese modelo se inspiró toda una nueva generación de títulos abstractos de rompecabezas; y no solo eso: la psicología llegó a acuñar el término “efecto Tetris” para describir aquellas experiencias de ocio que se infiltran en los patrones mentales y sueños del jugador.

Elite (1984)

Elite se lanzó para los ordenadores BBC Micro y Acorn Electron el mismo año que Tetris. Sin embargo, sin el tremendo impacto social que tuvo el otro, este se atrevía a desarrollar nuevos conceptos como el comercio y batallas espaciales con plena libertad para el jugador. “Elite convirtió el concepto de diseño de juego abierto en una propuesta comercial y permitió a una generación de jugadores -y potenciales desarrolladores- ver los juegos como una experiencia, en lugar de “simplemente” como un esfuerzo competitivo o basado en la puntuación”, comentan en el artículo original. Como casi todos en este lista, Elite ha sobrevivido hasta nuestros días con diferentes secuelas.

Super Mario Bros (1985)

Sobran las palabras. La franquicia de Nintendo tenía su puesto asegurado en esta lista por varios motivos, y la incuestionable popularidad del personaje es sin duda el más llamativo. Pero esa no es la razón. Tampoco que inventara el género de las plataformas, pues Donkey Kong -tambi de Nintendo y con Mario- ya lo había hecho. La razón es la “perfecta sensación de juego” que trajo el título en NES; la evasión y diversión que ofrecía mando en mano, con una calidad técnica y de manejo nunca antes lograda. “Casi cada juego con un mundo explorable y un personaje controlable ha tomado algo de él”, señala el artículo original con acierto; y lo mismo se podría decir de Super Mario 64 en los que a gráficos en tres dimensiones se refiere, agregamos nosotros.

Doom (1993)

Otro ‘clasicazo’ al bote y ya van… Pero Doom no fue el primero de su clase, ni siquiera el primero en popularizar el género de los juegos de disparos en primera persona, aunque tardó poco en convertirse en el referente absoluto del mismo hasta que una década después apareciese en escena la primera entrega de Call of Duty. Nadie duda de su importancia, pero, ¿qué hace aquí? “Doom siempre fue más que un blaster sin cerebro, estableciendo el tono, la velocidad y las convenciones de diseño de juegos 3D para siempre. La gente discute sobre cuál fue el primer FPS verdadero, pero fue Doom el que atrapó la imaginación colectiva y la hizo pedazos”, destacan. id Sofrware publicó un remake el año pasado y lo único que podemos añadir es que lo volvieron a bordar.

Legend of Zelda: Ocarina of Time (1998)

Era inevitable que el considerado como el mejor juego de la historia estuviese presente. Solo por tal apelativo ya se lo merece. No es el primer Zelda y no es el mejor Zelda, pero al igual que sucedió con Super Mario 64, la sensación de maestría ha trascendido a cualquier otro fundamento. Podríamos decir que Nintendo “se limitó” a sentar las bases de la gran aventura épica en 3D y nadie puede quitarles el mérito. La riqueza del mundo, la profundidad de la historia… Nunca se había hecho nada semejante y todo lo que vino después le debía algo. Como le debemos todos a Shigeru Miyamoto el haber prendido la chispa de la genialidad tanto con Zelda como con Mario.

Metal Gear Solid (1999)

La Play Station de Sony fue otro de los graneros de donde surgieron títulos inolvidables como el que nos ocupa. Según el artículo original, sin embargo, la propuesta de Hideo Kojima está muy reñida con otro gran clásico de la época: Tomb Raider. Ambos juegos utilizaban personajes muy carismáticos y se desarrollaban en base a una fórmula de notoria ambientación cinematográfica, insuflando nueva vida a las aventuras de acción de finales de los noventa. Metal Gear, además de incidir más si cabe en el aspecto narrativo, popularizaba un subgénero como el del sigilo, tan común actualmente.

Grand Theft Auto III (2001)

Como se ha mencionado con otros juegos de la lista, tal vez Grand Theft Auto III no sea el mejor de la saga, pero su impresionante salto a las tres dimensiones con respecto a los lanzamientos previos pilló descolocada a mucha gente. ¿Un juego en 3D con un mapeado formidable, con una historia adulta, compleja, con libertad de acción y repleta de violencia? La escocesa DMA Design, ahora parte de Rockstar Games, revolucionaba el panorama de los videojuegos con la tercera entrega de los “ladrones de coches” y la entrada en el nuevo siglo se hacía patente, todo con el poderío de la Play Station 2.

Spelunky (2008)

No nos hemos equivocado. Spelunky carece del impacto de muchos de los juegos mencionados hasta el momento y tampoco es el referente del roguelike, ese subgénero de la acción en el que explorar mazmorras generadas aleatoriamente y matar a centenares de enemigos con altas dosis de dificultad es la norma. De hecho fue Rogue (1980) el que aportó su nombre y mecánica de juego a la causa. No obstante, Spelunky reavivó la llama en un momento clave, cuando los estudios indie comenzaban a significarse como una alternativa a las grandes compañías, ofreciendo nuevas experiencias a los hardcore gamers que no solo buscaban gráficos, sino un un auténtico desafío jugable. O eso dicen en el artículo original.




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