lunes, 22 de octubre de 2018

¡Por favor dejen de hacer cosas como estas!







Un artista transforma fotos reales en retratos digitales 3D estilo Pixar

Lance Phan, un artista del 3D se concentra en crear retratos digitales, trasnformando a cualquiera que lo solicite en personajes 3D al estilo Pixar. Los resultados van desde lo asustador a lo majestuoso.








¡Alguien va a tener que controlar este asunto de la moda!







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Humor risueño







Cómo solucionar los problemas de inicio lento en Windows 10

Los problemas de inicio lento en Windows 10 han sido una constante desde la llegada del último sistema operativo de Microsoft. Su impacto en la experiencia de uso puede variardependiendo de la magnitud del problema, ya que no es lo mismo un leve retraso en el tiempo de arranque del sistema que un retraso enorme que nos tenga esperando minutos hasta que el equipo termine de completar el proceso de inicio.


En muchos casos los problemas de inicio lento en Windows 10 se han dado al actualizar desde Windows 7 o Windows 8.1, por lo que muchos usuarios han acabado pensando que lo mejor era tomar medidas drásticas y llevar a cabo una instalación limpia de dicho sistema operativo. Windows 10 ha simplificado el proceso y hoy por hoy es más fácil que nunca y muy efectivo, pero recordad que debes poner a salvo vuestros datos, archivos y licencias para no perderlas.

Sin embargo, no es imprescindible hacer una instalación limpia para resolver el problema de inicio lento en Windows 10. Hay otras alternativas que pueden ayudarte a solucionar la situación y que resultan mucho más sencillas y rápidas. En este artículo vamos a compartir con vosotros las más efectivas y os daremos todos los pasos a seguir para ponerlas en práctica. Si tienes cualquier duda puedes dejarla en los comentarios.

1.-Desactivar el inicio rápido
El inicio rápido sirve, en teoría, para reducir el tiempo de arranque del PC. Esto quiere decir que debería estar activado para evitar el inicio lento en Windows 10, pero la realidad es que puede acabar dando problemas y hacer justo todo lo contrario.

Si estamos experimentando un inicio lento en Windows 10 lo primero que debemos hacer es desactivar el inicio rápido. Es muy sencillo, ya que sólo tenemos que seguir la ruta “Panel de Control > Hardware y Sonido > Opciones de Energía > Cambiar las acciones de los Botones de Inicio y Apagado”.

Una vez hayamos llegado al menú que vemos en la imagen solo tendremos desmarcar la casilla de “Inicio Rápido”, que hemos marcado con un rectángulo rojo para que os resulte más fácil de identificar.

2.-Elimina programas de inicioLos programas de inicio son aquellos que Windows 10 carga cuando empieza el proceso de arranque, lo que significa que representan una carga de trabajo adicional y que pueden tener un impacto considerable en el tiempo total que tarda en completar dicho proceso.

Esto se deja notar especialmente cuando tenemos la pantalla de inicio de Windows 10 ya visible pero vemos que el sistema tarda en permitirnos empezar a utilizar el equipo. Ese retraso puede estar causado por un exceso de programas de inicio pero tranquilos, podemos resolverlo fácilmente.


Para ello pulsamos “control + alt + suprimir” y entramos en el “Administrador de Tareas”. Una vez ahí nos vamos a “Inicio” y seleccionamos los programas que queremos deshabilitar. Tened en cuenta que cada uno tiene un impacto concreto en el inicio del sistema, y éste aparece definido como “bajo, medio y alto”. Esto quiere decir que desactivar un programa con un impacto “alto” puede ser más efectivo que desactivar varios con un impacto “bajo”.

3.-Ajusta la memoria virtual
La memoria virtual es una característica muy importante en los sistemas operativos de Microsoft, y Windows 10 no es una excepción. Esta función actúa accediendo a una parte de la capacidad de almacenamiento presente en un disco duro o unidad SSD y la utiliza como memoria RAM.

Esto es especialmente útil en equipos que cuenten con una cantidad de memoria RAM muy limitada (configuraciones con menos de 4 GB de RAM). Contar con una mayor cantidad de memoria virtual puede ayudar a agilizar el proceso de arranque y resolver en todo o en parte el inicio lento en Windows 10.

Para configurar la memoria virtual en Windows 10 debes ir a la barra de búsqueda de Cortana y escribir “Ajustar la apariencia y rendimiento de Windows”. Una vez dentro seleccionas la pestaña “Opciones Avanzadas” y entras en la opción “Cambiar”. Podrás ajustar los valores libremente o seguir la recomendación de Windows.

Cuando la heroína era un remedio para la tos

Hubo un tiempo donde la heroína, el opioide que hoy amenaza con resurgir, la droga adictiva que ha acabado con la vida de miles de personas, no era odiada, ni siquiera temida. De hecho, a comienzos del siglo XX incluso se promocionaba como remedio para los más pequeños: “La tos desaparece”.


A mediados del siglo XIX los investigadores desarrollaron el conocimiento suficiente para hacer ajustes al principal componente químico de la amapola, la morfina. En 1874, el químico británico C. R. Alder Wright hirvió morfina con un compuesto llamado anhídrido acético (molécula bastante reactiva) para ver qué pasaba.


Lo que consiguió Alder fue una versión más fuerte de la morfina, una con dos pequeños grupos químicos adicionales que provenían del anhídrido acético. Sin embargo, este descubrimiento no llevó a mucho. Los colaboradores de Alder realizaron un par de pruebas en animales, y ahí se quedó.



En cualquier caso, Alder estaba menos interesado en lo que hacía el compuesto y más en lo que parecía. Por aquel entonces, los químicos no sabían cómo todos los átomos de la morfina estaban conectados entre sí. De esta forma, usaban reacciones como herramientas para deducir la estructura de una molécula. Cada nuevo producto de una reacción era una nueva pista.

Contábamos la historia de Alder porque realmente fue Inglaterra donde se descubrió la heroína. La historia alemana, según los archivos de Bayer, cuenta que el químico Felix Hoffmann sintetizó heroína en el verano de 1897. Este fue el mismo verano en que sintetizó la aspirina, también conocida como ácido acetilsalicílico.

Hoffmann tampoco fue el primero en fabricar aspirina, pero Bayer comercializó ambos fármacos con gran éxito. Hoffmann empezó a hacer aspirina y heroína de la misma manera: tomando una molécula hecha en la naturaleza y agregando un pequeño grupo químico, el grupo acetilo.

Crucifixión, la cruel práctica que sigue vigente en Arabia Saudita

La muerte del periodista Jamal Khashoggi, que fue asesinado hace unos días en el consulado de Arabia Saudí en Estambul, supone un episodio más dentro de las numerosas actividades cuestionables llevadas a cabo en este estado de Oriente Próximo. Y es que el Gobierno de Riad lleva ya varios años bajo la lupa de la ONU. Especialmente por sus actuaciones en conflictos bélicos, como la llevadas a cabo recientemente en la Guerra de Yemen, y por su laxitud en materia de derechos humanos. Dentro de los severos castigos que se aplican dentro de su territorio a aquellos que infringen la ley destaca, quizá particularmente, la crucifixión.

Esta forma de castigo fue creada en Asiria en torno al siglo VI a.C. Posteriormente, la práctica fue imitada por grandes potencias mediterráneas, como la Macedonia de Alejandro Magno, quien la importó unos 200 años después de su aparición en Oriente Próximo. Desde sus orígenes, la crucifixión ha sido considerada como una forma innoble de morir. El cuerpo de la víctima solía estar desnudo y expuesto, además, sobre su cabeza normalmente se colocaba un cartel en el que se escribía algún tipo de burla. Precisamente los romanos, el pueblo que la popularizó, no podían aplicarla a los ciudadanos debido a ese carácter humillante. En su lugar, en el caso de estar condenados a muerte, eran decapitados o se les seccionaba la medula desde el cuello con una espada.

La crucifixión, que desapareció en Roma durante el gobierno de Constantino (272-337), todavía permanece vigente en varios países. En lo que se refiere a Arabia Saudí, donde según Amnistía Internacional solo durante 2017 se ejecutó a 146 personas, la práctica habitual consiste en decapitar al reo. Después, la cabeza es cosida al resto del cuerpo para, finalmente, exhibirlo publicamente. A pesar de que este tipo de condena no es tan habitual, realizando una rápida búsqueda en Google aparecen una gran cantidad de casos. Quizá el caso más sonado, al menos dentro de los que han tenido lugar en los últimos años, es el del joven Ali Mohammed al-Nimr. Sobrino de un clérigo chií ajusticiado, desde 2015 está condenado a este tipo de pena acusado de oponerse al régimen de Riad. Según varias organizaciones pro derechos humanos, solo el perdón real le puede salvar.

«Estas brutales ejecuciones son el episodio más reciente de la persecución que las autoridades de Arabia Saudí llevan a cabo contra la minoría chií. Se está utilizando la pena de muerte como arma política para castigar a esta minoría por atreverse a protestar contra el trato que reciben y para silenciar a otros mediante la intimidación», afirmó Lynn Maalouf, directora de Investigación de la oficina de Amnistía Internacional en Beirut, en una nota realizada por esta ONG.

Maalouf, en declaraciones a BBC, explicó hace unos años que la crucifixión es practicada por el régimen de Riad para atemorizar a los disidentes: «Las crucifixiones son vistas como una forma de disuasión. Típicamente las ejecuciones tienen lugar mediante decapitación. La cabeza vuelve a unirse al cuerpo y se lo coloca en una plaza como un mensaje para evitar futuros crímenes. La crucifixión es una fase póstuma de la ejecución».