miércoles, 22 de febrero de 2017

El simpático doodle de Google celebrando el descubrimiento de 7 exoplanetas

El descubrimiento por parte de la NASA de siete exoplanetas similares a la Tierra supone un hito en la astronomía y un importante paso para la colonización de nuevos mundos en el futuro. Google no ha querido dejar pasar esta histórica oportunidad y lo ha celebrado con uno de sus ya famosos 'doodles'. 


De los siete planetas, tres podrían ser considerados gemelos de la Tierra. Están en la llamada zona habitable de su estrella y probablemente son mundos rocosos. Comparada con nuestro sol, la estrella enana TRAPPIST-1, que alberga estos planetas, tiene sólo el 11% de su diámetro, el 8% de su masa y su color es mucho más rojo. Este sistema se encuentra a 39 años luz de la Tierra y sus temperaturas les permitirían albergar agua líquida, el caldo de cultivo de la vida.

El extraordinario hallazgo ha sido anunciado este miércoles mediante la publicación simultánea del estudio en la revista 'Nature' y en una rueda de prensa organizada por la NASA.

"Este descubrimiento podría ser una pieza significativa en el puzle que representa la búsqueda de entornos habitables, lugares que son propicios para la vida", ha declarado este miércoles Thomas Zurbuchen, uno de los responsables del Departamento de Misiones Científicas de la NASA, en Washington.

Este nuevo sistema podría ser la alternativa para el hombre cuando la Tierra se consuma por el egoísmo de una especie humana que en vez de cuidar el planeta se ha dedicado a exprimirlo sin piedad. No lo veremos, tampoco nuestros hijos ni nuestros nietos, pero empezamos a acercarnos a la fecha de caducidad del planeta y este descubrimiento ofrece una pequeña luz de esperanza para las próximas generaciones.

¡Nunca confíes en una mujer maquillada!, y otras imágenes divertidas







La casualidades no son casualidad

A menudo las personas no les dan importancia a las casualidades diciendo que solo son coincidencias. Sin embargo, a veces en la vida suceden coincidencias tan increíbles que si bien no cambian nuestra percepción del mundo, dejan muchas preguntas.

En la vida existen aspectos que están fuera de nuestro control consciente, por ejemplo, nuestros deseos y pensamientos subconscientes que pueden materializarse sin control. Precisamente en forma de coincidencias inusuales.

El primero en hablar de este tipo de coincidencias fue Carl Gustav Jung. Él estaba seguro de que las coincidencias más increíbles en nuestras vidas están conectadas con las experiencias intrapsíquicas, pensamientos e incluso sueños. Las situaciones de este tipo muestran que nuestra mente puede interactuar con el mundo material sin que nos demos cuenta. En otras palabras, los pensamientos son materiales, incluso los subconscientes.

Entonces puedes preguntar: "¿Acaso yo mismo creé todo lo malo que sucede en mi vida ahora?". Sí. Pero no siempre. Es importante recordar que existen circunstancias fuera de nuestro control. Pero el hecho sigue siendo que la gran mayoría de lo que pasa en tu vida, pasa en respuesta a tus vibraciones mentales.

Con cierta frecuencia en nuestra mente aparecen ideas o imágenes que expresan nuestros sueños, miedos, etc. El Universo reacciona a la frecuencia de estos pensamientos y "ajusta" los eventos relacionados a ellos. Así que cuando alguna coincidencia increíble entre de repente en tu vida tranquila, pregúntate: ¿de verdad es tan raro que atrajeras estos eventos o a esta persona a tu realidad?

Al mismo tiempo, sería incorrecto afirmar que literalmente cada cosa, cada persona y cada evento que atraemos a nuestras vidas son únicamente el resultado de nuestra energía de pensamiento indomable. Existe otro factor IMPORTANTE que hay que tener en cuenta: mientras nosotros creamos nuestra realidad, otras personas crean la suya. Es un trabajo en equipo. Si te topas con un extraño en la calle no quiere decir que haya aparecido de tus pensamientos. Puede ser que tú estabas en los suyos. O que ambos son los pensamientos de un tercero, de un grupo de personas, etc.

Para entender mejor todo lo anterior, puedes usar el siguiente truco: imagina que debajo de tus pies hay un espejo. Y todo lo que te preocupa y ocupa tus pensamientos, se refleja en él y se materializa en realidad. Nada más que el espejo es la propia realidad.

Resulta que en la realidad se ve reflejado todo lo que piensas “a través del espejo“, y las coincidencias casuales se pueden considerar como señales: señales de tus pensamientos reales.

Una de las pocas personas que se ha decidido a explorar la naturaleza de este tipo de coincidencias desde el punto de vista científico es un profesor de psiquiatría de la Universidad de Virginia (Estados Unidos), el doctor Bernard D. Beitman. El padre de la ciencia de las coincidencias afirma que decir que las coincidencias son casuales sería ”aceptar que las coincidencias no tienen ninguna importancia. Sin pruebas, este tipo de afirmaciones no se pueden considerar científicas. Una casualidad no es ninguna explicación sino simplemente una declaración de lo sucedido".



Cada día cuando llegues a casa después de un día agotador...


Nuestra "esclavitud tecnológica" en irónicas ilustraciones

El ilustrador y diseñador ruso, Anton Gudim, ha creado una serie de ilustraciones satíricas con el objetivo de mostrar a la gente el nivel de dependencia tecnológica al que hemos llegado, así como la manera en la que seguimos las tendencias (en cualquier ámbito), con tal de encajar socialmente.

A través del humor y de la ironía, su trabajo busca crear conciencia acerca de esta “esclavitud” que tienen las nueva generaciones hacia el internet en general.

En esta era de las comunicaciones masivas, a los jóvenes les resulta difícil imaginar cómo funcionaba el mundo, antes del boom de los teléfonos inteligentes. Y a pesar de que nos ha traído ventajas, también hay necesidades creadas que hacen que las personas dependan de la tecnología.

Gudim, quien es un artista reconocido por sus ilustraciones sobre la vida cotidiana, no se queda atrás al retratar este problema y se dio a la tarea de realizar dibujos simples, pero con un mensaje bastante crudo y complejo.







Espectaculares puentes para el pasaje de animales alrededor del mundo

Se estima que un millón de animales son matados por vehículos cada año en los EE.UU. solamente. Afortunadamente para nuestros amigos salvajes, la necesidad de pasos de fauna se hace evidente en todo el mundo. De los Países Bajos a Canadá, los gobiernos y las organizaciones están llegando con formas ingeniosas y, a veces hermosas para mantenerlos salvo

Cruce animales - Montana - EEUU

Ecoducto sobre la autopista - Alemania

Tunes para anfibios - California

Paso superior Animal - Alberta, Canadá

Paso inferior de ganado - Victoria, Australia

Puente de cangrejo - Isla de Navidad

Humor juguetón







Así puedes desactivar los estados de Whatsapp de tus contactos

Al contrario que las llamadas de voz en su día, los Estados de WhatsApp han tenido un recibimiento francamente frío por parte de los usuarios que, o bien ya tenían suficiente con Snapchat e Instagram Stories, o sencillamente no quieren funciones de red social en su app de mensajería instantánea. Y no veremos a la firma de Mark Zuckerberg dar marcha atrás y retirar esta función, pero sí es cierto que podemos controlar algunos de sus parámetros y, sobre todo, evitar que nos moleste silenciando a varios de nuestros contactos o directamente a todos.


Tanto en dispositivos iOS como en Android, la nueva función Estados de WhatsApp está ya disponible y, como vimos en su estreno, básicamente es un Instagram Stories o un Facebook Stories pero dentro de la app de mensajería instantánea. Los estados anteriores, basados únicamente en texto, han cedido su espacio a una nueva función que permite subir fotos o vídeos que se mantienen a la vista de otros usuarios durante 24 horas y desaparecen pasado este tiempo de forma automática. Pero ¿quién puede verlo? Aquí te explicamos cómo controlarlo, y en esta ocasión te enseñamos cómo silenciar a todos los contactos para que esta función no nos moleste.

Silencia los Estados de WhatsApp para no ver a nadie… y que nadie te vea tiEsta es, al menos por el momento, la única posibilidad que tienen los usuarios para evitar que Estados de WhatsApp nos moleste. Tenemos que acceder al panel principal de Estados, dentro de la pantalla principal de WhatsApp y, a continuación, pulsar sobre la opción Privacidad. Dentro de este menú de configuración tendremos disponibles varias opciones, y la que nos interesa es ‘Solo compartir con…’. Es aquí donde, de forma manual, seleccionaríamos uno a uno los únicos contactos que queramos que vean nuestras actualizaciones.

Pero si lo que pretendemos es desactivar Estados de WhatsApp –hasta el punto que es posible, de momento-, entonces lo que debemos hacer es tan sencillo como no seleccionar ningún contacto. Haciendo esto, y guardando tal configuración, no aparecerán los Estados de otros y, en caso de que nosotros publicásemos algo, nadie lo vería. Es decir, que la pantalla correspondiente a los Estados de WhatsApp seguirá visible, porque no se permite ocultarla de ningún modo, pero esta es la única forma que tenemos ahora mismo de controlar que Estados de WhatsApp deje de incordiarnos lo más mínimo.



¿Puede alguien levantar un auto para salvar a un hijo? ¿Existe la "fuerza histérica"?

Cuentan las leyendas urbanas que en momentos de necesidad, una persona es capaz de levantar un coche a pulso. ¿Pero de verdad existe eso que llaman fuerza histérica? ¿Y de dónde proviene?

Lydia Angyio se encontraba frente al centro juvenil de Ivujivik, en Quebec, Canadá, viendo a su hijo de siete años jugar junto a sus amigos cuando un movimiento repentino captó su atención. En un instante, una enorme bola blanca llena de dientes y garras negras saltó de entre los árboles contra los niños, las presas más fáciles. La madre no se lo pensó dos veces y se lanzó a golpear al oso polar gritando. Probablemente fueron los minutos más largos de su vida. Y para suerte de los niños, la madre consiguió contener al oso el tiempo suficiente para que un hombre descerrajara cuatro disparos con su calibre .303 sobre la bestia. La madre resultó herida. Pero, extrañamente, sólo de forma leve. Y según contó en su momento la prensa, en 2006, no sólo la suerte tuvo algo que ver. También una fuerza y una voluntad sobrehumana acompañó a la fiera madre a la hora de proteger a los pequeños. ¿Es esta una demostración de que existe una fuerza sobrehumana que nos llega cuando más lo necesitamos? Esto es lo que sabemos sobre la fuerza histérica.


Músculo estriado
La fuerza interior
Existe la creencia popular de que en momentos de gran necesidad una fuerza interior, escondida la mayor parte del tiempo, sale a flote. Los seres humanos somos capaces de cosas increíbles. ¿Es la fuerza histérica una de dichas proezas? Antes de nada, entendamos cómo funciona la fuerza muscular. Los seres humanos poseemos, básicamente, dos tipos de músculo: el estriado y el liso. Grosso modo, estos dos se diferencian en la capacidad de contraerse de forma voluntaria o no. El músculo estriado es aquel que movemos a voluntad. El liso lo hace de forma involuntaria y se encarga de que nuestro cuerpo funcione. La única excepción a esto es el músculo cardíaco, que es estriado e involuntario. El músculo estriado se llama así por cómo se ve al microscopio. Esto se debe a cómo están formadas las fibras que lo componen.

Básicamente, el músculo está compuesto por células hiperespecializadas que forman fibras muy fuertes. Estas fibras tienen la capacidad de acortarse, es decir, contraerse, cuando se estimulan gracias a los nervios, que producen una señal eléctrica. Esta es traducida a una señal celular. Al contraerse cada fibra, se contrae todo el conjunto hasta acortar el músculo por completo. Esto ocurre rspidísimamente gracias a que la señal es a nivel molecular (en concreto, iónica, lo que se traduce de nuevo en una respuesta eléctrica). Y todo lo que ocurre a este nivel es muy rápido. Otra cuestión importante es el nivel de fuerza que se produce, que obedece exclusivamente al número de fibras que participan en la contracción. Cuantas más fibras se contraen a la vez, más fuerza se produce. Y las hay por millones. Así podemos realizar movimientos tan precisos, suaves o fuertes, a elección.

¿Por qué detestamos hacer filas? La teoría de las colas

La teoría de colas es el estudio de las filas. Por ridículo que pueda parecer, se estudian todos los tipos de filas: las colas del supermercado, de las cabinas de peaje, las filas de las salas de espera, los tiempos de espera de las operadoras, las filas escolares… cualquiera. Y, además, es más relevante de lo que parece a simple vista. De forma práctica se puede apreciar un impacto directo en las ventas o crear un descenso importante en el pago de impuestos, así que los grandes interesados siempre han sido las empresas y los organismos públicos. Sin embargo, también ha interesado históricamente a la sociología pues, si ahondamos más en el fenómeno, parece tener relaciones directas con la ansiedad, el estrés, las fobias e incluso la propensión a la ira o la violencia.

En realidad, hasta se ha documentado ya el temor irracional a las largas esperas, denominado macrofobia: “Las personas que padecen de este trastorno sufren un persistente, anormal e injustificado miedo a esperar durante un tiempo prolongado”.

¿Donde empezó el estudio de las colas? Al menos los primeros intentos de optimizarlas, se encuentran unidos al nacimiento del teléfono. Sí, hace más de cien años las operadoras ya eran un dolor de cabeza hasta sin musiquita.

En 1909, para maximizar los beneficios de las primeras compañías telefónicas, un danés llamado Agner Krarup Erlang ideó una ecuación matemática que aún hoy se puede utilizar en las operaciones para calcular la probabilidad de que una cola se acumule lo suficiente, dado un cierto volumen de tareas, como para producir pérdidas o, su contrario, que la demanda sea demasiado baja y se desperdicie capacidad.

Se llama teoría de tráfico de Erlang, y determinar exactamente cuántos elementos de prestación de servicios deben ser proporcionados con el fin de satisfacer a los usuarios, sin desperdicio excesivo.

Lo que preocupa en la actualidad, sin embargo, es que si bien la teoría matemáticamente hablando no ha variado mucho desde 1909, el fenómeno psicológico unido a ella sí que lo ha hecho.

Dick Larson, profesor en el MIT (Institute for Data, Systems, and Society), es quizá la mayor eminencia en la teoría de colas, y señala que "el verdadero problema no es sólo la duración de la espera, sino la forma en la que la gente hoy día experimenta esta duración”.

Esperar nos produce ansiedad, cada vez más, por el hecho de no estar haciendo nada. Además, los tiempos de espera parecen más largos que el mismo tiempo haciendo otra cosa. Con esto en mente, para reducir el aburrimiento y la ira, se inventaron los placebos mecánicos, como el botón verde de los semáforos. También se ha encontrado que permanecemos mucho más pacientes cuando se nos da una idea de cuánto tiempo vamos a estar esperando. Así, por ejemplo, las plataformas de metro o estaciones de autobuses, ahora cuentan con pantallas digitales que ofrecen tiempos de llegada estimados y las operadoras dicen cuántas personas están en llamada por delante de ti y la hora. No es solo saber cuánto queda, sino poder ver el paso real del tiempo y el cómo, si bien a nosotros nos habrá parecido una eternidad, efectivamente solo fueron dos minutos. Esto, aunque pueda parecer una tontería, mantiene mandando a nuestro lado racional, que sabe que objetivamente no ha sido tanto tiempo.

Otro truco, quizá el mejor, viene de la mano de Disney. No creo que haya un colectivo más impaciente que los niños, pues bien, Disney usó un tiempo la paradoja de que “el final es lo que importa”. Además de poner el tiempo estimado, ponían más tiempo del que realmente quedaba. Cuando el autobús estaba llegando a Disneyland, decían por megafonía que “somos afortunados porque hemos llegado 10 minutos antes de lo previsto”, y con esta buena noticia se nos olvidaban todos los posibles sufrimientos del trayecto.