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domingo, 2 de octubre de 2011

Así "sonaba" el mundo, cuando no existía la grabación


Imagínese poder volver al pasado y escuchar el mundo como lo oían nuestros ancestros.
Eso es lo que se propuso hacer un equipo de investigadores británicos, quienes lograron recrear el sonido de un ritual como habría sonado hace 4.000 años.
"Al conocer más la naturaleza del audio y la acústica, podemos entender mejor cómo era el sonido del pasado, y por ende cómo era el pasado para la gente que vivió en ese momento", le dice a la BBC Damian Murphy de la Universidad de York, quien lidera el proyecto.
El experimiento, que requiere de un estudio de grabación especial y utiliza las más avanzadas técnicas de modelización informática, también ha sido usado para recrear la acústica de una catedral del siglo XV.
Esta exploración del pasado sonoro está ayudando a diseñar mejores edificios del futuro. La acústica de Stonehenge, en Wiltshire, Inglaterra, por ejemplo, inspirara salas de concierto modernas.

¿Cómo lo hacen?

El experimento empieza en una cámara de grabación anecoica.
Cámara anecoica
Como explica Murphy, la cámara anecoica tiene "las paredes están cubiertas con lo que parecen trozos de queso, que están hechos de una espuma especial que absorbe el sonido. Esos trozos de espuma están colocados de manera que se alternen entre vertical y horizontal. Está diseñada para absorber toda la energía sonora que sea posible, para que nada se refleje en la habitación, de manera que todo lo que se escucha es el sonido directo".
Eso quiere decir que no hay absolútamente nada de eco.
Ahí se empieza a reconstruir el sonido que se habría escuchado, por ejemplo, en la Catedral de Coventry, antes de que fuera destruída en la Segunda Guerra Mundial.
Catedral de Coventry
El primer ingrediente: una soprano interpretando un aria del siglo XVI grabada en la cámara anecoica.

"Tomamos esa grabación y la ponemos en nuestro modelo acústico virtual de la catedral...
Catedral virtual
...y así podemos escuchar cómo habría sonado nuestra soprano en ese edificio, como si ella hubiera estado ahí hace cinco siglos".

Miles de años más atrás

Stonehenge
Partiendo de nuevo de una grabación en una cámara anecoica, y utilizando modelización informática, así es cómo unos simples aplausos habrían sonado en Stonehenge hace 4.000 años.
En este caso, el lugar no fue destruído por una bomba, sino por algo más sútil: el deterioro gradual causado por el paso del tiempo.
Pero además del deterioro, el paso del tiempo también trajo otro obstáculo que impide que quienes visitan el monumento prehistórico en raras ocasiones puedan sentir que viajan al pasado: la bulla del tráfico de la carretera cercana.
No obstante, Rupert Till, de la Universidad de Huddersfield, ha estado recreando el ambiente que habría rodeado a quienes en ese pasado remoto iban al misterioso lugar sabiendo qué era y para qué servía.
"Stonehenge está diseñado de una manera particular y una de sus propiedades clave, que afectan su acústica, es el hecho de que es circular y por ello -como una botella- tiene una resonancia y, en cierto momento, empieza a timbrar".
Esta reconstrucción muestra como sonidos naturales habrían sonado. Y, usando copias de tambores prehistóricos y medidas acústicas hechas en una réplica de tamaño real en Merryhill, EE.UU., Rupert Till logró reconstruir el sonido de un ritual de hace 4.000 años.
"Crearon una acústica especial, intencionalmente o no, y, una vez creada, no hay duda de que la habrían notado", señala Till.
Ahora, experimentos como estos están influyendo en la manera en la que los museos usan el sonido para darle a los visitantes una percepción más completa de la época que recrean, como el ajetreo de las estaciones de trenes en la era del vapor.
Estación de Tren
"Nuestras investigaciones confirman que lo que tenemos aquí conecta a la gente, les ayuda a recordar y a hablar de sus experiencias", le cuenta a la BBC el curador del Museo Nacional de Transporte de York, Joe Savage, quien está aprovechando el trabajo del equipo de Murphy para incorporar en sus exposiciones sonidos de estaciones de trenes de diferentes épocas.
"El poder escuchar cómo sonaba un espacio -especialmente si el sonido es direccional- es muy importante para entender cómo se sentía estar ahí".

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