El Nobel que usó su cuerpo como experimentación


El profesor Ralph Steinman, quien obtuvo esta semana el premio Nobel de Medicina, falleció en su casa en Nueva Yorktres días antes de que se diera a conocer el anuncio.

Su investigación sobre el sistema inmune por la cual obtuvo el galardón, también formó parte de un heterodoxo experimento para salvar su propia vida, como relata el periodista científico Brett Norman, quien conoció al investigador.

Cuando Ralph Steinman supo que tenía cáncer de páncreas, el tenaz inmunólogo puso a prueba el trabajo de toda su vida.

El científico lanzó un experimento de "vida o muerte" en la forma más personal de la medicina personalizada.
Por una coincidencia desafortunada se le había diagnosticado cáncer, una enfermedad que podía beneficiarse de las terapias que durante toda su vida había investigado.
A menudo la investigación médica avanza a un paso sumamente lento y riguroso: los estudios con células llevan a estudios con modelos animales pequeños que llevan a modelos animales más grandes, que eventualmente conducen a ensayos clínicos en humanos altamente selectivos.
Pero Ralph Steinman no contaba con esa cantidad de tiempo.

Con lo que sí contaba, gracias a su posición como investigador en la Universidad de Rockefeller, en Estados Unidos, era con las mejores instalaciones del mundo, tecnología de punta y algunas de las mentes más brillantes de la comunidad médica.
Así que Steinman decidió convertir a su propio organismo en un último experimento.
El científico había sido sometido a una extracción de parte del tumor que eventualmente lo mataría, y "entrenó" a sus células inmunes para rastrear cualquier rastro del tumor que hubiera escapado a la cirugía.
Con su experimento, logró sobrevivir cuatro años y medio después del diagnóstico de una forma de la enfermedad que a menudo mata a la vasta mayoría de pacientes en menos de un año.
Y hasta el final Steinman continuó trabajando en su laboratorio.
Las células dendríticas, que Steinman descubrió en 1973 y por lo cual obtuvo el Nobel de Medicina, son las "células sentinelas" del sistema inmune.
Cuando las células dendríticas encuentran algo que no reconocen en el organismo "llaman" a un antígeno -un marcador físico del invasor- y lo presentan a las células B y T, las encargadas de defender al sistema inmune.
Esas células posteriormente adaptan sus armas para identificar y destruir a los invasores.
Steinman creyó que si era capaz de entrenar a sus células dendríticas, para reconocer y marcar su cáncer, éstas serían capaces de convencer a las células T y B de hacer su trabajo.
Nadie esperaba que Steinman pudiera encontrar una cura para una de las formas más viciosas de cáncer y pudiera salvar su propia vida.
Pero era fácil pensar que podía ser posible.
Desafortunadamente los tratamientos basados en las células dendríticas no funcionaron.
El entrenamiento de las células dendríticas de Steinman para llegar a su tumor generaron una "vigorosa respuesta inmune a la mesotelina, un antígeno específico tumoral", explica la doctora Sarah Schlesigner, la antigua colega de Steinman quien dirigió el ensayo.
En otras palabras, aunque hubo efectos secundarios significativos, la terapia al parecer le permitió trabajar mucho más tiempo del que hubiera podido sin ella.
Mes tras mes, el científico continuó su trabajo en la universidad.
Pero con el tiempo eso no fue suficiente. Al menos, no fue suficiente para salvarlo.
Sin embargo, su investigación continúa y los científicos que ahora la llevan a cabo tienen un extraordinario ejemplo que seguir.


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