Refugio de tortugas, apoyado por ex cazadores


Un movimiento organizado por biólogos y voluntarios trabaja desde 1989 en la conservación de las tortugas marinas que anidan en las costas salvadoreñas y que están en vías de extinción debido a la comercialización de los huevos.
Bajo la premisa de incluir a las comunidades originarias en el proyecto, la Fundación Zoológica de El Salvador (FUNZEL) empezó educando a los cazadores furtivos -llamados “tortugueros”- hasta convertirlos en aliados.
Los tortugueros, que eran especialistas en la detección y saqueo de los nidos de las especies, cambiaron el oficio por el de conservadores silvestres.
Ahora, gracias a su apoyo, junto a los voluntarios es posible conservar la vida de cuatro tipo de quelonios que arriban a las costas salvadoreñas durante la etapa de incubación.


El programa de protección y conservación de la tortuga marina consiste en la organización de 37 corrales de incubación establecidos en 29 playas del país.
Bajo la dirección del biólogo Alex Hasbun, brinda asistencia técnica y capacitación a encargados de corral y recolectores de huevos de tortuga.
FUNZEL, asimismo, promueve acciones de sensibilización de la población para reducir la demanda de huevos de tortuga y atención médico-veterinaria a tortugas varadas en las costas salvadoreñas.


En los últimos 20 años, la organización se ha especializado en la ejecución de programas y proyectos de conservación de vida silvestre y sus ecosistemas.
Enfocan sus esfuerzos en los recursos costeros marinos del país, especialmente orientados a la conservación de las cuatro especies de tortugas marinas que anidan en las costas salvadoreñas.
Éstas son Carey (Eretmochelys imbricata), Golfina (Lepidochelys olivacea), Baula (Dermochelys coriacea ) y Prieta (Chelonia mydas).


En febrero del año 2009 fue aprobado por las autoridades legislativas, un decreto de “Veda Total” que prohíbe todo tipo de tenencia y comercialización de huevos y otros productos derivados de las tortugas marinas que anidan en El Salvador.
La puesta en marcha de esta legislación provocó diversas reacciones entre las comunidades costeras, quienes requerían de la búsqueda de alternativas de generación de ingresos en sustitución de los generados por el comercio de huevos de tortuga marina.
Así fue como la organización ecologista empezó a cambiar la fuente tradicional de trabajo de los tortugueros hasta convertirlos en guardas de los nidos.


Como entidad especializada en la protección y conservación de fauna silvestre, la organización unió esfuerzos con organizaciones locales.
Así, junto a las municipalidades, comunidades organizadas y la iniciativa privada lograron establecer un nuevo modelo de manejo que consistió en promover la existencia de corrales de incubación y el pago por servicios de recolección de huevos de tortuga marina.
Desde entonces, los cazadores furtivos tienen la opción de ofrecer los huevos a los conservacionistas en lugar de llevarlo al mercado culinario.


Los corrales de incubación son espacios artificiales adecuados para recibir los huevos que las comunidades recolectan y entregan al responsable del corral por un precio simbólico.
Miembros de la comunidad de ex tortugueros han pasado a ser los encargados de cuidar los nidos.
Adicionalmente, el modelo ha incluido un programa de educación ambiental y sensibilización hacia las comunidades costeras y hacia la población en general, con el propósito de evitar el saqueo y tráfico de huevos por una parte y para disminuir los niveles de demanda que existían en el mercado, por la otra.


En el marco de la ejecución de acciones vinculadas a la protección de los recursos costero-marinos, FUNZEL ha estado trabajando en un programa de cobertura nacional enfocado a la Conservación de Tortugas Marinas, con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos, dijo Alex Hasbun.
La tortuga prieta, (Chelonia mydas agassizii) es una especie de tortuga de la familia Cheloniidae, tiene un par de placas alargadas en medio de sus ojos.
Su carapacho es abombado, duro y de color gris, café o negro oscuro.


La tortuga Carey puede crecer hasta 90 cm. de largo y pesar más de 60 kilos.
Tiene dos pares de placas en medio de los ojos y un pico bien afilado. Entre los biólogos es considerada como la más hermosa de todas porque las placas de su carapacho son de color café oscuro con manchas amarillo claro o café rojizo y sus aletas amarillo claro con manchas café.
De hecho, debido al color de su carapacho, se le ha cazado para elaborar diversos artículos, por lo que se encuentra en peligro de extinción en el país y en todo el mundo.


El proyecto apoya la veda declarada por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) en la extracción, comercialización y consumo de huevos de tortuga.
A raíz de este proyecto se ha trabajado en coordinación con las comunidades que habitan en las costas salvadoreñas, con quienes se han identificado algunas actividades productivas alternativas generadoras de ingresos económicos complementarios que se constituyan en un incentivo para evitar la comercialización de huevos de tortugas.



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