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domingo, 6 de noviembre de 2011

Las formas de la venganza

Desde que Aquiles estalló en un legendario ataque de cólera por la muerte de su mejor amigo, Patroclo, y se desquitó matando y mutilando a su verdugo, Héctor, ante los muros de Troya, hasta el enigmático protagonista de V de vendetta, la venganza es un impulso que ha fascinado al ser humano. Incluso ahora, tenemos abierto el debate sobre si la muerte de Bin Laden fue una medida justificada para proteger  la seguridad de EEUU o un acto de venganza.
Sea como sea, la historia, la literatura y el arte demuestran que el ser humano está sediento de venganza. 



Justicieros.

¿El sistema no funciona? Ellos se toman la justicia por su mano. En el fondo, son tan psicópatas como las alimañas que eliminan.
‘Alégrame el día’. Harry el Sucio, justiciero por excelencia, dispuesto a reparar con su Magnum 44 las humillaciones sufridas por las víctimas de los delincuentes.



Coléricos o impulsivos.
Para ellos, la venganza se sirve en caliente. Se dejan llevar por la ira y por ella pueden cometer cualquier atrocidad, como Aquiles.






Heroicos.
A su pesar... Como el personaje de James Stewart en El hombre que mató a Liberty Valance, quien, tras liquidar a un pistolero que humillaba a toda una ciudad, se convierte en un mito.



Obsesivos
Convierten la venganza en el motor de su vida. El odio y la rabia les llevan a superar cualquier dificultad que se interponga en su meta. Ben-Hur. Ejemplo de vengador obsesivo. Tal y como le dice otro personaje: “El odio te ayudará a sobrevivir”.





Mártires
Se consideran víctimas de una sociedad que, dicen, no les entiende o no les reconoce sus supuestos méritos. Como Moriarty, el enemigo de Sherlock Holmes.




Místicos
Creen estar cumpliendo una misión trascendental. Generalmente se erigen en vengadores de las ofensas sufridas por toda una comunidad. Magneto, personaje de los X-Men, superviviente de los campos de exterminio. Su cruzada personal es vengar las afrentas sufridas por las minoríasmarginadas.





Sádicos.
Disfrutan haciendo sufrir a sus rivales y les golpean donde más les duele. Como Dionisio, personaje de la mitología griega que se venga de Orfeo asesinando a su amada.




Envidiosos.
Ver triunfar a su rival es la mayor afrenta que pueden concebir. Como Yago, personaje de Otelo que considera los triunfos de este como una ofensa, e idea una conspiración para destruirlo.




Atormentados.
Dudan, dudan y dudan… Desean lavar con sangre los ultrajes sufridos, pero sienten profundos remordimientos ante la idea de devolver ojo por ojo. HaMlet. El protagonista de la venganza más dubitativa de todos los tiempos. ¿Resultado de su indecisión? Que muere hasta el apuntador.




Meticulosos

Estos se la comen en frío. Pueden pasar años tramando un plan diabólico y retorcido que acabe siendo casi una obra de arte. Como el asesino de Diez negritos.

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