Así nace un león

“La expulsión de la cría de un león puede durar de unos minutos a una hora, según la complicación. Y es que las crías de león se gestan en los cuernos del útero y tienen que bajar hasta su parte central para después ser expulsados”, nos comenta Conrad Enseñat, veterinario y conservador de mamíferos del Zoo de Barcelona. Una vez fuera, la leona limpió a sus crías y tuvo lo que parecía un comportamiento algo errático. Terminó con la expulsión de la placenta, que acto seguido se comió.

La leona limpia a sus crías con la lengua para quitarles los restos orgánicos. Después, echa la placenta y se la come de un solo bocado. En unos minutos, nadie diría que en ese lugar se acaba de producir un parto múltiple.





La leona comienza a expulsar a una de sus crías acostada sobre
un lado. Este tipo de mamífero gesta entre uno y seis cachorros
en cada camada, algo que depende de la cantidad de posibles presas que haya en su hábitat.


A los pocos minutos del alumbramiento, los hermanos de los recién nacidos se acercan y les dan la bienvenida. 
A los 3 años, las hembras estarán preparadas para procrear, y los machos serán expulsados del clan y tendrán que buscar otro al que incorporarse como adultos.





Hasta los seis meses, los cachorros serán amamantados por la leona, que además tendrá que defenderlos de los depredadores y de los machos de su propia especie, que intentarán asesinarlos para hacerse con el liderazgo del clan.




Cada cría de león africano pesa unos 15 kilogramos. Llegarán a los 110 en el caso de las hembras y hasta los 300 en el caso de los machos. La esperanza de vida de estos cachorros es muy baja.  La mayoría morirá antes del año, aunque los que sobrevivan lo harán hasta los 15 años 
(en cautividad llegan a los 30).






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