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martes, 6 de marzo de 2012

La propia tierra sería quien provoca extinciones cada 60 millones de años

De acuerdo con un grupo multidisciplinario de investigadores, la Tierra podría tener un pulso destructivo que provoca extinciones masivas y hasta ahora enigmáticas cada 60 millones de años.

Según algunos investigadores, cada 60 millones la biodiversidad del planeta sufre una misteriosa y masiva baja que podría estar ligada al surgimiento de la masa continental y la pérdida de profundidad de los océanos, lo cual habría dificultado la supervivencia de las especies.

Estudiando fósiles marinos, un equipo multidisciplinario integrado por Adrian Melott, físico de la Universidad de Kansas, el paleontólogo Richard Bambach y los geólogos Kenni D. Petersen y John M. McArthur, encontró que en dichos restos el isótopo estroncio-87 muestra un incremento significativo en un período de 60 millones de años, mismo que, a su vez, surge naturalmente del decaimiento radioactivo del rubidio.
Teniendo en cuenta que el rubidio es común en las rocas ígneas de la superficie continental, es posible que una erosión intensa e inusual hubiera liberado el isótopo en el océano. Y según Melott, dicha erosión podría ser un proceso propio de los continentes conocido como levantamiento tectónico y el cual, como su nombre lo indica, consiste en términos generales en la elevación de cierta región, dejando las rocas ricas en rubidio al descubierto y expuestas a los distintos factores de erosión.
En cuanto a la idea de un “pulso”, los científicos proponen que este podía encontrarse en las olas periódicas de los líquidos que se agitan en los mantos subterráneos del planeta, como la lava y otros, que, algunos sugieren, podrían tener movimientos coordinados.

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