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jueves, 8 de marzo de 2012

Mujeres, si. Débiles: ni pensarlo!

Madrás (India), año 1748. El soldado James Gray fue herido de bala durante el combate. Cuando los sanitarios le quitaron el uniforme para curarle, descubrieron que era una mujer. Su nombre real era Hannah Sneak, y se había enrolado disfrazada de hombre para huir de las deudas que le dejó su marido al abandonarla. De regreso a Inglaterra, la chica fue contratada en un teatro para protagonizar un show, Amazona de la India, en el que, vestida de uniforme, entonaba cánticos militares y enseñaba al público como se manejaban el mosquete y el sable. Su popularidad fue inmensa, y llegó a tener un museo en su ciudad, Croydon, y a posar para un grabado que se vendía en los salones londinenses.

Pero su caso no fue único. Muchas mujeres lucharon durante los siglos XVIII y XIX en diferentes guerras, haciéndose pasar por hombres. Y viajando hacia atrás en el tiempo, los historiadores han descubierto que en la Roma imperial existieron gladiadores femeninos, y que en la Francia del XVII hubo damas que se convirtieron en hábiles espadachinas. En definitiva, mujeres que sajaban cuellos y ensartaban corazones con una fiereza y una naturalidad tales que, a su lado, las modernas 
heroínas del cine y los videojuegos (las Lara Croft, Trinity y similares) no pasan de “mosquitas muertas”.

Athleta (Bélgica, 1868-1905)


Cargaba sobre sus hombros una barra de pesas con cuatro fornidos hombres suspendidos de ella.



Las hijas de Athleta (Bélgica)


Luisa, Ana y Brada, en pose rubensniana. Actuaban en el Folies Bergère de París, junto a su madre.





Caroline Bauman (Canadá, 1892-1931)


Hacía ejercicios con pesas, y dicen que rompía una gruesa baraja de naipes con las manos. 




Josephine Blatt Alias “Minerva” (Estados Unidos, 1869-1923).


Pesaba 204 kg, rompía herraduras y hacía estallar cadenas de acero con el pecho.




Joanna Rhodes (Estados Unidos, 1920)


Una auténtica bestia: doblaba barras de hierro con los dientes, y de un puñetazo hundía clavos en la pared.





Madame Ali-Braco (Francia) Alias “la Mujer Cañón”.


En 1895 triunfó en el mundo del circo levantando una pieza de artillería con  los dientes.





Elvira Sansoni (Bolonia, Italia, 1874-1945)


Formaba un arco con su cuerpo y levantaba un piano colocado sobre su  pecho.





Katie Loorberg (Irlanda, 1881-1922)


Esta “grácil damisela” lanzaba unas pesadas bolas de cañón con la simple fuerza de sus brazos.

Gertrude Leandros (Amberes, Bélgica, 1882-1954)


Sus bíceps medían 37,5 cm, y demostraba su fuerza levantando a su marido a pulso.


Sandwina (Austria, 1884-1952)


Lanzaba al aire bolas de acero y las  recogía con la nuca. También doblaba barras de hierro de 14 cm de grosor.


Madame Anni (Nueva Orleans, EEUU,1848-1911)


Su socio era un gigantón al que levantaba agarrándolo por una pierna.

Madame Perlane (Francia)


Esta sansona de inicios del siglo XX sostuvo sobre su espalda un cañón de 105 kg mientras lo cargaban y disparaban.

Ivy Russell


Fue la primera mujer propietaria de un gimnasio. Medía 1,67 m, pesaba 57 kg, y sus bíceps eran del tamaño de los del púgil Max Schmeling.



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