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martes, 17 de abril de 2012

Las máquinas tendrán sentimientos, y otras interesantes innovaciones tecnológicas

Aplicación que calcula tu talla de ropa
Muchas personas se resisten a comprar ropa a través de Internet ya que, al no poder probarse los artículos, tienen miedo a equivocarse con el tamaño. Ahora, un grupo de emprendedores de Sevilla ha creado una aplicación informática que permite conocer la talla exacta del usuario para cualquier prenda.

"El sistema es sencillo", ha explicado a Europa Press Alejandro Parias, uno de los socios de la empresa Sizemenow. "Sólo pedimos al usuario dos fotografías completas de frente y de perfil, se envía a la web y en segundos se informa sobre la talla que la persona tiene para la prenda en cuestión".
El usuario deberá imprimir una cuadrícula de referencia y fotografiarse con ella de frente y de perfil. Después de descargar la imagen, el sistema le permite ajustar manualmente los puntos que indican las medidas y en último lugar se obtiene la talla exacta para el artículo escogido.

"En el mundo hay muchos probadores virtuales, pero esto no es un probador virtual, nosotros te damos la talla exacta", ha resaltado Parias, quien ha empezado a negociar con diversas empresas textiles para lanzar la nueva aplicación.


Las máquinas tendrán sentimientos

Como tantas otras veces, la ciencia ficción se convierte en realidad. Un investigador de la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla), ha diseñado un sistema de inteligencia artificial capaz de dotar a máquinas de emociones sintéticas. Los resultados de su trabajo se publican en la revista Applied Soft Computing y permitirán que las máquinas tengan una mayor autonomía y capacidad de interacción con el ser humano.

Muchas veces nos sentimos frustrados cuando un electrodoméstico, ordenador o aparato electrónico no funcionan como deberían. ¿Te imaginas una máquina que fuera capaz, por ejemplo, de tranquilizarnos cuando eso sucediera? El nuevo sistema desarrollado por José Luis Salmerón permitiría crear robots que se adaptaran o anticiparan a las emociones humanas, e incluso tuvieran las suyas propias. Un robot podría, por ejemplo, sentir hambre si tuviera un nivel bajo de energía, o experimentar alegría tras realizar correctamente su trabajo. También podría empatizar con las personas que interactuasen con ella y actuar consecuentemente para producir emociones positivas en ellas. "Las emociones artificiales en las máquinas mejoraría sensiblemente sus aplicaciones y las dotaría de una mayor autonomía, pudiendo adaptarse a la interacción con los seres humanos", explica Salmerón.

Por otro lado, los expertos discuten sobre hasta qué punto deben llegar estas características humanas. Mientras que algunos científicos esperan que las máquinas superen nuestras capacidades cognitivas, otros afirman que los robots deberían tener las mismas limitaciones que los humanos.




Programa que determina riesgos de ataques cardíacos

Un software desarrollado por científicos de la Universidad de Granada permite calcular el riesgo que tiene una persona de sufrir una enfermedad cardiovascular. El programa permite, además, analizar el riesgo de forma masiva, por lo que puede ser de utilidad para la prevención primaria de estas enfermedades.

Los investigadores, que publican los resultados de su trabajo en la revista Journal of Evaluation in Clinical Practice, probaron el programa con datos de tres mil pacientes que presentaban obesidad, hipertensión,diabetes y alteraciones en el perfil lipídico. Estas afecciones son consideradas factores de riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular, y son algunos de los parámetros que emplea la nueva herramienta para, a partir de diferentes ecuaciones, cuantificar la probabilidad de presentar un trastorno cardiovascular en un futuro próximo.

"Durante la última década, hemos asistido a un importante cambio en la orientación de las actividades de prevención cardiovascular, pasando de intervenciones aisladas sobre los factores de riesgo modificables a un modelo integrado de estrategias de intervención basado en la cuantificación previa y estratificación del riesgo de enfermedad cardiovascular", apuntan los investigadores. Además, al calcular la probabilidad de forma simultánea en amplios grupos de personas, será más fácil prevenir la aparición de enfermedades por lo que se puede contribuir a reducir el gasto sanitario a corto y largo plazo.


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