La complicada aventura de ser un espermatozoide

Pim, pam, pum… ¡fuego!
Un hombre eyacula entre 40 y 300 millones de espermatozoides cada vez, y lo hace en una media de tres a siete eyecciones con intervalos de 0,5 segundos. La cifra de espermatozoides es similar a los 100-3.000 millones del conejo, pero mucho menos que un perro (200-2.000 millones) o un caballo (5.000/25.000 millones). En cualquier caso, son cantidades cien veces superiores a la necesaria para una fertilización depositada en el útero. Con cifras superiores a éstas se producen interferencias que dificultan la fecundación

Ya quisieran los gorilas

Para Helen Fisher, autora de The anatomy of love, las especies promiscuas necesitan más espermatozoides –y por tanto, testículos más grandes– para garantizar que sean los suyos los que fecundan. Los orangutanes tienen pequeños testículos porque en su harén ellos son los únicos que copulan. Entre los chimpancés –enormes testículos–, las hembras se lo “montan” sin distinciones. Los hombres gozamos de un tamaño intermedio.

La casa colgante
Un testículo humano tiene unos 5 cm de largo por término medio, y hay razones para que cuelgue fuera del cuerpo: proteger los espermatozoides de la temperatura corporal y mantenerles a 35º C. Una dosis alta de calor (sauna, por ejemplo) puede dañarlos irremisiblemente. Sin embargo, en contra de lo que se creía, nuevos estudios han demostrado que los calzoncillos ajustados no son perjudiciales.

El cóctel seminal
El 60% del contenido del semen es líquido seminal, 30% es líquido prostático y el 10% restante son espermatozoides. El líquido seminal contiene ácido ascórbico, ácido cítrico, fructosa y glicerilfosforilcolina. El contenido calórico medio del semen es de 15 kilocalorías. El volumen es de 1,5 a 5 cm cúbicos, entre media cucharilla de te y una entera; y si la próstata está en buen estado, esa cifra se puede mantener hasta los 50 años. Este promedio está sujeto a variaciones: una prolongada continencia determina que el volumen de la eyaculación sea mayor.

¿Se van de vacaciones?
Al parecer, la eyaculación es un 16% más abundante en las estaciones de invierno y primavera que en verano y otoño. En las clínicas dedicadas a la inseminación artificial han observado que en estas épocas el recuento espermático es mayor.

El pene aspirador

Según Robin Baker, autor de La guerra del esperma, el pene actúa como un aspirador. Los movimientos de empuje y los rebordes del prepucio hacen que al salir absorba el posible semen de un competidor. Cuanto más se mueva, más extrae el material de la vagina.

El reajuste

Kevin Baker analizó semen de voluntarios y descubrió que, tras tres días sin eyacular, se producen unos 100 millones de espermatozoides si la pareja ha estado unida. Si apenas se han visto, la cifra asciende a 500 millones. Su teoría es que, separados, hay más probabilidad de que ella haya copulado con otro macho, así que se necesita una producción mayor, para tener más probabilidad de éxito.

Los líderes
Los mejores espermatozoos nadan en línea recta (no errática) y a velocidad constante, con un movimiento en barrena y a una velocidad de 1,2 milímetros por segundo, impulsados por su cola y principalmente por las contracciones del útero, las cuales succionan los espermatozoides hacia el óvulo. La carrera arranca con una reacción química, la fosforilación, que genera una reacción en cadena. Vamos, como el chispazo de un motor.


Hércules
Esta asombrosa célula ha sido capaz de recorrer distancias millones de veces más grandes que él mismo a una velocidad de 3 cm cada 10 minutos. De todos los que iniciaron el viaje, no más de diez logran llegar hasta el óvulo, y sólo uno fecunda. Alcanza su objetivo en un viaje de 12 a 24 horas de duración.


Defensas


Los espermatozoides son muy variados: los hay con dos colas, con tres o cuatro cabezas… y hay teorías que aseguran que cada modelo tiene una función distinta. Según Kevin Baker, el 30% de los espermatozoides se caracterizan por una cola espiral y su función es de bloqueadores de las dificultades. Es decir, van tapando baches y allanando el terreno a los que tienen mejores condiciones.


El Kamikaze


También según la teoría de Kevin Baker, la mayoría de los espermatozoides, un 70%, son los que él llama kamikazes. Su función consistiría en rastrear y localizar posibles espermatozoides de un competidor y aniquilarlos. Según Baker estamos biológicamente dotados para combatir la infidelidad, y ésta es la razón por la que la mayor parte de nuestros espermatozoides han “nacido para matar”.

Masturbarse es productivo


Un antiguo mito sostiene que masturbarse con frecuencia puede disminuir la producción de semen. Nada más lejos de la realidad; si hay alguna relación entre la masturbación y la producción de semen es mas bien la contraria: un organismo sano produce semen todo el tiempo, por lo que la descarga del mismo, sin importar su frecuencia, da lugar a la producción de nuevo semen. O sea: eyacular con frecuencia (por coito o por masturbación) asegura la calidad del semen.

Ella es un gigante


Al alcanzar el óvulo, el espermatozoide tropieza con un “muro” formado por cúmulos y células foliculares que lo envuelven. Él mide alrededor de 0,05 mm y Ella tiene un diámetro de 1 mm. El espermatozoo nada entre los cúmulos para alcanzar el óvulo sirviéndose de una enzima, la hialuronidasa, encargada de disolver el escudo protector del óvulo y dejar pasar la cabeza. Así llega a la zona pellucida, se pega a ella e intenta atravesarla, disolviéndola con otras enzimas. Si lo ha logrado, llega a las puertas de la membrana de plasma del óvulo (y pierde la cola en el intento), a cuyo núcleo se unirá con el fin de fusionarse valiéndose de una proteína de la membrana espermática, la fertilina. Las membranas del núcleo del óvulo y del esperma se fusionan. Entonces, una señal química activa el proceso del desarrollo del huevo en un embrión.





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