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lunes, 24 de septiembre de 2012

50 años de "Los Supersónicos" (Nuestro futuro, en el pasado)

Ayer 23 de septiembre se cumplieron 50 años del estreno de ‘Los Supersónicos’, la serie de Hanna-Barbera que describía la vida en un hipotético siglo 21. En principio, no parecía más que un remake de ‘Los Picapiedra’, sustituyendo los chistes de dinosaurios por extraños cachivaches futuristas. Pero hoy día, es recibido por estudiosos de la cultura pop y amantes del retrofuturismo como una de las series de animación más importantes del siglo XX.
Su legado cultural es innegable: el título de la serie se ha convertido en sinónimo de invenciones imposibles, trascendiendo su propia condición de mero producto de entretenimiento para convertirse en un icono cultural. El “parece salido de los Supersónicos” es una expresión habitual en medios de comunicación de todo el mundo, recordando constantemente a la familia de George Jetson. No esta mal para una serie que se canceló en su primera temporada.

Los Supersónicos, a pesar de su ambientación futurista, supone una de las mejores cápsulas del tiempo que podemos encontrar sobre la sociedad americana de principios de los 60, su cultura y sus esperanzas. Años de postguerra, con una economía americana floreciente y un Vietnam que aún quedaba muy lejos. Años pues, de abundancia y optimismo en el futuro.

La familia liderada por George no es sino la consabida “familia nuclear” de la época. Un padre trabajador, con esposa, dos niños y un perro. Con una esposa que no necesita trabajar, porque con el sueldo del padre les basta y sobra para vivir, con una vivienda en las afueras y sin ningún vecino negro o perteneciente a minoría alguna: incluso los sirvientes eran robots. El mundo del mañana sería, básicamente, como el ideal del mundo de los 60 para el americano medio.

Un universo, además, lejos de tensiones políticas. Aunque la carrera espacial estaba en pleno apogeo y los rusos daban mucha guerra a la NASA, nada de esto aparecía en la serie. Los personajes vivían sumidos una especie de capitalismo utópico donde la mayor preocupación de George era no perder su trabajo para la gigantesca corporación ” Espacio-cohetes espaciales Espacio S.A.” para la cual trabajaba, una de las compañías de ficción más ricas de la historia, según calculó la revista Forbes.
Pero no era un mundo perfecto, ni mucho menos. Los Supersónicos tenían su grado de estrés, e incluso pronosticaban algunas de las futuras enfermedades y dolencias del nuevo milenio. En varias ocasiones, los personajes se quejaban de cansancio en el dedo de “tanto apretar botones” para iniciar esas tareas organizadas. Que nos lo digan a todos los que sufrimos el “mal del informático” en nuestras muñecas.

El siglo XXI de la serie era esperanzador, con una humanidad que miraba hacia arriba. Aunque no exactamente al espacio: los habitantes del futuro iban volando a todas partes, y rara vez tocaban tierra. Algunos apuntan algún tipo de estratificación social, con los más ricos viviendo en los edificios más altos. Nada en la serie apoya esta teoría. Eso sí: los grandes damnificados, los pajaritos, que dejaron de volar porque “el cielo tiene demasiado tráfico”, como se mencionaba en un episodio.

Por supuesto, nada viene de la nada, y el propio Iwao Takamoto, principal diseñador de personajes, se inspiró en la famosa “aguja espacial” de Seattle para crear estos enormes apartamentos espaciales. Otra gran inspiración fueron los habituales reportajes de revistas como Time o libros como ‘1975 And The Changes To Come’, donde se pronosticaban los tremendos adelantos que traería la tecnología dentro de poco tiempo.

Lo curioso es que a pesar de convertirse en un referente inicial, la recepción de la serie no fue especialmente exitosa. De hecho, apenas duró una temporada antes de ser cancelada. Pero su colorista mundo le garantizó un lugar en las reposiciones de las televisiones de todo el mundo, hasta que en los 80, se retomó la producción e hicieron nuevos capítulos, como sucedió con otras series como ‘Johnny Quest‘… o la otra gran serie de tv futurista: Star Trek, cuyo reconocimiento e influencia llegó sólo con el paso de los años.

Curiosamente, cuando “el futuro” alcanzó a la serie, los fans reaccionaron negativamente. Los nuevos episodios, producidos en 1986 y 1987, utilizaban ordenadores para asistir la animación. Concretamente, unos comprados a Cambridge Animation System, con un software de lo más moderno para la época. Los críticos se cebaron especialmente en el uso de este tipo de tecnología en una serie “tradicional”.

Quizá por todo este legado “futurista”, Los Supersónicos fueron la primera serie elegida por Cartoon Network para hacer un experimento: unos capítulos exclusivos para su página web, creados a partir de programa que empezaba a ser popular allá por el año 2000… llamado “Flash”, una iniciativa pionera para una gran cadena. Pese a que algunos se opusieran, los Supersónicos volvieron a indicar, una vez más, el camino al futuro.

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