Páginas

martes, 9 de octubre de 2012

Cuando le dieron el premio nobel a la ¡Lobotomía! y otros Nóbel WTF

John Gurdon y Shinya Yamanaka
El Instituto Karolinska de Estocolmo anunció ayer la concesión del Premio Nobel de Medicina 2012 a John Gurdon y Shinya Yamanaka por sus investigaciones en el campo de las células madre. 

Nada que reprochar, a día de hoy, a la idoneidad de ambos científicos para recibir tan preciado galardón. 

Pero el Premio Nobel no siempre es tan atinado; algunos entorchados concedidos por la academia sueca provocan hoy dosis parejas de sonrojo y pavor.

Posiblemente, el Premio Nobel más discutido de la historia fue que se concedió, también en el área de Medicina, al neurocirujano portugués Antonio Egas Moniz en 1949 por desarrollar una de las técnicas más atroces de la historia de la medicina: la lobotomía. La lobotomía es una intervención quirúrgica consistente en la ablación del lóbulo frontal del cerebro en los enfermos psiquiátricos, modificando su comportamiento agresivo o antisocial.
Antonio Egas Moniz
La intervención se realizaba a ciegas, a través del párpado del paciente y con un picahielos modificado (pulsa aquí si quieres conocer los perturbadores detalles anatómicos). El caso es que la lobotomía funcionaba, de modo que entre 1936 y 1950 se calcula que se practicaron unas 100.000 lobotomías en el todo el mundo. La carnicería cesó en aquella década, cuando los propios psiquiatras advirtieron de los daños irreparables que la operación causaba en los enfermos, que se quedaban, efectivamente, lobotomizados de por vida.

Las asociaciones de familiares de lobotomizados llevan décadas intentando que el Premio Nobel sea retirado a Egas Moniz (por cierto, el primer portugués en recibir el galardón), pero el Comité del Nobel se niega a dar ese paso, alegando que en aquella época “no existían otras terapias alternativas” a la desarrollada por Egas Moniz para tratar diversas enfermedades mentales.
Fritz Haber
Por supuesto, hay muchos más Premios Nobel controvertidos entre los casi 900 concedidos en la historia. Por ejemplo, el Premio Nobel de Química recibido por el alemán Fritz Haber en 1918 por la síntesis del amoníaco, investigación utilizada más tarde por las tropas alemanas para masacrar a cientos de miles de soldados durante la Primera Guerra Mundial.

Mucho más cercanos en el tiempo están sendos Nobel de la Paz concedidos a dos políticos norteamericanos: el que la dieron a Barack Obama a los pocos meses de su elección en 2009 provocó estupefacción. El del secretario de Estado, Henry Kissinger, en 1973 resultó un sarcasmo: Kissinger estaba detrás del trazado de la Operación Cóndor y de los bombardeos de EEUU en Camboya.
Henry Kissinger
Los Premios Nobel son hijos de su tiempo y es arriesgado juzgarlos desde la mentalidad actual, conociendo sus consecuencias. Quién sabe si dentro de 50 años las investigaciones de Gurdon y Yamanaka, los flamantes Nobel de Medina, serán denigradas por haber servido de inspiración para clonar a Martin Lawrence y éste (su versión 3.0) haya protagonizado ‘Mi abuela es un peligro, parte 89’ en el cine cuántico pentadimensional…



No hay comentarios.: