El poder mágico del cabello.

El cabello crece toda la vida y no se pudre después de la muerte. Algunas civilizaciones piensan que tiene poderes mágicos. Para otros, esta hipótesis es descabellada. Más allá de lo que creamos, lo cierto es que el cabello dice mucho de cada uno de nosotros. La exposición “Querido cabello”, que se lleva a cabo en el museo Quai Branly de París, explora el tema en profundidad.

Rubias, morenas o pelirrojas, cada tipo de cabellera genera distintas asociaciones en la imaginación colectiva. La rubia evoca a un ángel y la pelirroja, al diablo, mientras que la mujer de pelo oscuro se ve como más aventurera y se considera que no tiene ni un pelo de tonta. Aquí en la foto se ve un equipo de deportistas de Texas, en Estados Unidos, famosas en su época por sus peinados sofisticados y su belleza.

El cabello juega un rol importante en la seducción. Los peinados varían en cada sociedad y también según la edad. Durante mucho tiempo, sólo se dejaba el cabello suelto en la intimidad. En cambio, los moños o las trenzas simbolizaban la domesticación de la naturaleza.

El cabello largo está asociado al hombre salvaje, como por ejemplo el de la prehistoria, a los artistas y a los rebeldes. Pero esta interpretación depende de cada cultura. En Madagascar, como se ve en la imagen, las personas que están de luto van despeinadas.

Los cambios de peinado están vinculados a cambios estéticos. Pero también, en algunas sociedades, pueden marcar un cambio en la identidad de un individuo, por ejemplo después de su iniciación. En otras circunstancias, se trata de un castigo, especialmente para las mujeres. Después de la Segunda Guerra Mundial, los franceses les pelaron la cabeza a las mujeres que mantuvieron relaciones sexuales con alemanes.

Con la edad, el hombre empieza a perder su cabello. Esta pérdida simboliza el camino hacia la muerte.

En la foto vemos la cabeza con pelo de un prisionero, reducida por los indígenas shuar de Ecuador. En algunas culturas, se fabricaban objetos con el cabello de los muertos, ya que se pensaba que estos objetos tendrían poderes mágicos.

Los munducuru de Brasil eran cazadores de cabezas. Los científicos piensan que la que vemos en la foto perteneció a un hombre. Las de los enemigos eran consideradas trofeos y las de los compañeros, reliquias. La exhibición cierra sus puertas el 14 de julio de 2013.








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