¿Que fue, y que será de las cintas cassette?

Este año estamos celebrando un aniversario muy importante para cualquier geek que se precie, los 50 años de la llegada de las cintas de cassette a nuestras vidas, medio siglo, como pasa el tiempo…

Fue en 1962 cuando la compañía Philips inventó la cinta de cassette compacta para el almacenamiento de audio. Se introdujo en Europa en 1963, y un año después en Estados Unidos. En un principio se usaban como máquinas de dictados para oficinas de taquígrafos y periodistas profesionales, pero a medida que la calidad del sonido aumentaba, se fue convirtiendo en la alternativa preferida a los LPs en vinilo.

La popularidad de la cinta de cassette alcanzó su máximo esplendor en los 80s, cuando las grabadoras de bolsillo y reproductores como el Sony Walkman se pusieron a disposición del usuario en el mercado. ¿Qué persona con más de 25 años no ha tenido un walkman?

Quizás una de las cosas que más recordamos de las cintas era el hacernos nuestras propias recopilaciones o el grabar de la radio las canciones que más te gustaban. Regalar una selección musical en cinta a tu enamorado o enamorada era algo muy típico en aquellos tiempos. A diferencia de ahora, donde es cuestión de un rato descargar y grabar, la creación de las “mixtapes” requería un mayor esfuerzo, desde elegir las canciones hasta la propia grabación “on the fly”, pasando por ajustar el tiempo para no dejar alguna canción a medias.

Las cintas y la informática domestica

Pero, hay un aspecto del uso de las cintas de cassette tuvo gran importancia en los primeros años de la informática doméstica y su papel crucial en el almacenamiento masivo de datos para los ordenadores de 8 bits de aquella época.

Los ZX-81 y ZX Spectrum de Sinclair usaban cintas de cassette, así como otros ordenadores como los VIC-20, Plus 4/16 o CBM 64 de Commodore, los CPC 464 de Amstrad, muchos ordenadores MSX y así hasta un largo etcétera. Era mayoritario frente a otros sistemas como los floppy-disc ó los cartuchos de ROM, que eran algo más caros por lo general.

Más del 80 por ciento de la producción de software para estos sistemas se almacenó en este formato. El éxito y la permanencia de estos ordenadores se ha debido sobre todo a la presencia de un formato como la cinta de cassette: compacta, barata y perfectamente almacenable en cualquier rincón de la casa, pero con sus defectos. Además el soporte permitía realizar fácilmente “copias privadas” de todo el software, lo que supuso una revolución en aquellos años.

Pues eso, que la cinta de cassette cumple en estas fechas 50 años bien llevados y que podrían durar otros tantos más si no la hubiésemos defenestrado en favor de otros sistemas menos analógicos y no la hubiéramos condenado de una manera un tanto simplista hasta casi hacerla desaparecer de las tiendas, lo llaman “el precio del progreso”. No obstante, con la nueva vida de los sistemas clásicos en la actualidad las cintas van a seguir teniendo su pequeño peso específico en la escena más underground. Incluso hay algunos movimientos para recuperar la aparición de nuevos álbums y grabaciones cinta.


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