¿Que ocurriría si se derritiera todo el hielo de la tierra?

Escena de Waterworld
Waterworld, una película de ciencia ficción más recordada por el estrepitoso fracaso en taquilla que por la película en sí, describía un mundo apocalíptico en el que los casquetes polares se habían derretido por completo, dejando a toda la civilización sumergida bajo las aguas. ¿Es esto un escenario realista? La respuesta es fácil, rotunda y sencilla: NO.

La variación del nivel del agua a lo largo de la historia del planeta no es ninguna novedad. Ni siquiera nos tenemos que remontar millones de años atrás, a tiempos de los dinosaurios, para encontrar unos niveles de agua muy diferentes a los que existen en la actualidad.
Mapa del mundo, durante la última era glaciar.
Con que tan solo nos vayamos 20.000 años atrás, cuando el hombre llegó a América, nos encontraremos en el máximo apogeo de la última glaciación, tal y como presenta el mapa superior. En aquel momento, se estima que los casquetes polares y demás reservas de hielo del planeta suponían un volumen de unos 80 millones de km3. O lo que es lo mismo, el nivel del mar estaba 120 metros por debajo del nivel actual.

En apenas 20.000 años (y sin tener en cuenta los últimos 200 años) la cantidad de hielo acumulada en glaciares ha disminuido notablemente, coincidiendo con el final de la última glaciación. En la actualidad, esta es la estimación de hielo en las distintas capas distribuidas por todo el mundo:

Así que, sumando todo el hielo existente en la Tierra, apenas acumulamos 30 millones de km3, o lo que es lo mismo, un 37% de lo que había durante la última glaciación. Pero pongámoslo en una perspectiva con más sentido. La cantidad total de agua líquida del planeta (mares, océanos, lagos y ríos) es de unos 1.350 millones de km3, por lo que, a grosso modo, el hielo supone únicamente en torno al 2% de todo el agua del planeta Tierra. ¿Y qué sucedería si todo este hielo se fundiese?

En primer lugar, tenemos que desestimar el efecto de todo el hielo que flota sobre las aguas. Como bien sabemos por el principio de Arquímedes (o por mera observación de cómo los hielos se funden en un gin tonic), el peso del hielo equivale al peso del agua que desplaza, por lo que tras fundirse en los océanos no variaría los más mínimo los niveles actuales.

Concentrémonos pues en el hielo sobre las superficies terrestres, principalmente la Antártida, Groenlandia y, en menor medida otros dispersos como el Campo de hielo Patagónico Sur, el Campo de hielo Stikine, Austfonna, Vatnajökull o el Campo de hielo Penny. Todo este hielo equivale aproximadamente al 98% de todo el hielo existente en la Tierra, o lo que es lo mismo, unos 29,3 millones de km3 de hielo.
Mapa físico de la tierra, en la actualidad.
A esta cantidad de hielo, habría que descontar unos 2,5 millones de km3 de hielo de la Antártida que, pese a estar sobre la superficie terrestre, están bajo el nivel del mar, por lo que su fusión no supondría ningún efecto sobre el nivel del agua. Por lo tanto nos quedan unos 26,5 millones de km3 de hielo que tendrían un efecto real.

Teniendo en cuenta que la densidad del hielo es inferior a la del agua en casi un 9%, los 26,5 millones de km3 de hielo equivaldrían a unos 24 millones de km3 de agua. Si todo esa agua lo repartiéramos sobre la superficie total de los océanos, 361 millones de km2, obtendríamos que el nivel del mar subiría unos 67 metros de altura.

Por supuesto, subir esta altura aumentaría la superficie de los océanos, disminuyendo al mismo tiempo el nivel del mar alcanzado, por lo que podríamos asumir que el nivel del mar únicamente subiría unos 66 metros. Todas las estimaciones existentes llegan a conclusiones entre 63 y 75 metros de variación en el nivel del mar.

Ante este panorama, ¿Cómo quedaría el un mapa del mundo sin casquetes polares? Pues, suponiendo que el hombre no ha hecho diques de contención como los existentes en los Países Bajos, toda superficie terrestre con una altitud inferior a 66 metros de altura quedaría totalmente sumergida. En el mapa a continuación se muestran las tierras emergidas en blanco, para evitar suponer climas y vegetaciones sin ningún tipo de fundamento.
Así se vería el mundo, si el mar subiera 66 metros.
En la actualidad, la Tierra tiene 148 millones de km2 de tierras emergidas, de las cuales 16 millones están cubiertos de glaciares o casquetes polares. Si todo el hielo se derritiera y el agua subiera 66 metros de altura, se perderían ‘solo’ 13 millones de km2 de tierras emergidas, aunque también perderíamos la mitad de la Antártida, cuya superficie se encuentra bajo el nivel del mar. Por lo tanto, si se derritieran los polos, pasaríamos de los 132 millones de km2 de tierras emergidas libres de hielo actuales a 128 millones de km2.

Quizá en Waterworld no interesaba en exceso ser escrupulosos desde el punto de vista científico, pues si seguimos todo lo que acabamos de analizar, apenas un 3% de la superficie terrestre quedaría sumergida. Cierto es que se estima que un 60% de la población mundial vive en zonas costeras y se vería obligada a desplazarse y a habitar otras zonas (que podrían igualmente seguir estando cercanas a la nueva costa que se creara).

En definitiva si se derritiera todo el hielo del planeta, al menos nadie se vería obligado a crear atolones artificiales donde vivir o vagar eternamente por las aguas azules como hacían en Waterworld.


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