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lunes, 3 de diciembre de 2012

¿Por qué duelen las muelas antes de sufrir un infarto? y otras preguntas de salud.

¿Por qué duelen las muelas antes de sufrir un infarto?
Bueno, no es exactamente que duelan las muelas, sino que eso es lo que parece porque el llamado “dolor anginoso” que produce un infarto se refleja, entre otros, en el maxilar inferior. Evidentemente, esto no quiere decir que cuando nos duelan las muelas de abajo vayamos a sufrir un infarto. Habitualmente, este falso dolor de dientes aparece acompañado de otros “reflejos”, como dificultad al respirar (disnea), sensación de “atadura” en codos o muñecas y, a veces, desmayo o síncope. La intensidad de estos síntomas depende del grado de daño del miocardio, que es un tejido que recubre el corazón y que ayuda a la contracción del músculo cardíaco para que bombee sangre. Cuando el miocardio deja de recibir oxígeno brevemente, se habla de angina de pecho; pero si ocurre más tiempo y parte del tejido se necrosa (“muere”), se habla de un infarto.

¿Por qué es tan frecuente soñar que nos caemos de la cama?


El sistema vestibular nos permite mantener el equilibrio, y el sistema cinestésico regula la posición del cuerpo. Ambos aportan información mediante el envío de sustancias o impulsos conocido como aferencia. “La sensación de ligereza corporal, de volar o de estar cayendo puede explicarse por la disminución de las aferencias vestibulares y cinestésicas que se da al comienzo del sueño, cuando hay un estado disociado de la consciencia”, según la responsable de la Unidad del Sueño del Hospital de Madrid Sanchinarro, Rybel Wix. El recuerdo de acostarnos hace el resto.

¿Por qué hay dolores que se reflejan en otros puntos?

Dicho grosso modo, porque el cerebro se confunde. Tenemos un sistema de localización de los dolores que es m
uy preciso; cada vez que surge uno, la zona afectada hace contacto en cierto punto de la médula espinal y, dependiendo de en cuál ocurra, el cerebro sabe dónde ubicarlo. Pero las vísceras cuentan con un sistema nervioso autónomo que es menos preciso al “avisar”, y a veces manda la señal a través de los mismos nervios que otra zona, de modo que nos duelen las dos. Por ejemplo, el corazón “comparte” zona de aviso con el hombro izquierdo, por eso sufrimos estos llamados “dolores referidos” en esa parte cuando padecemos un infarto. Otro ejemplo es que los problemas de vesícula se reflejan en el hombro derecho.


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