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jueves, 28 de febrero de 2013

El calamar vampiro, el pez ataúd y otros monstruos marinos.

El rape dentado, famoso por querer comerse a un pez payaso en la película de Disney, Buscando a Nemo, atrae a sus presas usando un filamento bioluminiscente que cuelga arriba de su dentadura filosa. El brillo es provocado por millones de bacterias luminiscentes que se albergan en su espina dorsal.

El pez astrónomo es llamado así porque sus ojos están ubicados sobre su cabeza (simulando que está viendo las estrellas). Este pez entierra su cuerpo plano en el suelo marino de tal manera que sus ojos fungen como un telescopio que acecha a sus presas.

El calamar vampiro (15 centímetros como máximo), es llamado así por sus ojos rojos bioluminiscentes y la especie de capa que se extiende desde sus ocho brazos. A pesar de sus similitudes con los pulpos y calamares, técnicamente no es un calamar pues es el único miembro de su familia (por lo mismo es llamado un fósil viviente).

El isópodo gigante es un crustáceo que vive en el fondo del mar que llega a medir 40 centímetros de largo.

El pez manchado es una especie rara y en peligro de extinción originaria de Australia.

El pez ataúd es un pez que vive en el suelo marino desplazándose con sus pequeñas patas que simulan pies humanos con calcetines. Sus aletas pectorales parecen brazos cortos con manos. Usa estas extremidades para tanto nadar como “caminar” en el suelo marino (normalmente prefiere caminar).

A veces las babosas marinas son de múltiples colores, como esta roja que simula una ráfaga roja. La mayoría de las babosas marinas son carnívoras y poseen colmillos para prensar a sus presas. Algunas llegan a medir hasta 30 centímetros.

El pez cobra tiene dientes afilados que figuran dientes de sable inversos. Estos animales de aguas profundas prefieren las aguas tropicales.

Erizo de mar picudo. Este erizo tiene espinas realmente largas que advierten a cualquier depredador con alguna intención de cazarlo. 

El tiburón de boca ancha es una especie rara de aguas profundas que nada con su mandíbula ampliamente abierta para atrapar y tragar peces y kril. Su enorme boca se extiende más allá de sus ojos y está equipada con 50 filas de dientes pequeños y afilados.

El cohombro o pepino marino puede hallarse arrastrándose en el suelo marino, pero que su apariencia sosa no te engañe: cuando es atacado por un predador, algunas especies de cohombros liberan un químico tóxico conocido como holothurin que tiene la habilidad de matar a cualquier animal en sus proximidades. 

No todas las especies de cohombros (Holothurian) parecen pepinos. Algunas tienen tentáculos que simulan bronquios serpenteantes alrededor de su cuerpo que parecen más las raíces de una planta de brócoli. Este es un cohombro de Halloween.

Otra criatura bioluminiscente del fondo del mar es el pez dragón, que tiene órganos que emiten luz dispuestos a lo largo de su vientre, y que sirven para distraer a predadores al cambiar la forma de su silueta. También este pez tétrico posee una especie de faros a lado de sus ojos para deslumbrar a sus predadores o identificar a una presa potencial. El pez dragón tiene tantos dientes filosos que su lengua también está armada con ellos.



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