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lunes, 25 de marzo de 2013

Cuando las tabacaleras usaban "supresores del apetito" para atraer clientes.

¿Fumar adelgaza? Parece ser que eso es lo que nos ha hecho creer la industria del tabaco durante casi medio siglo, gracias a los efectos derivados de añadir aditivos a los cigarrillos.

Los aditivos químicos son sólo una de las estrategias secretamente utilizadas con éxito por las empresas tabacaleras en los últimos 50 años para convencer a la gente que fumar te hace más delgado. Ahora unos documentos internos de la industria del pitillo, que datan de entre 1949 y 1999, demuestran que las empresas tabacaleras británicas y estadounidenses agregaron deliberadamente productos químicos supresores del apetito a los cigarrillos para atraer a la gente preocupada por su peso.

La presencia de estos productos químicos podría ayudar a explicar por qué los fumadores que dejan de fumar sufren un aumento de peso, según publican investigadores suizos del Hospital de Lausana en el European Journal of Public Health. Ellos son los autores del concluyente informe “The tobacco industry’s past role in weight control related to smoking”, donde se analiza documentación interna de las compañías durante medio siglo. Y lo que han encontrado resulta aterrador.

Después de que en 1998 fuera firmado el Tobacco Master Settlement Agreement, el gran pacto médico entre la industria del tabaco de EE.UU. y 46 estados norteamericanos, las empresas se vieron obligadas a publicar sus documentos internos en Internet. Aunque primero hicieron una buena limpieza de lo que no interesaba que se viera.

Pero siempre se queda algún resto en el cubo de la basura.

Los investigadores suizos han buceado durante años realizando búsquedas sistemática en los archivos de las seis principales compañías de tabaco (American Tobacco, Philip Morris, RJ Reynolds, Lorillard, Brown & Williamson y British American Tobacco), que fueron acusadas ​​en el litigio del tabaco de 1998.

Y han dado con una buena cantidad de memorandums donde se admite el uso de supresores de apetito, proyectos para bajar el alquitrán del tabaco y sustituirlo por ‘ácido tartárico’, una molécula anti-apetito añadida en los adornos de los cigarrillos, inquietantes informes que avalan el advenimiento del cigarrillo de mentol como el más efectivo quita-hambre y, lo más impactante, que también usaron otros productos químicos para quitar las ganas de comer, incluyendo la efedrina, la anfetamina o el óxido nitroso, más conocido como gas de la risa.

Pero los documentos, que están incompletos, no revelan durante cuánto tiempo se han añadido todos estos productos ni en qué cantidad. Lo que sí ha quedado claro es que la industria hizo planes y estrategias sobre cómo mejorar los efectos del tabaquismo sobre el peso corporal, a través de la adición de sustancias que actúan como agentes supresores del apetito.

Los investigadores y científicos piden ahora normas más estrictas sobre la transparencia en cuanto a la composición del tabaco, mientras sugieren que los documentos más sensibles se están eliminando de las bases de datos de la industria, para evitar su divulgación.

David Hammond, un experto en la industria del tabaco de la Universidad de Waterloo, Ontario, Canadá, afirma en una entrevista para The Independent, que “sospechábamos que la industria había explotado las preocupaciones sobre la pérdida de peso en los años sesenta, porque sabía que era un tema que afectaba mucho a las mujeres, a las que querían unir a su cartera de consumidores. No sabemos si las moléculas de supresión del apetito se agregaban entonces, porque el cumplimiento con las regulaciones de aditivos es material sensible cuyos documentos internos suelen desaparecer”.

A finales del siglo 20, el tabaquismo se convirtió en un comportamiento eminentemente masculino; sin embargo, el número de mujeres fumadoras aumentó dramáticamente en los años 1940 y 1950, gracias a la incipiente preocupación por la línea. Ahora la industria parece que intenta volver a ganar cuota femenina. Por eso, desde la prohibición de la publicidad generalizada, imágenes como las de Kate Moss fumando en la pasarela se han convertido en mensajes muy valiosos para la industria.

Un estudio canadiense en 500 mujeres jóvenes, publicado por un centro de control de tabaquismo, afirma que el potencial público femenino se ve atraído por paquetes de marcas con palabras tales como “delgado” y “Vogue”. Ahora que la publicidad está prohibida, y que los laboratorios pueden llegar al fondo de casi cualquier engaño químico, la industria utiliza el diseño de las cajetillas y las descripciones de los productos para seguir promoviendo el mensaje de que fumar te hace delgada.

Este demoledor informe debería ayudar a los fumadores y la comunidad médica a entender, al menos parcialmente, por qué fumar cigarrillos produce el efecto de reducir el apetito, abriendo de una vez los ojos a todos esos consumidores que siguen pensando que el tabaco no mata, que sólo te deja delgado y estupendo.


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