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viernes, 17 de mayo de 2013

El lenguaje digital de los jóvenes es abreviado y mal escrito.

Los jóvenes de entre 13 y 17 años envían y reciben un promedio de 3.500 mensajes de texto al mes, la gran mayoría con palabras abreviadas y mal escritas, por lo que a pesar de la gran cantidad de información a la que tienen acceso, las nuevas generaciones no reflejan que la tecnología sea una efectiva herramienta de alfabetización.

De acuerdo con un estudio realizado en Estados Unidos, las actuales formas de comunicación fomentan una nueva comunidad iletrada o analfabeta. Redes tan populares como Facebook o YouTube promueven la preferencia por el uso de mensajes de texto cortos, por lo que los llamados nativos digitales cada vez muestran menos interés por textos amplios y reflexivos, señala Estela Morales, coordinadora de Humanidades en la Universidad Nacional Autónoma de México.

La especialista señala que “la irrupción masiva y cotidiana de las tecnologías de la información, así como de la televisión e internet, provocan que se envíe información de manera natural e intuitiva, aunque la mayoría de las veces en forma abreviada o codificada, lo que impide la adquisición real del conocimiento”.

Uno de los elementos que más cambios están sufriendo a consecuencia de la tecnología son los libros impresos que si bien están lejos de desaparecer sí son cada vez menos consultados, pues de acuerdo con el INEGI, México cuenta con casi 76 millones de libros en sus 13 mil 192 bibliotecas públicas, pero las consultas físicas han registrado un decremento de 50% en los últimos 10 años.

Al respecto, Rosa Beltrán, directora de Literatura de la UNAM, señala que si bien un libro electrónico brinda un acceso más fácil e inmediato y resulta conveniente en el caso de diccionarios, enciclopedias o ejemplares amplios donde el gasto de papel es alto, “es una era muy temprana para pensar en que se suplantará al impreso, especialmente porque la mayor parte de los que están en la red están en inglés”.

Aceptó que si bien algunos géneros como la poesía, la crónica, el ensayo y el cuento sí están siendo impulsados a partir de las versiones digitales, “el que los jóvenes tengan cada vez mayor acceso a los libros no los hará mejores lectores”.

A pesar de los debates que puedan darse la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (UNESCO) invita a los países a impulsar el uso de la tecnología en los procesos de aprendizaje argumentando que con ello mejora la motivación de los estudiantes, se promueve la integración y se estimula el desarrollo de habilidades intelectuales tales como el razonamiento, la resolución de problemas, la creatividad y la capacidad de aprender.

Datos de la organización indican que a nivel mundial existen, 72 millones de niños que no asisten a la primaria, así como 71 millones de adolescentes que no cursan el primer ciclo de secundaria. De continuar esta tendencia, en 2015 habrá 56 millones de niños sin escolarizar.

Ante el panorama, UNESCO apoya la inclusión de diversas tecnologías que impulsen la educación, aunque advierte que la computadora por sí sola no resuelve el problema, por lo que es importante que el usuario aprenda no sólo a manejarla, sino a procesar la información.

Carvajal Tecnología y Servicios es una de las empresas que no sólo está a favor del uso de la tecnología en el sector educativo sino que ofrece una serie de opciones para garantizar que la misma sea una efectiva herramienta de aprendizaje. Su director general, Enrique Gómez, dijo que “se trata de llevar tecnología para que la educación se dé de una mejor manera. Como empresa apoyamos el uso de tecnología en la educación, todas las generaciones deben tener un apoyo para lograr un mejor aprendizaje. Creemos que eventualmente todos los salones de clases tendrán internet y todos los alumnos una computadora”, dijo Gómez.



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