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miércoles, 26 de junio de 2013

Dia Internacional de las víctimas de la tortura.

Con la tortura se trata de destruir la personalidad y el alma de la víctima despreciando la dignidad intrínseca de todo ser humano. Las Naciones Unidas han condenado desde sus comienzos la práctica por ser uno de los actos más aborrecibles que los seres humanos cometen contra sus semejantes.

La tortura se considera un crimen en el derecho internacional. En todos los instrumentos internacionales la tortura está absolutamente prohibida y no puede justificarse en ninguna circunstancia. Esta prohibición forma parte del derecho internacional consuetudinario, lo que significa que es vinculante para todos los miembros de la comunidad internacional, aun si un Estado no ha ratificado los tratados internacionales en los que se prohíbe explícitamente la tortura. La práctica sistemática y generalizada de la tortura constituye un crimen contra la humanidad.

Para hacer conciencia y presión sobre los efectos de esta terrible práctica, el 12 de diciembre de 1997, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 26 de junio Día Internacional de las Naciones Unidas en Apoyo de las Víctimas de la Tortura con vistas a la erradicación total de la tortura y a la aplicación efectiva de la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.

Para conmemorar el objetivo de esta fecha te traemos 10 datos de lo que hace la tortura y cómo recuperarse de ella:

1. Qué es la tortura:
En el artículo 1 de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes se ofrece la definición legal de tortura internacionalmente acordada:

Tortura es todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, o por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento o aquiescencia. No se considerarán tortura los dolores o sufrimientos que sean consecuencia únicamente de sanciones legítimas, o que sean inherentes o incidentales a éstas”.

2. ¿Por qué existe? De acuerdo con el documento Prevención de la tortura editado por la ONU, el entorno político general es un factor importante que conviene considerar, puesto que la falta de voluntad política para prohibir la tortura, la falta de apertura de gobernanza, la falta de respeto del estado de derecho y unos niveles elevados de corrupción pueden hacer que aumente el riesgo de que ocurra la tortura. Esto mismo es válido para el entorno social y cultural. Cuando existe una cultura de violencia, o un gran apoyo del público a la actuación “severa” con el delito, también aumenta el riesgo de que ocurra la tortura.

3. ¿Cuándo puede ocurrir? Cualquier situación en la que una persona sea privada de su libertad y en la que exista un desequilibrio de poder, siendo una persona totalmente dependiente de otra, constituye una situación de riesgo o indefensión, de acuerdo con la ONU. El riesgo de que ocurran tortura o tratos crueles es más elevado en ciertos momentos durante el período de detención de una persona, como por ejemplo en los momentos iniciales de detención y custodia policial, así como durante el traslado de un centro de detención a otro. El riesgo de tortura y otras formas de tratos crueles existe dentro de toda instalación cerrada; no solamente las prisiones y las comisarías, sino también, por ejemplo, en centros psiquiátricos, de detención de menores, de detención de inmigrantes y en las zonas de tránsito de puertos internacionales.

4. ¿Quiénes son vulnerables? Aunque depende del contexto en que ocurra, en realidad cualquiera podemos ser víctimas. Corren un mayor riesgo de ser víctimas de tortura o tratos crueles los grupos vulnerables o desfavorecidos de la sociedad, como los grupos minoritarios (raciales, étnicos, religiosos o lingüísticos), mujeres, menores, migrantes, personas con discapacidad, personas sin hogar y personas pobres.

5. ¿Cuáles son las consecuencias de la tortura? Peter Kooijmans, el primer Relator Especial sobre la tortura de la Comisión de Derechos Humanos, afirma que “destruye la personalidad humana.” Manfred Nowak, Relator Especial sobre la tortura, describe ésta como

un ataque directo a lo más íntimo de la personalidad humana, que reduce a las víctimas al más absoluto desamparo, las convierte en simples objetos y destruye su dignidad como seres humanos. La tortura hiere el cuerpo y es un ataque directo al alma. La tortura inflige lesiones que pueden no curarse nunca. Las consecuencias de la tortura con frecuencia traumatizan a las víctimas por el resto de su vida. Y es bien sabido que la tortura tiene efectos perjudiciales duraderos sobre los esposos, las esposas y los hijos de las víctimas

Si quieres ahondar en las consecuencias que deja este acto atroz te recomendamos el libro: 25 años Reconstruyendo vidas. El Fondo de contribuciones voluntarias de las Naciones Unidas para las víctimas de la tortura (PDF)

6. ¿Cuáles son los efectos psicológicos? Como la tortura afecta a los individuos en todos los niveles de su ser, las metodologías y paradigmas de tratamiento con frecuencia abarcan una amplia gama de disciplinas médicas que incluyen la neurología, la ortopedia, la fisioterapia, la pediatría, la salud sexual, la medicina en general, la psicología, la psiquiatría, la psicoterapia, la psicofarmacología, la curación tradicional, la medicina complementaria y el trabajo comunitario y social. En conjunto, estas disciplinas desempeñan una función importante en la recuperación de los supervivientes. Aunque son más profundos y complejos y no hay respuestas sencillas retomamos algunos de los enlistados en el libro Reconstruyendo vidas:

Cuando no se da crédito a sus afirmaciones de que han sido torturadas, las víctimas con frecuencia experimentan un reavivamiento del traumatismo, que les recuerda que los autores de la tortura hicieron caso omiso de sus derechos en sus países de origen.

Cuando se ha establecido una relación terapéutica duradera con un médico o un consejero, es posible contener el impulso del paciente hacia la autodestrucción.

Cuando no se ha establecido esa relación de protección, han existido actos horribles de autolesión.

La clave para comprender las consecuencias psicológicas y físicas de la tortura es reconocer el poder y el control omnipotente que ejerce el torturador sobre la víctima. La víctima se ve así obligada a colocarse en una situación de aislado desamparo y a mantener una relación primaria con el torturador, que es implacable y está empeñado en destruir su dignidad y bienestar.

La sexualidad, la intimidad, la confianza, el tacto, el amor, el sentido de sí mismo y el control sobre su cuerpo son todos elementos cooptados por el torturador para alcanzar sus metas.

La recuperación se mide por la capacidad de un individuo para desarrollar relaciones humanas sanas y regresar a la rutina de su vida ordinaria.

7. ¿Cuáles son los efectos sociales?
En el mismo informe de Reconstruyendo vidas se narra que de la misma manera que la tortura traumatiza a las víctimas y sus familiares, cuando se han infligido tortura a un individuo también sufre la sociedad.

El escritor chileno Ariel Dorfman utiliza palabras enérgicas cuando describe el precio que paga la sociedad:

La tortura...coloca a la víctima fuera y más allá de toda forma de compasión o empatía y exige de todos los demás el mismo distanciamiento, el mismo aturdimiento, por parte de los que saben y cierran los ojos...y sus oídos y sus corazones. La tortura, pues, no sólo corrompe a los que participan directamente en el terrible contacto entre los dos cuerpos...la tortura también corrompe todo el tejido social porque prescribe un silencio de lo que ha estado sucediendo entre esos dos cuerpos, obliga a la gente a hacer creer que...nada ha estado sucediendo, exige que nos mintamos a nosotros mismos sobre lo que se está haciendo no lejos de donde hablamos, mientras comemos una chocolatina, sonreímos a un amante, leemos un libro, escuchamos un concierto, hacemos ejercicio por la mañana. La tortura nos obliga a ser sordos, ciegos y mudos. Y no podemos seguir viviendo así. Con este incesante conocimiento del incesante horror, no podemos seguir viviendo así”
8. ¿Quién los protege? En este año también se cumple el 25º aniversario de la creación del Comité contra la Tortura. Este órgano, junto con otros mecanismos de las Naciones Unidas de defensa de los derechos humanos, como el Subcomité para la Prevención de la Tortura y el Relator Especial sobre la Tortura, es esencial para fortalecer un enfoque centrado en las víctimas que contemple también una perspectiva de género. Esta iniciativa quedó consolidada este año con la adopción de una resolución del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas orientada a la rehabilitación de las víctimas de la tortura.

Los órganos de las Naciones Unidas tienen capacidad jurídica siguiendo la Convención contra la Tortura y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, también el denominado procedimiento 1503 que permitía la presentación de quejas por individuos o grupos que alegaban ser víctimas de violaciones de derechos humanos, pero desde 2006 lo regula el Consejo de Derechos Humanos.

9. ¿Cómo prevenir?
Según la Guía operacional para las Instituciones Nacionales de Derechos Humanos de la ONU hay dos tipos de prevención dependiendo del momento en que se intervenga:

La prevención directa o mitigación tiene como objetivo prevenir que ocurra la tortura reduciendo los factores de riesgo y eliminando las posibles causas. Esta intervención se produce antes de que se produzca la tortura y su finalidad es abordar las raíces de las causas que pueden dar lugar a la tortura y los tratos crueles; se caracteriza por la formación, educación y monitoreo periódico de los lugares de detención. La prevención directa mira a lo lejos y su objetivo, a largo plazo, es crear un entorno en el que sea improbable que ocurra la tortura.

La prevención indirecta o disuasión tiene lugar después de que ya hayan ocurrido casos de tortura o tratos crueles y se centra en evitar la repetición de esos actos. Para ello, el objetivo de la prevención indirecta es convencer a los torturadores potenciales, mediante la investigación y documentación de los casos ocurridos, la denuncia, el enjuiciamiento, la comparecencia en juicio y el castigo de los autores, así como la reparación a las víctimas, de que la tortura se paga a un “precio mayor” que los posibles “beneficios” que pueda reportar

10. Cómo acabar con la tortura: En el libro Reconstruyendo vidas se enlistan y definen las tareas del Estado para lograrlo:

Los Estados deben dejar de torturar

Los Estados deben prevenir la tortura

Los Estados deben investigar los actos de tortura y castigar a los autores

Los Estados deben rehabilitar a las víctimas de tortura

Los Estados no deben trasladar individuos a países en los que puedan correr el riesgo de ser torturados



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