Mascotas japonesas que en lugar de ser simpáticas, son muy WTF!

Casi cualquier cosa que te puedas imaginar tiene su mascota en el país del sol naciente. Desde equipos de fútbol o ciudades, hasta prisiones o alimentos envasados. El tema de las mascotas (yuru kyara) se lo toman muy en serio en Japón, de hecho, existen hasta academias donde la gente va a aprender el duro oficio de ser mascota.

Hay millares de mascotas distintas, por lo que llega un momento en el que los diseñadores lo empiezan a tener cada vez más difícil, y haciendo funcionar la máquina de la creatividad a todo gas, con mucho café y alguna que otra substancia psicotrópica si se diera el caso, en ocasiones dan a luz a mascotas que lejos de ser simpáticos, coloridos y adorables seres a los que te gustaría achuchar, resultan más bien siniestros.

Sento-kun

Esta inquietante mascota perteneció al 1300 aniversario de la ciudad de Nara. Es un pequeño buda –representando el budismo- con cuernos de ciervo, a modo de guiño a los ciervos que deambulan por Nara. Pero lo que peor rollo da son esa pose y mirada de pervertido que parece incitar a la pederastia. “¡Venid, niños, tengo caramelos!”. Escalofriante. Lógimacente, a la gente no le gusto Sento-kun, y fue sustitudio por Manto-kun, mucho más adorable.
Manto-Kun


Rokuji

Igualmente escalofriante es Rokuji, el abuelo de Sento-Kun que vive en las montañas de Kasuga. Para echar a correr si te lo encuentras por ahí.

Kikkoman
Aún más inquietante es la mascota de la salsa de soja Kikkoman: Un superhéroe cachas con la cara siniestramente fusionada en un pez, que viene del planeta de Soja, es guerrero de la justicia y su salsa hace que la comida que comes sepa increíblemente deliciosa.

Ohre-kun
Es el primo psicópata de Japón de Naranjito, una de las tres mascotas del equipo Ehime F.C. de la ciudad de Matsuyama, que juega en la segunda división de la J. League. Viste con la equipación del Ehime F.C., empuña una afilada lanza y por su mirada de odio se puede intuir que no quiere que seas su amigo. Mantente alejado.


Katakkuri-chan
Si la mascota en sí no da demasiado mal rollo, pero su misión sí. El entrañable Katakkuri-chan tiene la misión de animar y ayudar en la rehabilitación de los presos que cumplen condena en la cárcel de Asahikawa, además de proyectar una imagen positiva de la instalación hacia el exterior. Que se vea que la cárcel no solo es un lugar aislado y oscuro, sino que también se trae buen rollito y mola. Aun así, no deja de dar miedete.


Fideos de queso
Aquí no se andan con rodeos, hasta en su propio anuncio la chica está a punto de morirse de miedo al ver emerger de la espesura del bosque a Don Queso y Don Pimienta, dos extraños seres que harán que tus fideos tengan un sabor espectacular, si sobrevives al susto de verlos frente a ti.


Dole Bananaman
Plátanos Dole adoptó para un anuncio a una mascota de carne y hueso pero con una serie de terribles mutaciones que han convertido partes de su cuerpo en plátanos: orejas, pelo, manos, bigote… Y ya no sabemos qué más. Aunque una mente perversa lo puede intuir perfectamente.

Shirakamisanka
Donde los diseñadores ven una montaña con un camino hacia la cima, el resto del planeta no deja de ver una plasta verde de dimensiones descomunales y con patas aproximándose hacia ti.

Torimocchan
Es la mascota de los menudillos de pollo de la prefectura de Yamanashi. A primera vista parece mono y entrañable, pero si lo miras a los ojos verás que nada bueno puede estar tramando con esa mirada de pervertido, y tratarás por todos los medios de mantener a tus hijos alejados de él.

Melon Kuma
Mitad oso, mitad melón, esta terrorífica mascota pertenece a una organización de productos locales –entre ellos el melón- de Yubari, Hokkaido. Es difícil de explicar cómo esta mascota puede hacer que se vendan más melones. Una cosa al menos sí está clara: los niños salen corriendo cuando ven acercarse a Melon Kuma, sus afilados colmillos y su cara de pocos amigos.




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