Las mentiras que nos cuenta Internet, y que muchos creemos.

Un familiar, un amigo o compañero de trabajo se quiere hacer el interesante (siempre los hay) y dice: "En casa comemos manteca mejor que margarina, que solo le falta una molécula para ser plástico". Esto es falso. Es una de los noticas falsas más antiguas que circulan por Internet (conocidas por su nombre en inglés, hoax), pero que todavía siguen saltando de correo en correo, de boca en boca, y ahora también, de muro en muro en las redes sociales. Como Phileas Fogg dan la vuelta al mundo, pero mucho más rápido que el viajero de la obra de Julio Verne. Lo hacen además varias veces y durante años. Casi imparables. Tranquilidad. Consumir margarina no pone en peligro su salud, tampoco utilizar lentes de contacto mientras cocina (no se derretirán) y la leche vencida no regresa a la fábrica para ser repasteurizada.

Aunque la difusión de la mayoría de estas mentiras virtuales no supone un delito, puede hacer daño a las personas que las reciben si el mensaje finalmente acaba calando. Uno de los temas preferidos para engañar es la salud, porque apela a la sensibilidad de las personas para lograr que lo reenvíen "y no todo el mundo tiene un criterio para discernir que son falsedades", previene Domingo. Por increíble que parezca, perdura en la Red una peligrosa mentira sobre un remedio casero para el cáncer. No, el zumo de limón con bicarbonato no es una quimio "natural", como afirma este hoax, que también está muy presente en Facebook.

Pese a las advertencias, la existencia de estos rumores es larga: algunos llevan más de una década en la Red. Un estudio de la Asociación de Internautas de finales de 2012 revela que 97,29% de los usuarios recibió una de estas cadenas de email, de autoría anónima, con información alarmista sobre un servicio o producto con la petición de ser reenviado. Esos correos suelen tratar de temas relacionados con salud y alimentación (32,5%), tecnología (13%) y economía (11%).

El informe confirma además que 34,5% de los navegantes recibió más de 15 emails con noticias falsas en el último año, 22% más de diez y 23% entre uno y cinco. Esto significa que, aún con dudas sobre la veracidad de su contenido (el 88% afirma no creerlo), los hoax son reenviados. "Es la tercera vez que hacemos el estudio y los resultados son similares. Aunque hemos detectado que cada vez hay más noticias falsas sobre enfermedades", dice Víctor Domingo, presidente de la Asociación de Internautas. Y subraya: ante la duda lo mejor es "no reenviar".

Pero la lucha contra los hoax no es exclusiva de las compañías. 
Internautas particulares como Alberto García, dominicano residente en Canadá, han iniciado su batalla personal contra estas mentiras en la Red. Tras sufrir una estafa piramidal en Internet, García se propuso "desenmascarar engaños". Uno de ellos, el de la margarina.

En su opinión, la mayoría son creados "por personas por diversión. Les gusta ver cómo una mentira se vuelve viral". Aunque en sus pesquisas ha encontrado también correos que pretenden propagar virus o hacerse con direcciones para enviar después publicidad. Abundan en Internet, páginas y perfiles en redes sociales dedicados a desenmascarar falsedades.
También en Internet hay iniciativas para frenar el interminable y a veces dañino (para las empresas o las personas) periplo de cadenas falsas. Algunas de estas acciones informativas parten de compañías que han visto dañada su imagen o la de algunos de sus productos. Así, la multinacional Unilever, productora de varias marcas de margarina abrió una página web para desmentir hasta 18 falsedades sobre este producto que circulan por Internet, entre ellas esa que dice que es casi plástico. Los desmentidos son un clásico ya en algunas empresas; otras ya ni siquiera le prestan atención a las cadenas con datos errróneos sobre ellas.
En los casos en los que se perjudica directamente un producto o marca, el presidente de la Asociación de Internautas señala que "suele haber fraude, competencia desleal" entre compañías.

Los que tratan sobre enfermedades esconden, sin embargo, finalidades más retorcidas."Generalmente, este envío masivo de información no persigue fines económicos ni fraudulentos. En origen, la intencionalidad está en generar un impacto social al transmitir noticias o comentarios falsos que pueden repercutir o generar algún tipo de polémica entre los destinatarios. No obstante, en casos concretos, los creadores pueden fijarse como objetivo la captación de direcciones de correo electrónico para el envío de spam, phishing, virus, códigos maliciosos o realizar cualquier otro intento de fraude regulado en el propio Código Penal", indica el Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación (Inteco) de España.
Pistas para detectarlos
No están personalizados ni se identifica a la persona emisora. Suele ser enviado por un contacto de confianza que ha sido víctima del engaño.

Solicitan el reenvío a otros contactos.
Suelen contener frases amenazantes si el destinatario no cumple con lo que se le solicita.

Pueden ofrecer regalos falsos, donaciones u otros beneficios.



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