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miércoles, 27 de noviembre de 2013

10 Historias de OVNIS, demasiado ridículas, para ser mentira.

Helado de fresa, música tibetana, panqueques, sexo salvaje, un perro que finalmente no era un perro, un viaje a Venus, sondas espaciales dolorosas, un mapa misterioso, divorcio y una taza caliente de té: ¿qué tienen en común todos estos elementos? Es posible que tu respuesta inicial sea "Nada". Pero estarías equivocado. De alguna forma, todos estos elementos han tenido algo que ver con algunos de los casos más extraños y bizarros de apariciones de ovnis. Sí, algunas veces, los encuentros alienígenas no son tan maravillosos y confusos; ¡son directamente ridículos!

Donde ningún hombre ha ido antes

Si tendrás un encuentro con un alienígena, seguramente no será mejor que el de aquel brasilero llamado Antonio Villas-Boas. Allá en 1957, afirma Villas-Boas, paseaba en un platillo volador y se le presentó una extraterrestre lista para un poco de acción entre especies. A Villas-Boas no le molestó: la compañera lucía como una curvada supermodelo desnuda. Lo que es aún mejor, cuando la transacción se completó, ella no le exigió siquiera acurrucarse y conversar tonterías. En cambio, Villas-Boas fue lanzado a su casa ¡para que pudiera descansar luego de la acción! ¡Excelente!

A los alienígenas les encanta el helado
A fines de la década del 80, algunas fuentes misteriosas del gobierno de los Estados Unidos comenzaron a esparcir historias de visitas de alienígenas a la tierra y conspiraciones al estilo "Los expedientes secretos X". Muchos podrían afirmar que es posible. ¡Pero aquellas personas exageraron al afirmar que a nuestros supuestos vecinos extraterrestres les gustaba el helado de fresa y la música tibetana! No, realmente no lo estamos inventando. Pero quizás aquellos que contaron la historia sí. Sea cual sea la verdad, estaríamos mucho más sorprendidos si la idea de diversión para un alienígena fuera un plato grande y grasoso de pescado con papas fritas, un paquete de cuatro cervezas Carlsbers Special y la banda de música Slipknot.

Planificar un misterio
Allá en 1961, la investigación sobre los ovnis cambió cuando una pareja de estadounidenses, Betty y Barney Hill, afirmaron que los habían subido a un plato volador y sometido a experimentos médicos agotadores. Allí nació el fenómeno del secuestro alienígena. Pero el caso de los Hill tuvo también sus momentos locos, cuando los alienígenas le mostraron a Betty un mapa que indicaba su recorrido a través de la galaxia. Sí, el tipo de objeto que puedes encontrar en una estación de servicio en la carretera cuando has perdido tu salida. Ahora podemos escuchar a los alienígenas: "Dobla a la izquierda en la siguiente estrella". O: "Hey, ojos de insecto, el mapa está al revés."

Panqueques voladores no identificados
Los investigadores de ovnis afirman que los extraterrestres pueden visitarnos por varias razones: para apoderarse del planeta, advertirnos sobre nuestra actitud guerrera o simplemente descartarnos del mapa. O quizás quieran compartir sus consejos de cocina con nosotros. ¿Cómo? Eso afirmó un granjero de Wisconsin, Joe Simonton, en 1961. Cuando los alienígenas aterrizaron, no eliminaron a Joe con sus armas de rayos. No, ¡le ofrecieron un plato de deliciosos panqueques! Y escucha esto: las fuerzas aéreas, cuando escucharon la historia, no la descartaron. De hecho, organizaron una investigación completa. ¿Acaso sabe el Pentágono algo que nosotros no? ¿Es E.T. fanático de Gorson Ramsay?

Del desierto a la separación
Pocas personas pueden decir que un encuentro con E.T. ocasionó la ruptura de su matrimonio. Pero eso es exactamente lo que un hombre, llamado Truman Bethurum, afirmó en su libro de 1954, "Aboard a Flying Saucer" (A bordo de un plato volador). De acuerdo con Bethurum, en 1952-1953, mientras trabajaba en el desierto de Nevada, tuvo una serie de encuentros románticos con una belleza tipo Pamela Anderson del espacio, llamada Aura Rhanes, a quien describió como "sobresaliente por su belleza y sus formas". A la señora Bethurum le entusiasmaba menos la idea de Aura y solicitó el divorcio. Bethurum quedó muy angustiado y Aura regresó a su hogar. Lamentablemente, no hubo trío interplanterio para Truman.

Sondas anales
Si les hubieras contado a los investigadores de ovnis 50 años atrás que medio siglo después investigarían esos supuestos encuentros alienígenas, se habrían reído en tu cara. Hoy en día no. Bienvenido al mundo extraño y divertido de la sonda anal. Sí, al parecer, nuestros compañeros alienígenas son fanáticos de la acción por la puerta trasera. Numerosas personas "secuestradas por ovnis" dicen haber sido sujetos a sondas y análisis en un determinado lugar que E.T. no tiene por qué analizar ni sondear. Es momento de que los buscadores de platos voladores descubran la verdad sobre todo esto y dejen de hacer pavadas. Una pregunta: ¿serán los extraterrestres de Urano?

Cazando extraterrestres
Loco es una cosa. Graciosamente absurdo es otra. Dile "Hola" a Buck Nelson y su perrito de Venus. Allá por los 50, afirmó el granjero de Missouri, conoció a un grupo de Venusianos que venían para pasear al perro, Bo. Habiendo afirmado que había realizado viajes a Marte y al planeta de origen de los extraterrestres, Nelson se convirtió en una celebridad menor cuando publicó un libro sobre sus viajes alrededor del sistema solar. Asimismo, Nelson obtuvo muchas ganancias vendiendo cajas pequeñas de algo que decía que era el cabello de Bo. Nadie preguntaba por qué era tan parecido al cabello de su propio perro.

Una estafa
La historia de 1950 de Harold Berney y Pauline Goebel es tan loca como trágica. El primero era un estafador sin corazón que buscaba dinero. La segunda, un alma solitaria en busca de compañía. Sus caminos se cruzaron cuando Berney la convenció a Goebel para que le entregara gran parte de sus ahorros. El motivo: Berney afirmaba que necesitaba el dinero para construir una máquina especial y volar a Venus para pasar tiempo con sus amigos extraterrestres. Increíblemente, la confiada Pauline le dio cerca de US$ 40.000. Por fortuna, el FBI intervino rápidamente y Berney terminó en prisión. Una historia con advertencia.

Evitar la destrucción atómica
Puedes pensar que el hombre que de 1973 a 1975 ocupó el puesto de Subcomandante en Jefe de las Fuerzas de Ataque de las Fuerzas Armadas Reales estaría libre de cuentos extraños sobre platos voladores. Pero no es el caso. Sir Peter Horseley era ese hombre y afirmaba que se encontraba, en un departamento de Londres, no menos, con un alienígena que lucía como un humano, llamado Sr. Janus. Mientras tomaban una taza de té, conversaban amablemente sobre la amenaza de las armas nucleares. ¿Debemos celebrar o llorar al enterarnos de que este era uno de los pocos hombres de élite que tenías los dedos cerca de los botones rojos que podrían haber bombardeado a los soviéticos con armas nucleares?

Misterio en código morse
Mildred y Marie Maier eran dos señoras que, durante la Guerra Fría, alteraron a la CIA. Ambas habían ganado algo de fama durante su juventud, cuando pasaron tiempo arriba del escenario. Sin embargo, en ese momento afirmaron haber interceptado señales de extraterrestres. Los agentes secretos del gobierno de los Estados Unidos escucharon con atención y visitaron a las señoras. Lejos de sentirse intimidadas por los hombres de negro, Mildred y Marie los entretuvieron con historias sobre sus años en el teatro. Las señales extraterrestres: solo una verificación de código morse de una estación de radio cercana. ¡Qué desilusión!

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