Como utilizar cafeteras, lavavajillas y otros aparatos inusuales, para cocinar.

¿Preparar un plato de arroz con verduras en la cafetera? ¿Por qué no? ¿Cocinar pescado con patatas en el lavavajillas? ¡Adelante! ¿Comer de tupper en el trabajo sin tener microondas y saber que en pleno invierno tu almuerzo estará calentito? Es posible.


Probablemente jamás te hayas parado a pensar en ello; pero, sí, hay otras maneras de preparar la comida más allá de la placa, el horno o el microondas. La necesidad agudiza el ingenio, se dice, y cuando no se tiene una cocina mínimamente digna para preparar una comida caliente o necesitamos reducir al máximo el gasto energético, la imaginación de los más ingeniosos echa a volar.
Cocinar con el lavavajillas

La bloguera italiana Lisa Casali ha publicado un libro (Cocinar en el lavavajillas) en el que explica cómo preparar la comida aprovechando el calor del propio lavavajillas, sin derrochar una gota de energía. “¡¡Cocinar en el lavavajillas!!”, estaréis pensando mientras os echáis las manos a la cabeza.

El truco consiste en aprovechar el calor uniforme y constante del lavavajillas para cocinar todo tipo de alimentos en recipientes herméticamente cerrados. Tranquilos, que el agua jamás entrará en él, según los análisis químicos realizados. ¿Os atrevéis?

Cocinar en la cafetera

Cuando no tenemos acceso a una cocina pero sí a una cafetera (habitaciones de residencias de estudiantes, hoteles, oficinas, soldados en guerras –sí, tienen cafeteras en sus dormitorios-), esta puede convertirse en nuestra aliada para tener un plato caliente recién cocinado sobre la mesa.

Cocer, hacer al vapor, a la plancha… todo es posible aprovechando las opciones de la cafetera y con un poco de práctica. En el blog Kaffekokarkokboken tienen una bonita recopilación de recetas para preparar en tu cafetera. Está en sueco, como los muebles de Ikea, así que tocará tirar de traductor.

Yogures sobre el radiador

Ahora que empieza el frío y ponemos en marcha los radiadores, seguro que a más de uno se le habrá pasado por la cabeza cómo aprovechar esa fuente de calor para, por ejemplo, cocinar alimentos. Y un truco de la abuela es hacer yogures sobre el radiador, ahorrándote un dinero en la tienda y aprovechando la propia energía que emplean los radiadores.

En lugar de conectar una yogurtera a la corriente durante toda la noche, coloca los tarros de cristal sobre los radiadores, que emiten un calor muy parecido al de la yogurtera. En unas 12 horas tendrás listos tus yogures caseros.

¿Y en verano? Prueba a sacar los tarros al exterior y juega con las temperaturas. Eso sí, asegúrate de que sean constantes.

El tupper calentito

Si eres de los que no le queda más remedio que llevarse el tupper a la oficina o a la uni porque no puede permitirse o no le gusta comer fuera, y no dispones de ningún microondas para calentar la comida, seguro que estarás harto de comer comida fría día tras día en pleno invierno (¿lentejas frías? ¡No, por Dios!). Porque, dicho sea de paso, esas bolsas térmicas no dejan de ser una birria.

Si no tienes o no quieres usar el microondas para calentar la comida, busca un radiador y coloca tu tupper sobre él unos 30 minutos antes de la comida. Poco a poco, la comida irá cogiendo un calor uniforme y sano que alegrará tu comida y tu estómago.

Horno solar

Y otra opción para cocinar sin gastar un duro de energía, pero que requiere un poco más de elaboración, es aprovechar el calor del sol. Existen varios tipos de hornos y cocinas diseñados para atrapar, concentrar y conducir el calor del astro rey para cocinar alimentos.

Por ejemplo, existen hornos solares que son cajas térmicamente asiladas para capturar la energía solar y mantener caliente su interior; o artefactos que concentran la radiación en un punto a través de un reflector parabólico, sobre el que se deposita el puchero. Eso sí, no son aptos para climas fresquitos o muy nublados.


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