¿Cuál es el origen de la llamada "Prensa Amarilla"?

Hace unos días publicamos aquí en adictamente, un artículo sobre el lamentable caso de una joven que practicamente posteó su suicidio en facebook. Por aquella nota algunos lectores nos acusaron de "amarillismo", ese término que normalmente se aplica a la prensa sensacionalista.

Normalmente solemos asociar el término ‘prensa amarilla’ a aquel tipo de publicaciones cuyas noticias favoritas y más frecuentes están relacionadas con catástrofes, crímenes, robos, escándalos y desgracias familiares, además suelen presentar la información haciendo hincapié en los aspectos negativos, magnificándolos y exagerándolos, acompañándolos de fotografías lo más llamativas y truculentas posible, que no era el caso de la nota presentada, pero, la observación igual estuvo presente.

Para encontrar el origen del término ‘prensa amarilla’ hay que remontarse hasta finales del siglo XIX, concretamente al periodo que va entre 1895 y 1898.

Por aquella época existía una pugna periodística de gran rivalidad entre dos importantes diarios neoyorquinos: el New York World (NYW) de Joseph Pulitzer y el New York Journal (NYJ) de William Randolph Hearst (dos de los grandes magnates de la prensa). Era costumbre en ambas publicaciones el dar a sus artículos el toque sensacionalista comentado en el párrafo anterior, buscando un mayor número de ventas.

Fue por entonces cuando empezó a publicarse en el suplemento dominical del NYW una tira cómica llamada Hogan’s Alley y dibujada por Richard F. Outcault, cuyo personaje principal era Mickey Dugan, un niño con dos dientes y de grandes orejas, que se paseaba descalzo por los lugares más humildes de la ciudad y llevaba una camisa de dormir amarilla, la cual se utilizaba para incluir los diálogos o mensajes de este personaje, aunque también se comenzó a utilizar la técnica del bocadillo. Rápidamente pasó a ser conocido como ‘el chico Amarillo’ (The Yellow Kid).

Fue tal su éxito que Hearts decidió contratar al dibujante para la nueva sección de su periódico, American Humorist, enzarzándose ambas publicaciones en una batalla legal por el chico Amarillo que acabo con Pulitzer consiguiendo permiso legal para contratar a otro dibujante (George Luks) para que diera vida al mismo personaje. Durante varios años The Yellow Kid coexistió en las dos publicaciones de la mano de dos dibujantes diferentes por lo que ambas fueron conocidas como The Yellow Kid papers (los periódicos del niño amarillo) acortándose posteriormente a the yellow papers (los periódicos amarillos).

Muchos son los expertos que aseguran que el nacimiento de dicho término no fue algo casual, sino que fue un diario de la competencia, el New York Press, quien se encargó de acuñar y difundir el término de periodismo amarillo para referirse a la línea editorial de ambas publicaciones, llegando a publicar tiempo después el artículo We called them Yellow because they are yellow, expresión que hace un juego de palabras con dos de las acepciones de Yellow, amarillo y cobarde (Los llamamos amarillos porque son cobardes).


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