El poder del veneno.

El papel que ha tenido el veneno en el transcurso de los siglos es el tema de una exposición en el Museo de Historia Natural en Nueva York, EE.UU. Este cráneo de una serpiente de cascabel es uno de los ejemplares en exhibición. De las miles de especies conocidas de ofidios, sólo un centenar tiene un veneno lo suficientemente potente para causar efectos nocivos en los seres humanos. Éste puede incluir toxinas que debilitan o inmovilizan a sus presas y enzimas que inician la digestión incluso antes de que se ingiera el alimento. Las serpientes también usan el veneno contra los depredadores. © AMNH / C. Chesek.


La muestra "The Power of Poison" ("El poder del veneno") explora el papel de veneno como defensa contra depredadores, fuente de poder mágico, arma letal o cura de enfermedades. La rana dorada venenosa (Phyllobates terribillis) lleva en su piel una de las sustancias más tóxicas del planeta. La muestra analiza las diferentes estrategias evolutivas adoptadas por los animales venenosos en su lucha por la supervivencia. © AMNH / T. Grant 

Los visitantes pueden recorrer un área de la selva del Chocó (Colombia) reproducida dentro del museo y observar especies como ranas y orugas para comprender los peligros que pueden representar. Sin embargo, los organizadores aclaran que el veneno no está destinado a los seres humanos, sino que es una de las muchas herramientas utilizadas por los animales para sobrevivir. "La mayoría de las veces, cuando las personas son picadas, mordidas o envenenadas, sólo están siendo víctimas de un fuego cruzado". © AMNH / D. Finnin 

"Mostramos cómo se utiliza el veneno en la naturaleza -y la historia evolutiva detrás de él-, así como las formas en las que se ha usado y se ha tratado de comprender a lo largo de los siglos", dice el científico Mark Sidall, curador de la muestra. Aquí, una especie de oruga que se alimenta de plantas tóxicas. Sus espinas sirven para avisar de su sabor amargo y advertir a los depredadores de que se mantengan lejos. © AMNH / R. Mickens 

La muestra también aborda los intentos del ser humano por entender el poder del veneno, los medios para detectarlo y su uso en la medicina. El veneno de la tarántula (Grammostola rosea) contiene una proteína que regula los latidos del corazón. Algunos estudios indican que también puede reducir el dolor y posiblemente ser útil contra la distrofia muscular. A pesar de su apariencia amenazante, esta araña suele ser inofensiva para los seres humanos e incluso es popular como mascota. © AMNH / R. Mickens

Casi todos los seres en este acuario de Museo de Historia Natural de Nueva York son venenosos. Según los organizadores de la exposición, muchas criaturas usan defensas químicas para protegerse de los depredadores. Las miles de toxinas presentes en ellas pueden representar una rica fuente para el desarrollo de fármacos destinados al tratamiento de enfermedades como el mal de Parkinson, aseguran los científicos. © AMNH / D. Finnin

En esta muestra interactiva también hay conferencias de expertos que se ocupan de casos reales de envenenamiento. Estos artefactos fueron hallados en 1930 y fueron utilizados por cazadores. En los dardos se utilizaba una potente toxina extraída de plantas, conocida como curare. © AMNH / D. Finnin

Ya en el antiguo Egipto se creía que las esmeraldas tenían el poder de proteger contra el veneno de las serpientes y otras sustancias tóxicas. La muestra incluye numerosos elementos culturales asociados con toxinas y antídotos durante siglos. Hay de sustancias que supuestamente cambiaban de color al entrar en contacto con veneno y restos de animales marinos, como dientes de tiburón, que al parecer tenían el poder de purificar, proteger o curar. © AMNH / C. Chesek 

Una parte de la exposición está dedicada al papel del veneno en la literatura. El personaje del Sombrerero en "Alicia en el país de las maravillas" está basado en la realidad, dicen los organizadores de la muestra. Según ellos, entre 1700 y 1900 algunos sombrereros tenían un comportamiento realmente "alocado" debido a la exposición prolongada al nitrato de mercurio, un compuesto utilizado para la fabricación de sombreros. Los síntomas incluyen temblores, timidez patológica e irritabilidad extrema. © AMNH / D. Finnin 

El envenenamiento de Blancanieves también está presente en la muestra. Según los científicos, las toxinas de algunas serpientes y peces tienen el poder para interferir con las señales nerviosas que activan los músculos. Si se aplica a una manzana, el veneno podría hacer que una persona caiga y quede inmóvil. Y de estar paralizada "puede volver a la vida" como Blancanieves, a menos que se vean afectados los pulmones, explican los científicos. En este caso hubiera muerto en pocos minutos. © AMNH / R. Mickens

"Esta exposición revela las cosas interesantes y extrañas que suceden cuando los seres humanos y las sustancias tóxicas se juntan", dice la directora del Museo de Historia Natural, Ellen Futter. El mito de Hércules e Hidra, un monstruo acuático venenoso con forma de serpiente policéfala, se observa en las proyecciones de urnas de cerámica griegas. La historia ilustra cómo en el mundo antiguo los seres humanos usaban el veneno tanto para el bien como para el mal. © AMNH / D. Finnin 

Uno de los aspectos más destacados de esta muestra es este libro "encantado". Con reminiscencias de un antiguo volumen de botánica, este ejemplar contiene animaciones de especies conocidas de plantas venenosas. Los dibujos en movimiento aparecen en todas las páginas, junto con mitos y explicaciones sobre cómo se usaban estas especies en el pasado. La exposición puede verse hasta agosto de 2014. © AMNH / R. Mickens




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