Los "tiburones voladores".

Cuando el tiburón emerge repentinamente del agua con las fauces abiertas, difícilmente el lobo marino logre contar el cuento. Tal es la escena que el fotógrafo Chris McLennan captó una y otra vez en las cercanías de Ciudad del Cabo.

Según explica McLennan, esas aguas son el mejor lugar del mundo para ver a los grandes tiburones blancos cazando en la superficie, sin necesidad de realizar peligrosas inmersiones. Sucede que en esa zona, los escualos se deleitan devorando a lobos marinos, anfibio al que dan captura mediante rápidos saltos.

Increíblemente, el fotógrafo registró nada menos que 28 ataques en una hora, la mayoría exitosos.

"Cualquiera que haya fotografiado la vida silvestre sabe que este tipo de conductas siguen siendo raros de presenciar y más difíciles de capturar en la cámara", explica McLennan, quien reconoce que durante el segundo día de su excursión, cuando lobos y tiburones parecían haberse tomado vacaciones, utilizó un señuelo remolcado para atraer a los depredadores.

Para realizar buenas capturas, el fotógrafo explica que es necesario localizar a los lobos que están de regreso luego de pescar, y concentrarse luego en alguno que esté apartado o rezagado del grupo.



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