viernes, 22 de febrero de 2013

Si los animales hablaran...

500px es un gran sitio web, no sólo para compartir sus fotos, sino también como fuente de inspiración, donde se pueden descubrir talentosos fotógrafos. Allí encontramos algunos fotógrafos de animales con trabajos espectaculares que van de lo humorístico a lo tierno, como lo podemos apreciar en la siguiente galería, a la cual, para darle un toque divertido, colocamos algunas leyendas, imaginando lo que estarían diciendo los animales en ese momento.

Mirá: ¡Con una sola ala!

¿Cómo? ¿Ni sal,  ni manteca?

A ver...si...cero grasas trans...

¡Que color, que movimientos, que gracia para nadar! ¡se me hace agua la boca!

¡Te extraño!

Para el frío, nada mejor que una taza de chocolate caliente, y otras imágenes divertidas.






El miedo al ombligo, y otras fobias extrañas.

Papirofobia. 
Es un temor irracional ante el papel. Se presenta en distintas formas: algunos temen al papel seco, otros al papel húmedo. 

Efebofobia. 
Los sujetos se sienten amenazados ante la proximidad de las personas jóvenes. Es una de varias fobias vinculadas con grupos de edad. 

Metrofobia. 
El horror ante la poesía puede originarse por creer que ésta es exclusiva para las élites y que no seremos capaces de entender su significado.  

Somnifobia. 
Los pacientes evitan dormir pues lo consideran riesgoso: podrían no despertar jamás o ser vulnerables a algún tipo de amenaza externa. ´

Geniofobia. 
El temor a tocar la propia barbilla o las ajenas es representativo de otras fobias asociadas a partes del cuerpo, como la xenofobia (miedo a las rodillas), la quirofobia (a las manos), y la omfalofobia (miedo al ombligo).

Extirpar el pene para curar la homosexualidad, y otros criminales y sádicos experimentos nazis.

Desde llevar a cabo esterilizaciones en masa de judíos hasta extirpar el pene para curar la homosexualidad. Sin duda, los científicos de Hitler sembraron el pánico con sus crueles experimentos, los cuales costaron la vida a miles y miles de indefensas víctimas.

Liderados por el «Ángel de la Muerte» Josef Mengele, decenas de médicos alemanes no tuvieron reparos en traicionar su juramento hipocrático en favor del «führer», ávido de conseguir nuevas técnicas masivas para asesinar y conocer las limitaciones del ser humano.
De hecho, a la llamada de Hitler acudieron todo tipo de científicos pertenecientes tanto a las Waffen SS (un cuerpo de soldados de élite creado, entre otras cosas, para la protección personal del líder) como a la Ahnenerbe (una secta ocultista obsesionada con lo paranormal).

Así lo afirma el periodista Óscar Herradón, autor del libro «La Orden Negra. El ejercito pagano del III Reich», editado por «Edaf». «Los experimentos concretos, más allá de los exterminios masivos en las cámaras de gas (…) fueron llevados a cabo no por uno, ni dos, ni tres “doctores de la muerte”, sino por varios centenares de profesionales de la medicina alemana que, de forma inexplicable, se dejaron llevar por la espiral asesina del régimen», determina el experto.

Los inicios: Eutanasia o «muerte por compasión»

Aunque donde se llevaron a cabo un mayor número de experimentos fue en los campos de concentración, también se crearon varios programas para mantener la pureza de la raza fuera de estos centros de exterminio. Uno de ellos fue el de la «muerte por compasión», una forma de eutanasia que se realizó de forma masiva en toda Alemania.

El uso de la «muerte por compasión» se inició en 1938. Ese año, el gobierno nazi recibió una curiosa petición por parte de una familia alemana: solicitaban el permiso para acabar con la vida de uno de sus hijos, el cual estaba impedido. Tras producirse este suceso, Hitler autorizó un programa para acabar con miles de niños con deficiencias.

«Pronto también la eutanasia se convirtió en un medio eficiente para acabar con aquellos que los nazis consideraban lacras sociales. Era habitual que a los miembros de las Juventudes Hitlerianas se les llevara de “excursión” a las instituciones mentales para que vieran la situación en la que se encontraban los enfermos (…). Además, les explicaban el enorme coste que suponía para el Estado mantenerlos con vida», explica el periodista Óscar Herradón en su libro.

De esta forma, comenzaron los asesinatos en masa, como bien explica el experto: «El Ministerio del Interior solicitó a los médicos y a las parteras que informaran de todos los casos de recién nacidos que mostrasen enfermedades graves (…) como: idiotez, síndrome de Down, microcefalia, hidrocefalia, malformaciones de todo tipo (especialmente de extremidades, cabeza y columna vertebral); y parálisis, incluyendo condiciones de parálisis cerebral».

A pesar de que para poder acabar con la vida de menores se necesitaba el consentimiento paterno, era bastante usual que se ejerciera presión sobre las familias para que acabaran cediendo y enviaran a sus hijos a los centros de muerte diseminados por Alemania. Allí, ya fuera mediante una inyección letal o mediante cámaras de gas, se acabó con cientos de vidas de enfermos no sólo extranjeros, sino también alemanes.

«Lo más escalofriante de todo ello fue el consiguiente “negocio” que los profesionales de la medicina y científicos alemanes vieron en los asesinatos de los discapacitados, cuyos cuerpos servían para sus retorcidos estudios raciales», destaca Herradón. Con el inicio de la guerra, estos escuadrones de la eutanasia recibirían de Hitler la orden de acabar con cientos de prisioneros recluidos en campos de concentración.

Experimentos de alta presión en humanos

Uno de los experimentos más crueles fue el protagonizado por el doctor Sigmund Rascher, un antiguo capitán médico de la Luftwaffe, la fuerza aérea nazi. Este médico obtuvo el permiso de Himmler, líder de las SS, para investigar sobre el comportamiento de los individuos en condiciones de alta o baja presión. Concretamente, pretendía averiguar cuál era la altura máxima a la que paracaidistas y pilotos de avión podían lanzarse al vacío sin sufrir daños. «Su laboratorio particular fue el campo de concentración de Dachau, al norte de Múnich», afirma Herradón.

Este doctor nazi llevó a cabo sus pruebas en 1942 ayudado por todo tipo de artilugios. «Utilizaba una cámara portátil capaz de simular la presión alcanzada en altitudes de hasta 20.000 m. y los efectos de las caídas a grandes alturas sin paracaídas ni oxígeno», añade el experto.

El nazismo puso a su disposición 200 reos con los que poder experimentar, de los cuales fallecieron 70. «En sus investigaciones, introducía a los prisioneros en la cámara, donde se sometía a los desdichados a bruscos cambios de presión que provocaban que algunos, por falta de oxígeno, entraran en convulsiones hasta morir», apunta el escritor.

De hecho, cuando fue juzgado por los aliados tras la guerra se dio a conocer uno de los experimentos más macabros que había llevado a cabo. «Se citó un informe en el que el propio Rascher señalaba tres pruebas sucesivas en un “judío de 37 años” al que obligó a “caer” desde una altura de 12 km. Tras la tercera caída, “entró en estado agónico”, muriendo poco después», finaliza Herradón, quien añade además que estas prácticas no sirvieron de nada a la Luftwaffe.

Experimentos de congelación y reanimación

Además de las pruebas de altitud, Rascher también llevó a cabo multitud de experimentos para determinar la resistencia del cuerpo humano a la congelación y su capacidad para recuperarse de ella. De esta forma, pretendía averiguar las posibilidades de supervivencia que tenían los pilotos alemanes derribados en las gélidas aguas del Canal de la Mancha.

«Sumergía a los prisioneros de Dachau –la mayoría rusos-, en tanques que contenían agua helada durante tres horas o incluso más; en ocasiones obligaba a sus víctimas a permanecer tumbadas a la intemperie en pleno invierno, completamente desnudas, durante períodos de entre nueve y catorce horas, con temperaturas muchas veces bajo cero», destaca el periodista Óscar Herradón.

En estas pruebas la temperatura corporal de los prisioneros solía bajar hasta los 25 o 26 grados. Tales eran los dolores que padecían que, casi moribundos, solían pedir a los miembros de las SS que les custodiaban que se apiadaran de ellos matándoles de un disparo.

No obstante, este experimento no finalizaba aquí, ya que a los supervivientes se les aplicaban todo tipo de macabros remedios contra el frío. Así, a algunos se les introducía en el estómago agua en ebullición o se les pretendía reanimar con un tratamiento conocido como «calor animal». En este sistema, se situaba al prisionero entre dos mujeres desnudas para comprobar si, mediante la excitación sexual, podía recuperar su temperatura.

«Parece que tras tanto sufrimiento infligido a sus prisioneros, Rascher llegó a la conclusión de que el método más eficiente para la reanimación era la inmersión rápida en un baño de agua a 40º centígrados, algo que ya había sido demostrado a finales del siglo XIX. Sigmund sólo aportó cadáveres a la ciencia», finaliza el experto en su libro «La Orden Negra».

10 errores en las películas nominadas al Oscar

Cuando veas estas películas, observa atento, a ver si encuentras estos errores:

1) El lado luminoso de la vida ocurre en 2008 y habla sobre un partido que jugaron los Eagles. Pero en la película usan una camiseta de Nnamdi Asomugha, que recién se unió al equipo en 2011, y Michael Vick, que tampoco estaba en el plantel en 2008.

2) Argo está ambientada en 1979, pero Ben Affleck usa un reloj Rolex de 2008. También hablan de un personaje de Star Wars que recién apareció en 1980 con The Empire Strikes Back.

3) Moonrise Kingdom transcurre en 1965, pero los autos de policía son de 1968.

4) En Los Miserables, durante la canción "At the End of the Day", se ve a Anne Hathaway con un auricular en el oído.

5) En Django sin cadenas hay una escultura de Nefertiti, descubierta en 1912, mientras que la película cuenta una historia ocurrida en 1858.

El "Waterphone" un instrumento musical escalofriante.


El waterphone en un intrumento musical capaz de producir escalofriantes sonidos que parecen sacados de una película de terror. Su cuerpo de acero inoxidable está rodeado de varillas de bronce de distintos tamaños y grosores que al vibrar generan inquietantes sonidos.

Su espectacular acústica se debe al agua que hay en su interior y se puede rellenar con mayor o menor cantidad de líquido a través del cilindro central. Su diseño, creado por Richard A. Waters, está basado en los tambores de agua tibetanos y es capaz de producir sonidos bajo el agua, habiéndose utilizado con éxito en varias ocasiones para atraer la atención de ballenas y otros cetáceos.
Es posible que su sonido te resulte familiar ya que se ha incluido este instrumento musical en las bandas sonoras y efectos especiales de películas como Matrix, Aliens, Dark Water, Star Trek, etc. Sin duda su sonido te produce escalofríos.
En el video, tras el salto, puedes ver en acción, y deleitarte (o asustarte) con sus particulares sonidos:

Podría haber sido peor...







Los rojos son indeseables... (Juego)


¡No estamos hablando ni de colores de piel,  ni de tendencias politicas! Nos estamos refiriendo pura y exclusivamente a los bloques rojos de este interesante, y por momentos bastante difícil rompecabezas, que son los que tienes que sacara fuera de la pantalla. Los verdes debes mantenerlos siempre, y los azules, bueno, haz lo que quieras porque son neutros. Lo que empieza como algo muy simple, poco a poco se va complicando, y se te hará cada vez mas difícil poder limpiar la pantalla de bloques rojos, los que se irán, pero se llevarán a otros consigo.

El juego, tras el salto.

Si querés mas juegos, visitá nuestro archivo de juegos.

Los elefantes rojos.

Todos sabemos, ya sea del zoológico o por fotos, el color que tiene un elefante, el que varía  normalmente desde el gris hasta algún color negro o marrón. Lo que dificilmente veremos en libros, películas o personalmente, son elefantes rojos. Rojos literalmente. 
Y sin embargo en el parque nacional Tsavo, de  Kenia los hay en abundancia.



Como probablemente hayas asumido, este no es el color natural de los elefantes. Todo se debe a que el suelo polvoriento de Tsavo, es naturalmente de ese color. Si a eso le sumamos el hecho de que los elefantes regularmente participan en "baños de lodo", ya veremos por donde viene la cosa.


Los gatos cúbicos (WTF) y otras cosas muy WTF vistas en internet.

Gatos cúbicos.
Cuando creía haberlo visto todo en Internet… encuentro en las más oscuras profundidades de sus tubos esta curiosa página. Tras las sandías piramidales llegan los… ¡Gatos cúbicos!

Se trata de una tienda de gatos dedicada a lo que eufemísticamente llaman «el arte de la modificación de los animales domésticos». Dicen que replica las técnicas milenarias orientales de los bonsais pero adaptadas al mundo animal: meten a gatitos recién nacidos en recipientes cúbicos durante varias semanas, de modo que así al ir creciendo adoptan la forma del recipiente. En algún sitio me ha parecido leer que usan Super Glue para sellar el frasco, dejando un tubo para que el animal lógicamente respire y sea alimentado. La idea desde luego brilla por su originalidad y por lo ingenioso que resulta el método de crianza/fabricación.
En la web oficial hay una pequeña galería de imágenes, explicaciones del cómo se hace y una lista de precios (bajo petición) de estos apropiadamente llamados Bonsai Kittens.

Chupándose al sistema solar.
Se trata de una colección de diez chupachups con aspecto de cuerpos del Sistema Solar, ¿quién se resiste?
Además de los ocho planetas han incluido a Plutón y al Sol para completar el pack.

En España no hablan muy bien...¡el español!
Lo complicado en este bar de Barcelona debe ser que entiendan tu pedido:
De nombre Bar Perla, sin duda es toda una «perla de sabiduría» y de «buen trato al idioma»

¿Cama o escritorio?
En realidad es una conjunción de ambos objetos: Un escritorio que es a la vez cama, ingeniosa y práctica idea donde las haya. Se trata de un diseño conceptual de Athanasia Leivaditou.

Para que tus visitas ENTER a tu casa.
La alfombrilla ENTER, apropiada para pirados por los ordenadores.

Algo mas que fotos comunes y corrientes.