Los antioxidantes no aportan beneficios a las personas sanas, y pueden causar cáncer.

El concepto de que los antioxidantes pueden ayudar a combatir el cáncer está profundamente arraigado en la población en general, promovido por la industria de los suplementos alimenticios y sustentado por algunos estudios científicos. Las pruebas clínicas no obstante, no han dado resultados coherentes que defiendan el uso de antioxidantes”. Así concluye el estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Gotemburgo en Suecia.

El consumo natural es adecuado, las altas dosis no lo sonLa Encuesta Nacional de Salud y Nutrición en Estados Unidos, demostró que el 54% de la vitamina C que consumen los adultos provine de productos fabricados en laboratorios. Otro tanto ocurre con el 64% de la vitamina E, el 14% del beta caroteno y el 11% del selenio.

Los técnicos afirman que las altas dosis de suplementos de antioxidantes –uno de los mayores negocios de los laboratorios en las últimas décadas- pueden resultar contraproducentes más que beneficiosos. Las altas dosis de beta caroteno están siendo vinculadas con mayor riesgo de aceleración del cáncer de pulmón en fumadores, mientras que los excesos de vitamina E se asocian a riegos de infarto de cerebro y cáncer de próstata.

Los expertos recomiendan ahora mantener los niveles de antioxidantes en función de los alimentos, recordando que la vitamina A, que puede obtenerse en la dieta con zanahorias, zapallo o calabaza, brócoli, patata dulce, tomates, melón, duraznos; la vitamina C, de naranjas, limas, limones, morrones, vegetales de hoja verde y las frutillas, y la vitamina E, de frutos secos y semillas, granos integrales, el aceite vegetal y el aceite de hígado. El selenio, del pescado y los mariscos, carnes rojas y blanca de pollo, huevos y ajo.




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