"¡Hasta el infinito y mas allá!": Todos seremos Buzz Lightyear

El inventor Glenn Martin admite que parece estar loco; "pero los locos son quienes cambian el mundo".


"Algunas personas trabajan en autos viejos, algunos hacen 'quilting', algunos coleccionan estampillas, y yo fabrico mochilas voladoras (jetpacks)".


Noche tras noche durante 30 años, el neozelandés, padre de dos niños, trabajó en una máquina secreta en su garaje.


Su esposa Vanessa era una de las pocas personas que sabían sobre el artefacto de la edad espacial que estaba tomando forma en su hogar en Christchurch. Afortunadamente para Martin, ella no estaba "tan loca como él", pero sí era lo suficientemente menuda como para ser su primera piloto de prueba.


Doce prototipos y 17 millones de dólares después, lo que empezó como la afición de un joven universitario pronto podría estar en el mercado, al ser la primera máquina de su clase en venderse de forma comercial.









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