¿De qué se ríen las hienas? y otras preguntas interesantes.

¿De qué se ríen las hienas?

De nada –responde Adriana Vallarino Moncada, investigadora del Colegio de la Frontera Sur, unidad Campeche–. El sonido que emiten frecuentemente no es una risa, son pequeños gruñidos que demuestran frustración, lo que ocurre cuando pelean por comida, compiten por territorio o atacan alguna presa”. Las hienas viven en una sociedad competitiva, territorial y dominante, por lo que constantemente las adversidades producen su “risa”. Estos sonidos tienen variaciones, lo que informa a otros miembros del grupo sobre su rango y su edad.

¿Por qué los cangrejos no tienen orejas?
Aunque pueden llegar a ser violonistas o tambores en el cine, los cangrejos no tienen orejas en su caparazón, pero ello no les impide percibir algunos sonidos de sus depredadores, han demostrado biólogos estadounidenses. Para comprobarlo, el equipo dirigido por Randall Hughes, biólogo marino de la Northeastern University (EU), colocó un electrodo bajo el caparazón del animal cerca del estatocisto, una especie de oreja interna que gobierna el sentido del equilibrio en los invertebrados, para medir la actividad nerviosa cuando está en presencia de diferentes frecuencias sonoras.

Cuatro cangrejos macho y cuatro hembras del tipo Panopeus seleccionados en un banco de ostras del Golfo de México han sido sometidos a esta prueba. Concienzudos al extremo, los científicos dicen haber trabajado con un "cangrejo muerto, a título de referencia".

Las señales registradas en todos los cangrejos estudiados (vivos) son, de media, dos veces más fuertes que los del sonido recibido, dice el estudio, que publica este miércoles la revista británica Proceedings of the Royal Society B.

Faltaba establecer la relación entre esta actividad del estatocisto y la capacidad real de los cangrejos para oír los sonidos. Los investigadores metieron los cangrejos en grandes acuarios junto con pequeños mariscos que les sirven de alimento. Después difundieron en el agua sonidos característicos emitidos por tres especies de peces que forman parte de los depredadores naturales de estos cangrejos.

Para dos de los depredadores, la experiencia se tradujo en una caída notable de la alimentación de cangrejos, como podrían hacerlo en la naturaleza escondiéndose para evitar ser comidos a su vez.

Aunque el estudio no lo puede explicar, los sonidos emitidos por la tercera especie de depredadores no provocó ningún cambio notable en el comportamiento de los cangrejos. Como tampoco lo hicieron las deflagraciones producidas por la "gamba pistola", un crustáceo muy ruidoso pero que no constituye ninguna amenaza para los cangrejos.

¿Realmente los peces sienten dolor?

Sí, así lo acaba de comprobar el biólogo Culum Brown de la Universidad Macquaire, en Australia. El investigador señala que la cognición de los peces y su percepción sensorial están por lo general a la par con la de otros animales. Por lo tanto, Brown sostiene que se debería dar más consideración al bienestar de los peces e intentar evitar la crueldad.

Los peces están en segundo lugar después de los ratones en cuanto a ejemplares utilizados en investigación científica, y las más de 32, 000 especies conocidas supera con mucho la diversidad de todos los demás vertebrados. Sin embargo, Brown cree que existe muy poca preocupación pública acerca de su bienestar. A su juicio, esto se relaciona con las percepciones erróneas acerca de la inteligencia de los peces, y en última instancia de si son conscientes. En estas actitudes también influye el hecho de que los seres humanos rara vez entran en contacto con los peces en sus ambientes naturales, así lo publica ABC.es.

El estudio de Brown se centra especialmente en los peces óseos. Sugiere que son, de hecho, mucho más inteligentes de lo que muchos creían. Los peces tienen muy buena memoria, viven en comunidades sociales complejas en las que hacen un seguimiento de los individuos, y pueden aprender unos de otros. Esto ayuda a desarrollar tradiciones culturales estables. Los peces incluso se reconocen a sí mismos y a los demás. También cooperan entre sí y muestran señales de inteligencia maquiavélica, como la cooperación y la reconciliación. Construyen estructuras complejas, son capaces de utilizar herramientas, y utilizan los mismos métodos para reconocer cantidades que los humanos.

En su mayor parte, los sentidos primarios de los peces son tan buenos, y en muchos casos, mejores, que los de los seres humanos. Su comportamiento es muy similar al de los primates, excepto que no tienen la capacidad de imitar.




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