Los momentos mas emotivos de las películas Pixar.

«Toy Story», «Up», «Nemo», «Monstruos SA», han regalado numerosas escenas entrañables a los espectadores:

Sulley dice adiós a Boo («Monstruos SA»)

Como dice la canción «No hay mayor poder que el poder del adiós» y sin duda esta escena es la clara prueba de ello. Cuando Sulley se despidió de la pequeña Boo, muchos espectadores se estaban aguantando las lágrimas ante lo que parecía un adiós para siempre. Pero en la escena final de la película volvíamos a oír la voz de la pequeña diciendo «gatito».

La vida de Carl y Ellie («Up»)

Toda una vida resumida en cuatro minutos, una secuencia con la capacidad de emocionarnos que se ha convertido en una de las mejores escenas que Pixar nos ha mostrado. Animación, música y sentimientos se conjugan para sacarnos sonrisas y lágrimas en el inicio de esta aclamada película.

Eva besa a Wall·E («Wall·E»)

¿Quién dijo que el amor solo podía surgir entre personas? Como si de Blancanieves se tratase, Eva le daba un beso a WALL·E que originaba una chispa que restauraba la memoria del robot. Un emotivo momento que logró emocionar a todos los que se habían encariñado con WALL·E.

Heimlich se transforma en una mariposa («Toy Story»)

«Toy Story» fue el primer largometraje de la factoría Pixar en 1995 y, por ello, en la retina de todos los espectadores quedó grabada la película casi al completo. Pero no todos los momentos tienen por qué hacer llorar a los espectadores. Cuando Heimlich conseguía su meta de convertirse en una mariposa, se dibujaba una sonrisa en las caras de todos los espectadores al ver que el insecto había cumplido su sueño.

Radiador Springs recupera su esplendor («Cars»)

Lo que parecía una ciudad completamente abandonada se convirtió, con la ayuda de todos los vehículos y, sobre todo, de Rayo McQueen, en un lugar lleno de vida. De esta forma, el Café de Flo, el Taller de Ramone o la llantera de Luigi, volvían a recibir clientes tras varios años con la persianas bajadas.

Los señores patata, a punto de ser incinerados («Toy Story 3»)

Todos los espectadores mantuvieron los ojos bien abiertos en esta escena que parecía el final de los juguetes en la tercera entrega de la aclamada «Toy Story». Pero un giro inesperado del destino quiso que el oso Lotso no llevará a cabo sus planes y gracias a los entrañables alienígenas verdes con tres ojos, Woody y los suyos pudieron sobrevivir ante lo que parecía su desenlace definitivo.

Los recuerdos de Anton Ego («Ratatouille»)

Gracias al «ratatouille» cocinado por Remy, el crítico gastronómico Anton Ego conseguía transportarse a la infancia, como si de la magdalena de Marcel Proust se tratase. Gracias a este recuerdo, Ego, cambiaba de forma radical y daba cinco estrellas a la rata cocinera.

Nemo recupera a su padre («Buscando a Nemo»)

Sin duda uno de los momentos más emotivos de Pixar. Aunque el reencuentro de Nemo con su padre sea sin duda un momento de felicidad, es casi imposible aguantar las lágrimas y más todavía, si tenemos en cuenta las desventuras por las que Marlin ha pasado para encontrar a su hijo en «Buscando a Nemo».

Buzz Lightyear descubre que es un juguete («Toy Story»)

Buzz Lightyear vivía convencido de que era un Guardián del Espacio y no un juguete. Aunque Woody no paraba de decírselo, él no se daba cuenta, hasta que decidió echar a volar. Los espectadores se acuerdan de su fatal caída con peor desenlace: la rotura de su brazo izquierdo.

La insignia de Ellie («Up»)

La insignia más prestigiosa que el pequeño Russell podía conseguir. Esta condecoración representa para el Boy Scout todo un recorrido junto a Carl Fredricksen alrededor de las legendarias Cataratas Paraíso.

Andy regala sus juguetes («Toy Story 3»)

La escena perfecta para culminar una trilogía perfecta. Y es que «Toy Story» es la prueba de que la frase «segundas partes nunca fueron buenas», puede no ser cierta.

Al ver a Andy regalar sus juguetes a la pequeña Bonnie y decir entre lágrimas «Gracias chicos», muchos fueron los espectadores que no pudieron aguantar las ganas de llorar. Sin duda un momento tremendamente emotivo para poner el punto final a una de las mejores sagas del mundo del cine.



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