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jueves, 18 de diciembre de 2014

La evolución de Santa Claus en imágenes

Odín, San Nicolás, Santa Claus, Papá Noel, la Coca-Cola… Hay muchos mitos acerca la historia del personaje que mejor encarna la Navidad en el mundo anglosajón y centroeuropeo. La leyenda urbana más extendida es que fue la multinacional de bebidas la que creó o explotó, depende de quien cuente la historia, la imagen del abuelo regordete y bonachón que, desde el polo Norte, se encarga de llevar regalos a los niños en Nochebuena. 

Pero no es así. Un vistazo en la colección de postales de la pinacoteca del Smithsonian en Washington desmiente la leyenda. Para empezar, mucho antes que en Atlanta se dedicaran a echarle cola a la gaseosa, San Nicolás ya llevaba unos cuantos siglos obsequiando a los chavales cada solsticio de invierno.

Y, por otro lado, la disparidad de vestuarios y representaciones del personaje en las postales recuperadas confirma que cada generación y periodo de la historia ha tenido a su propio Santa Claus, dependiendo en muchas ocasiones de la moda del momento.

Desde comienzos del siglo XVIII, cuando se comienzan a tener noticias de San Nicolás en Estados Unidos traídas por los inmigrantes holandeses, la imagen de Papá Noel ha cambiado hasta llegar a la actual, barriga cervecera y chimenea para descolgarse hasta el árbol incluidas.

Fue mediado el siglo XIX cuando la estética de Santa Claus quedó más o menos definida. El caricaturista Thomas Nast estableció los límites entre los que se movería desde entronces el personaje junto con un famoso poema de Clement Clarke.

Ya en el siglo XX, y a medida que la América corporativa crecía, la Navidad se convirtió en una ocasión perfecto para dar salida al ‘stock’ de todo el año, y Santa Claus en un reclamo ideal para atraer a los consumidores a las tiendas. Ahí entra el mito de la Coca-Cola en juego. Luego llegaría el Viernes Negro tras Acción de Gracias y el consumo desaforado que lleva aparejado. La barba blanca, el trineo, Rudolph, los duendes locos y las películas infantiles sólo reafirmarían el icono en el imaginario popular.

Como nada escapa a la estética navideña, ni tan siquiera la guerra, Santa Claus se utilizó durante las dos contiendas mundiales para el reclutamiento de tropas en Estados Unidos. Uncle Sam cogía vacaciones en diciembre mientras el abuelo del trineo reclutaba ‘rednecks’ prestos para combatir en los campos de Europa. Y sí, luego llegó lo de la Coca-Cola, pero eso fue mucho después…




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