sábado, 12 de abril de 2014

Una camioneta, cargando una camioneta (WTF!) y otras imágenes divertidas.







El rey del "Cosplay cutre".

Este genio del disfraz responde al nombre de Anucha "Cha" Saengchart. Tiene una capacidad innata para captar la esencia del personaje y destrozarla en cuestión de segundos. Además tiene una página en Facebook llamada LowCostCosplay que recomiendo visitar para ser testigos de los mayores crímenes cometidos contra... uf, no sé, contra todo: hay fotografías que dañan a la visión, te pueden dejar bizco del susto e incluso abrir portales dimensionales que permitirían la entrada de Nyarlathotep y sus huestes dispuestos, no sé si a arrasar el mundo, pero seguro a localizar y eliminar a los perpetradores.

Y digo esto desde la admiración más profunda y absoluta, por supuesto.








Sensación en Instagram: El erizo que cambia de cara.

Marutaro, un dócil erizo cuyo dueño desea permanecer en el anonimato. Ha estado arrancando miles de "aaaawwww!!" y otras enternecidas exclamaciones en los últimos días. Su cuenta de Twitter @hedgehogdays ronda los 50.000 seguidores, y sus fotos en Instagram son vistas y comentadas por millares de personas en todo el mundo.

Cada día, el dueño del espinoso animal toma una fotografía, colocando una carita de papel en posición tal que se superponga con el hocico del animal. Tamién graba breves videos con el mismo "disfraz".

Asimismo, el animalito cuenta con un calendario propio en la red Tumblr, donde se lo puede ver en look playero, jugando con un tren, o bien sentado sobre la parte trasera de su erizado lomo, como un pequeño buda doméstico.







En Alemania no quieren a Hitler, ni pintado...en tazas...

Una cadena de tiendas de muebles en Alemania ha decidido destruir 5.000 tazas que importó de China tras descubrir que en ellas aparece impreso el rostro de Adolf Hitler, y ha prometido recompensar a los compradores que devuelvan las ya vendidas.

La historia ha llegado a los principales medios de comunicación germanos y la Casa de la Historia en Bonn, un reconocido museo de objetos históricos curiosos, ha avanzado al diario "Neue Westfälische" su intención de hacerse con una de las tazas como símbolo de las "complicaciones del mundo globalizado".

La tienda de muebles alemana "Zurbrüggen" importó un total de 5.000 tazas de China de estilo vintage y las puso a la venta en sus sucursales al precio de 1,99 euros.

Al parecer, ni los encargados de la compra ni los vendedores de las tiendas se dieron cuenta de lo que escondía en realidad la ornamentación de la taza: un sello de 30 céntimos de marco del Tercer Reich con el retrato de Hitler.

Encima de esta imagen, se estampó con un proceso de cocción posterior la imagen de una rosa y letras negras en inglés, pero esto no hizo que el retrato del dictador, con esvásticas incluidas, dejara de ser visible.

Para cuando en la sucursal en Unna (Renania del Norte-Westfalia) se percataron del descuido, cientos de las tazas estaban ya en las tiendas y un total de 175 habían sido vendidas a cerca de 80 compradores desconocidos.

Las 4.825 tazas restantes han sido destruidas y el copropietario de la empresa de muebles, Christian Zurbrüggen, ha calificado de "fallo vergonzoso" lo ocurrido.

"Quiero las tazas fuera de circulación", sentenció Zurbrüggen, que ha señalado que se recompensará con un cupón por valor de 20 euros a los compradores que las devuelvan.



¿Sabías que el agua caliente se congela antes que la fría?

Se conoce como efecto Mpemba al hecho de que el agua, a diferencia de la mayoría de los otros líquidos, muchas veces pasa al estado sólido más velozmente desde una temperatura mayor que desde otra menor. A esto lo describieron primero Aristóteles, Descartes y Francis Bacon, pero se recordará por el nombre de un estudiante de Tanzania, Erasto Mpemba, quien observó que el helado ligeramente caliente se congela antes que la mezcla fría.

No ocurre siempre, sino en casos con altas temperaturas y grandes diferencias entre ellas. Estos son algunos ejemplos de pares de temperaturas y sus resultados:


La mayor eficacia del efecto está entre los 63 y 72 ºC (para el agua más caliente).

El por qué no está muy claro, pero algunas variables podrían ser:

Evaporación: La evaporación del agua más caliente reduce la masa del agua a congelar.

Convección: La menor densidad del agua caliente permite que las corrientes de convección enfríen la parte baja del líquido más rápidamente en los primeros instantes.

Escarcha: El agua de menor temperatura tiende a congelarse desde arriba, creando una capa aislante de escarcha y reduciendo la siguiente pérdida de temperatura de la parte inferior.

Impurezas: El efecto del calcio y el carbonato de magnesio, entre otros elementos extraños.

Conducción térmica: Las paredes del recipiente del agua caliente pueden derretir capas de hielo que actúan como aislantes térmicos, permitiendo al recipiente entrar en contacto directo con temperaturas mucho más bajas.

Gases: El agua caliente desprende más gases, que disueltos dentro del agua dificultan su congelación.

Condensación: El recipiente más frío recoge más condensación que el recipiente caliente, lo cual reduce el ritmo de enfriamiento (las moléculas de agua que se condensan transportan energía).

Enlaces covalentes: El agua más caliente extiende sus enlaces electrónicos entre hidrógeno y oxígeno acumulando energía; a mayor energía inicial, mayor será el ritmo al que ésta se libere al enfriarse.





Las telarañas son trampas eléctricas.

Es increíble que un insecto con tan buena vista y rápidos reflejos como los de una mosca sea tan estúpido como para caer en la trampa de una araña. Hay una explicación, al menos parcial, para este misterio, y es que las arañas no sólo son arquitectas, sino también electricistas: el pegamento que recubre a las telarañas tiene una carga electrostática que atrae tanto partículas de polvo y polen como insectos voladores (que también tienen una carga eléctrica por el constante rozar de sus alas con el aire).

Además, el intrincado diseño espiralado de la tela que teje la araña tiene suficiente carga eléctrica para distorsionar levemente el campo electromagnético de la Tierra (mediante el cual se guían ciertas aves y algunos insectos). Esta distorsión de apenas unos milímetros al rededor de la red arácnida podría avisar a algunos insectos de la presencia de la trampa. Es el caso de las abejas, por ejemplo, que han desarrollado este sentido para navegar y detectar flores y otras abejas…

La punta de las antenas de estos insectos se conecta al cuerpo mediante un material aislante, por lo que la antena en sí misma posee una carga eléctrica distinta de la del resto del insecto. Esa diferencia cambia al acercarse a una telaraña y, en consecuencia, las antenas se mueven un poco, cosa que el insecto presiente. Tal vez podría aprovecharse este efecto para crear dispositivos repelentes más efectivos y menos dañinos para la fauna (si no es que ya existen).

La carga electrostática de la telaraña, además, atrae y atrapa partículas nocivas que flotan el el aire, como pesticidas, partículas de humo y otros materiales, funcionando como un sanitizador natural del ambiente. O sea que, a pequeña escala, no es necesario tocar los hilos de la tela para quedar atrapado por su pegamento, sino que tiene, como un sutil agujero negro, una especie de punto de no retorno.






Cuando las fotos panorámicas salen definitivamente mal.







Extenso post de humor (geográficamente incorrecto)





 


 

Hoy se cumplen 53 años del viaje del primer hombre al espacio.

Han pasado 53 años desde que el cohete Vostok despegó del cosmódromo de Baikonur para poner en órbita a Yuri Gagarin, el primer cosmonauta de la historia. 

En medio del estruendo de los motores, Gagarin exclamó aquel 12 de abril de 1961 su famoso "¡Vamos allá!" que marcó el kilómetro cero de la conquista del espacio.

Tras su vuelo espacial a bordo de la nave Vostok-1, que duró 108 minutos, el cosmonauta soviético Yuri Gagarin regresó a la Tierra convertido en un héroe mundial.

Su viaje fue de 9 minutos para entrar en órbita y luego una órbita alrededor de la Tierra. Mientras, todo lo que tenía que hacer era hablar por radio, probar un poco de comida -fue el primero en comer a bordo de una nave espacial- con el objetivo de saber si un ser humano podía sentir y comportarse de manera normal estando sin gravedad.

Los científicos no conocían con certeza los efectos de la ingravidez, y la nave estuvo siempre bajo control terrestre. En caso de emergencia contaba con todos los instrumentos de vuelo necesarios para el aterrizaje manual. Gagarin estaba sujeto a un asiento eyectable, por medio del cual saldría del módulo de la nave luego del descenso, a una altitud de aproximadamente 7 kilómetros.

El vuelo del Vostok 1 comenzó a las 06:07 hora universal (UT), impulsado por un cohete de la serie Vostok-K desde el Cosmódromo de Baikonur. Los controladores de tierra no sabían si Gagarin había alcanzado una órbita estable hasta 25 minutos después del lanzamiento, justo cuando se dirigía hacia el lado no iluminado de la Tierra y dejando atrás la Unión Soviética a través del Océano Pacífico. Cruzó en la madrugada el estrecho de Magallanes y durante el amanecer el vasto Océano Atlántico Sur. Después se activó el sistema automático de la nave para alinear la cápsula y disparar los cohetes de retroceso para así empezar el descenso, mientras cruzaba la costa occidental de Angola, a unos 8000 kilómetros de distancia del punto de aterrizaje.

La nueva gramática de los puntos suspensivos...

Los mensajes de texto y el chat, principalmente, fueron alterando al forma en que usamos los signos de puntuación, en especial los puntos. No es noticia que muchos ni los usan, pero una tendencia más interesante subyace silenciosa por detrás de la evidente ignorancia: los estamos empezando a utilizar para demostrar estados de ánimo. Así, terminar una frase muy corta con un punto se percibe como una respuesta cortante, mientras que para evitar este efecto y dar a entender que estamos de humor para seguir hablando, probablemente de manera inconsciente, usamos puntos suspensivos…

Mientras que originalmente la puntuación es un medio para sugerir la relación de las ideas del discurso entre sí (excepto por los signos de exclamación e interrogación), ahora la comenzamos a aprovechar para transmitir también metainformación, es decir, todo aquello que no está en las palabras, como en persona pueden ser los gestos y tonos.

Hoy, según las estadísticas, el puesto de “pausa” que originalmente ocupaba el punto está siendo desplazado por simplemente nada, ninguna marca de puntuación (o bien un salto de línea). El punto, entonces, queda libre para otros usos…

El punto puede usarse con normalidad en casos especiales, cuando uno desea indicar un “cambio y fuera”, “la charla terminó”, o se puede obviar para aclarar algo que el receptor deberá interpretar (“cambio”, “aún seguiré escribiendo”). Por ejemplo, “No." termina la conversación, mientras que "No…" permite que ésta continúe, y un simple "No" indica que podría seguir una aclaración.

Otro asunto similar ocurre con los signos de exclamación, históricamente utilizados para transmitir un tono concreto, y que hoy, ensanchando los límites de la formalidad, pueden venir de a dos o diez, pudiendo significar cualquier cosa desde un pequeño énfasis hasta un exagerado sarcasmo.

En otras palabras, la escritura, que siempre fue para comunicarse a lo lejos, tanto en el espacio como en el tiempo, se está tornando cada vez más parecida a la comunicación oral debido a la inmediatez temporal de las respuestas.

Puede ser una observación estúpida hoy, pero el análisis estadístico demuestra que va en gran escalada y quién sabe qué curso seguirá la corriente literaria… No puede descartarse que, en años, décadas o siglos, el valor de los signos de puntuación cambie completamente!!!!





La "regla de los 5 segundos" es verdadera.

Un experimento reveló que el tiempo transcurrido durante el contacto entre la comida y el suelo es proporcional a la cantidad de bacterias transferidas al alimento, avalando el conocimiento popular –que muchos consideran un mito– de que es “seguro” comer algo que estuvo en contacto con el piso durante menos de cinco segundos.

Durante el experimento se dejaron caer diferentes comestibles sobre distintas superficies y, curiosamente, resultó que el potencial más bajo de transferencia de bacterias se da cuando el suelo tiene una alfombra, mientras que las superficies más contaminantes resultaron ser la madera y los azulejos.

Lo de la alfombra, tras pensarlo un instante, tiene perfecto sentido: la cantidad de superficie en contacto es mínima, con una enorme cantidad de espacio entre ella y el alimento. En contraste y consecuencia, las superficies más lisas, como el azulejo, maximizan los puntos de contacto y facilitan el paso de las bacterias. Es lógico suponer también que la textura del alimento juega un rol similar.

Pese a todo, en general, la “regla de los cinco segundos” parece aplicarse en todos los casos: es básicamente seguro comer algo que estuvo en el piso por menos de ese lapso, aunque, por supuesto, depende del ambiente y del tipo de bacterias presentes en ese momento (en el estudio se midió la presencia de E. coli y Staphylococcus aureus).





La "primera impresión" se crea en 200 milisegundos.

Es probable que hayas olvidado cómo conociste a cada persona que hoy está en tu vida. La memoria es frágil e indigna de confianza. De hecho, yo mismo olvidé lo que iba a decir. Lo importante es que un experimento comprobó que podemos formar una opinión sobre la personalidad de alguien tan poco como 300 milisegundos después de haberlo conocido, incluso sin ver a la persona, sólo oyendo un “hola”.

El tono y otras características del metalenguaje portan valiosa información acerca del emisor, más allá del mensaje, como su estado anímico e intención, pero en particular –dice un nuevo estudio– nos revelan dos datos vitales acerca de su personalidad habitual: si la persona es confiable y/o dominante.

En todos los sujetos de prueba, los resultados fueron consistentes: un tono que se eleva es signo de confiabilidad en voces masculinas, mientras que las mujeres consideradas como fiables alternan entre agudizar y engravecer el tono; una personalidad dominante, por otro lado, deja caer el tono mientras habla y posee mayor resonancia.

Al mismo tiempo, se sabe por otro experimento que reconocemos a una persona por su voz en menos de 1/5 de segundo. Este es aproximadamente el mismo tiempo que nos toma reconocer un rostro (170 ms).

Invertimos muchos más recursos en el reconocimiento social que en casi cualquier otra habilidad cognitiva. La investigación mostró que incluso el voltaje que utiliza el cerebro al procesar sonidos vocales humanos es del doble que el medido al oír otros sonidos animales y ambientales.

Es asombroso que el cerebro se haya especializado tanto en este tipo de habilidades cognitivas –que ninguna máquina actual es capaz de imitar remotamente– y que siga siendo tan ciego a otros detalles de la realidad.