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martes, 17 de febrero de 2015

La gonorrea y sus consecuencias

En junio de 2012, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una alerta: cepas de la gonorrea resistentes a los antibióticos se estaban expandiendo por el mundo, convirtiendo a esta enfermedad en un “importante desafío para la salud pública”. Y aunque ya han pasado casi tres años de esa advertencia, la situación no ha cambiado demasiado.

“Estamos llegando a un punto, y hay estudios al respecto, de que estamos con tasas a nivel mundial de resistencia a la terapia antibiótica convencional elevadísimas para el gonococo. De hecho, se habla ya de una gonorrea ‘intratable’ en algunos países, porque ya no está respondiendo a la terapia convencional”, sostiene Paula Rodas, doctora en bioquímica especialista en microbiología del Center of Integrative Medicine and Innovative Science (CIMIS) de la Universidad Andrés Bello.

Según la experta, el gran problema de esta enfermedad no es que tenga una incidencia mayoritaria, sino que se trata de un mal silencioso que si no es detectado a tiempo puede provocar infertilidad en la mujer.

La responsable de la gonorrea es la bacteria denominada Neisseria gonorrhoeae, también conocida como gonococo, y su contagio se produce únicamente en el ámbito sexual. “Por coito convencional, como es penetración vaginal si se habla de relaciones heterosexuales, pero también hay contagio por sexo oral y, además, está aumentando bastante en la literatura el reporte de la infección a nivel de lo que se llama el tejido perianal, en el caso de la población homosexual masculina”, explica Paula Rodas. Es decir, toda la población sexualmente activa, sin importar sus preferencias sexuales, está expuestoa al mismo riesgo de contagio de la bacteria.

Tanto los hombres como las mujeres son portadores del gonococo. En el caso de los primeros, ésta se aloja principalmente en la cabeza de los espermatozoides, y en el de las segundas en los fluidos vaginales. Sin embargo, una vez producido el contagio, la sintomatología es diferente para ambos.

“En el caso de los hombres es mucho más fácil de pesquisar porque empieza la secreción de un fluido mocopurulento, más bien amarillo y con algunos parámetros clínicos detectables. En cambio, en la mujer cuesta porque justamente se confunde con mucha de la sintomatología propiamente femenina: dolor abdominal, hinchazón o aumento de la secreción vaginal”, indica la especialista.

De ahí que la detección a tiempo sea fundamental, ya que en una primera etapa la bacteria infecta la mucosa de todo el tracto genital femenino, pero si no es atacada, puede seguir ascendiendo hasta las Trompas de Falopio, las cuales pueden resultar dañadas en forma irreversible.

Asimismo, si el contagio se produce por sexo oral, la bacteria puede desencadenar una faringoamigdalitis o una conjuntivitis, que en la mayoría de los casos no son severas y se resuelven con antibióticos, generalmente cefalosporina.

Sin embargo, es importante resaltar que cuando una embarazada está contagiada con gonococo, puede transmitir la bacteria a su hijo durante el parto, si éste es por vía vaginal, causándole al recién nacido una conjuntivitis gonocócica que puede dejarlo ciego.


Un verdadero camaleón
“La gonorrea no deja ninguna inmunidad, ninguna protección y puede aparecer más de una vez en la vida”, dice Paula Rodas. Por esta razón, actualmente la única manera de prevenir el contagio de la bacteria que la provoca es la responsabilidad sexual, esto es la protección con preservativos sobre todo en los casos en que hay más de una pareja sexual.

En este sentido, la especialista sostiene que a diferencia de los condilomas genitales -que son causados por el Virus de Papiloma Humano, y que pueden ser contagiados por los órganos sexuales internos y externos-, la gonorrea sólo se transmite a través de la secreciones, por lo que los preservativos son muy efectivos para evitar el contagio ya que implican una barrera física.

¿Y la posibilidad de una vacuna? “Esta bacteria es un camaleón (…) va cambiando sus moléculas de superficie que son las principales que se usan para desarrollar vacunas”, explica la experta, quien aclara que obtener una “es la gran meta que se tiene finalmente”.

Mientras tanto, científicos de todas partes del mundo están intentando determinar la forma exacta en que el gonococo afecta a las Trompas de Falopio, para lo cual trabajan con estructuras reales que han sido donadas por pacientes que se han sometido a histerectomías.

Y una vez que logren su objetivo, la siguiente meta es desarrollar una terapia farmacológica alternativa a la clásica de los antibióticos y otras estrategias con las que ojalá se pueda evitar la enfermedad.




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