Picasso: "Me llevó toda la vida aprender a dibujar como un niño"

Por suerte o por desgracia, los seres humanos somos un tanto fanfarrones: nos creemos fotógrafos profesionales por echar una foto con el móvil y retocarla en Instagram, ‘community managers’ por estar obsesionados con contar nuestras nimiedades en Facebook, y además, pensamos que podríamos ser los artífices de las grandes obras de arte contemporáneas después de ir a una galería y despreciar las pinturas vanguardistas porque, ignorantes, creemos que dibujar un bodegón es más complicado que pintar una obra cubista.

“Desde niño pintaba como Rafael, pero me llevó toda una vida aprender a dibujar como un niño”, dijo en cierta ocasión Pablo Picasso, que bien podría contestar así a todos los que piensan que mezclar trazos, colores e ideas de un modo original es sencillo.

Sus propia evolución es la mejor muestra de ello: además de combinar la pintura, la escultura, el grabado o el dibujo, las obras de este genio del siglo XX pasaron del realismo a una deprimente época azul y a una más feliz época rosa, evolucionando después hacia las formas simbólicas del cubismo (convirtiéndose en uno de sus fundadores), el clasicismo o el surrealismo. En la siguiente infografía interactiva repasamos algunas para comprobar que es cierto que, para llegar a combinar bien, formas y colores, hay que trabajar mucho y además tener una mente privilegiada.





“La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando”. Esta es otra de las sentencias más famosas del artista malagueño, al que sin duda la cabeza se le llenaba de ideas originales cuando tenía un pincel en la mano. Si estás entre los que solamente tiene absurdas e inútiles ideas cuando se vienen arriba, poco puedes hacer. Ni eres ni serás nunca un genio multifacético.



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