Decapitación: La muerte mas terrible pero considerada la "ejecución mas humanitaria"

"Este suplicio atroz de 'estar expuesto a recibir varias muertes en vez de una', como diría el verdugo francés Sanson, se repite centenares de veces con caracteres terroríficos, en unos y otros países, en unas y otras épocas. Puesto que la muerte por decapitación es mucho más terrible si la realiza una mano torpe, hemos de creer a las crónicas cuando aseguran que en ocasiones se ha puesto la espada o el hacha en las manos más inhábiles o más débiles al objeto de hacer más penosa la muerte de aquellos a los que se condena." 

La pena capital se utilizó en gran medida en todas las culturas a lo largo de la historia de la humanidad. Durante el siglo XXI, comenzó el debate sobre la efectividad y las implicaciones morales de la pena capital, pero en el pasado, los métodos de ejecución se consideraban castigos normales. Con el avance de la historia, se inventaron nuevas formas de ejecución, que a menudo se diseñaban para causar el mayor dolor posible a la víctima.

La decapitación es la separación por cercenamiento de la cabeza del cuerpo de un objeto u organismo viviente. Típicamente se refiere al acto intencional, por ejemplo: en forma de asesinato o como pena de muerte; puede ser realizado, por ejemplo, con una hacha, espada, motosierra, cuchillo, o mediante una guillotina.

La decapitación accidental suele ser resultado de una explosión, un accidente industrial o automovilístico u otra lesión violenta. El suicidio mediante decapitación es raro, pero no desconocido.

La separación de la cabeza del resto del cuerpo humano produce la muerte: existe una gran salida de sangre del cuerpo decapitado y de la cabeza, causando una disminución masiva en la presión sanguínea y rápida pérdida de conciencia seguida rápidamente de muerte cerebral. Aún si la salida de sangre fuera detenida, la falta de circulación para suplir oxígeno al cerebro conllevaría a la muerte cerebral. No existe un tratamiento médico conocido para salvar a un paciente decapitado.

Uno de los asuntos más complejos es si una cabeza decapitada se mantiene consciente después de la separación del cuerpo. Se ha debatido muchas veces, especialmente en el contexto de si la decapitación es o no una forma humana de ejecución. No se ha dado una respuesta definitiva a esto. Muchos argumentan que la pérdida de conciencia puede ser virtualmente instantánea como resultado de la pérdida masiva en la presión de la sangre en el cerebro, o debido al impacto del implemento. Sin embargo, mediante evidencias anecdóticas, de varios grados de credibilidad, ha circulado durante siglos el que algunas cabezas decapitadas pueden, bajo algunas circunstancias, retener la conciencia por al menos unos pocos segundos.

Como forma de ejecución, la decapitación se ha utilizado desde la antigüedad. Al principio, era la forma utilizada preferentemente a reos de carácter noble, dado que se trata de un sistema que provoca un menor sufrimiento en el condenado. En Roma, por ejemplo, era una ejecución reservada a personas con la ciudadanía romana. Tras la Revolución francesa se instituyó la guillotina como forma más humanitaria de ejecutar a un condenado.

En el Japón feudal e incluso en la era moderna, la decapitación se practicaba en la segunda parte del Seppuku mediante un Kaishakunin quien terminaba con la agonía del suicida. En el África suroriental, las guerras tribales del siglo XX dejaron un gran saldo de decapitados y mutilados por machetes.

Por otro lado, en países como Estados Unidos, se utiliza preferentemente la inyección letal; en México, el número de decapitaciones ha incrementado a raíz de la violencia y la guerra del narcotráfico que azota a ese país

La Guillotina.
La guillotina fue la máquina utilizada para aplicar la pena capital por decapitación en varios países europeos como Francia, Reino Unido, Bélgica, Suecia, Italia, la antigua República Federal de Alemania y en la antigua República Democrática de Alemania. Aunque esté asociada con la Revolución francesa de 1789, durante la cual se empezó a utilizar en Francia, se utilizaba en otros países europeos desde el siglo XIII.

La guillotina tradicional consiste en un armazón de dos montantes verticales unidos en su parte superior por un travesaño denominado chapeau (sombrero), que sostiene en alto una cuchilla de acero con forma triangular con un lastre (mouton) de plomo de más de 60 kilogramos en su parte superior. En su parte inferior se dispone un cepo de dos medias lunas (fenêtre), de las cuales la superior es móvil. Justo detrás de la máquina hay una plancha de madera que actúa como báscula. Hasta el siglo XX, era común que la guillotina estuviera elevada sobre un cadalso y pintada de rojo. Una ejecución puede completarse en menos de un minuto.

En un principio el corte de la hoja era horizontal, pero debido a los fallos en las pruebas realizadas con cadáveres se inclinó el filo para que cortase el cuello eficazmente. El reo es acostado sobre la báscula posterior y empujado al trangallo o cepo, donde su cuello queda aprisionado; el verdugo acciona un resorte y la cuchilla cae sobre el cuello, separando la cabeza del tronco a la altura de la cuarta vértebra cervical. La cabeza, ya separada, es recogida en un saco de cuero (y no en un cesto, como tantas veces se ha visto en películas).

Se cuenta que la inclinación de la hoja de la guillotina habría sido recomendada por el propio Luis XVI (que murió finalmente guillotinado en la Revolución francesa). Esta leyenda se debe a la relación que hace de los hechos el verdugo de París Charles-Henri Sanson (ejecutor de Luis XVI) en sus memorias apócrifas redactadas y publicadas por su nieto en 1889.

¿Qué pasa segundo después de una decapitación?

El testimonio más reciente es el del médico francés Dr. Gabriel Beaurieux quien presenció la decapitación de Henri Languille (condenado por asesinato) y guillotinado al 28 de junio de 1905.  El informe que sigue está extraído de los Archivos de Antropología Criminal de aquel año.
  • - He aquí lo que pude apreciar inmediatamente después de la decapitación: los párpados y los labios del guillotinado se movieron en contracciones  irregularmente rítmicas durante unos cinco o seis segundos… Yo esperé varios segundos más.
  • - Los movimientos espasmódicos cesaron. La cara se relajó, los párpados se cerraron a medias sobre los globos oculares, no dejando visible más que el blanco de la conjuntiva, exactamente como en los moribundos a los que tengo ocasión de ver todos los días en el ejercicio de nuestra profesión, o como en aquellos que acaban de morirse.
  • - Fue entonces cuando llamé con voz fuerte y aguda: “¡Languille!” Y vi que los párpados se alzaban lentamente, sin ninguna contracción espasmódica… Luego los ojos de Languille se fijaron en los míos con toda claridad y centrando las pupilas…
  • - Varios segundos después los párpados volvieron a cerrarse, de un forma lenta y tranquila, y la cabeza volvió a adquirir la misma apariencia que tenía antes de que la hubiese llamado.
  • - Y entonces le llamé de nuevo y, una vez más, sin ningún espasmo, despacio, levantó los párpados y unos ojos indiscutiblemente vivos quizá más penetrantes aún que la primera vez se fijaron en los míos.  Luego los párpados volvieron a cerrarse, pero de un modo menos completo ya.
  • - Probé a realizar una tercera llamada; ya no hubo movimiento y los ojos adquirieron el tono vidrioso que tienen los muertos. Acabo de relataros con rigurosa exactitud lo que pude observar. Todo el proceso había durado de 25 a 30 segundos.

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