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lunes, 23 de marzo de 2015

Los vampiros fueron originados por el maíz

Las historias de vampiros similares a las modernas se cuentan desde comienzos del siglo XVII, y por muchos años estas criaturas que succionan la sangre fueron temidas. A pesar de que actualmente se consideran solo mitos e historias inventadas, la ciencia ha demostrado que tienen una razón muy lógica. Todo deriva de una enfermedad causada por el maíz, un alimento popular de todas las épocas.

El maíz llegó al nuevo mundo con los exploradores europeos del siglo XVI y su éxito se debió a la facilidad para plantarlo y la cantidad en la que crece. Era una forma simple de alimento para los campesinos pobres que la comían como polenta. Sin embargo, no todo era positivo con el maíz, dado que causaba una enfermedad que se manifestaba en dermatitis, diarrea y demencia, que podía matar en menos de 5 años.

Pelagra
Fue conocida en Europa como Pelagra, y causaba irritaciones en la piel que no permitían la exposición al sol. La luz solar causa en estos casos que el cuerpo se vuelva brillante y escamoso y al poco tiempo aparezca la agresividad, primer síntoma de la demencia.

El afectado rechaza el contacto social y comúnmente es nocturno debido al insomnio. La dermatitis vuelve la piel blanca y los labios se quiebran hasta ser rojos, mientras que la diarrea quita el hambre. Cuando el estómago sangra, solo la sangre se puede digerir. ¿No te resultan familiares estos síntomas?

Lo que sucedía era que la enfermedad poco conocida hacía irreconocibles a las personas, y así se formaron algunas historias de vampiros. Quienes padecían la pelagra eran aislados y vistos como seres extraños.

Los vampiros
La palabra vampiro entró en el lenguaje recién en 1734, un año antes de que los médicos describieran la pelagra. La conexión entre el maíz y esta enfermedad está en la forma indigerible de vitamina B3 que posee. La pregunta es entonces, ¿por qué los indígenas americanos no enfermaban?

Todo se debe a que los Aztecas hervían el maíz en agua con una base de cal antes de transformarlo en tortillas. Esta solución libera la vitamina B3 y el aminoácido triptófano haciéndolos digeribles. Incluso solían agregar arvejas a la mezcla, las cuales contienen vitamina B3. Los europeos que solo tenían maíz como alimento sufrían la falta de este componente y agonizaban durante algunos años, hasta morir.




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