domingo, 13 de septiembre de 2015

Curiosos casos de ¿reencarnación?

Para algunas religiones la muerte no es el paso final que tenemos, sino que reencarnamos en otras personas o incluso en animales. No hay pruebas científicas de que la reencarnación exista, pero para los creyentes, hay muchos indicios de que es una realidad. Si te interesa saber más, aquí tienes algunos casos de supuestas reencarnaciones.

Marcas de nacimiento
En algunas partes de Asia los recién fallecidos son marcados en alguna parte de su cuerpo, con la esperanza de que reencarnen en algún familiar. La marca es particular y diferenciada, para poder reconocerla en el recién nacido. Un caso conocido es el de un niño de Myanmar que nació con una marca en su brazo izquierdo, igual que su abuelo recientemente fallecido. Además, llamaba a su abuela y a su madre con los mismos nombres que solo su abuelo usaba para ellas.

El niño que nació con heridas de balas
Para algunas personas, los defectos y malformaciones en el nacimiento están ligados con las vidas pasadas. Por ejemplo, el caso de un niño que recordaba a un hombre fallecido por heridas de bala en la parte derecha de su cabeza. Este niño nació con una malformación en su oreja y una enfermedad que no dejaba que el lado derecho de su cara se desarrollara.
Nacer hablando sueco
Durante años se han encontrado varios casos de personas que hablan un idioma extranjero sin haberlo aprendido nunca. Por ejemplo el de una mujer que durante una regresión hablaba en sueco, pese a que solo aprendió inglés, ruso y francés, por ser hija de inmigrantes. Sin embargo, es difícil tomarlo en serio, dado que las frases no eran demasiado elaboradas y hablaba como si fuera una niña.
Personalidad «cambiada»
En los años 60, una niña birmana comenzó a recordar su supuesta vida pasada como un soldado japonés que murió atado a un árbol y quemado vivo. La niña prefería el pelo corto y la ropa de varón, y se consideraba extranjera. Tenía además varias deformaciones de nacimiento, con una mano que tuvo que ser amputada a poco tiempo de nacer. Tenía marcas en la cadera, similar a las de una cuerda, que se relacionaron con la forma de morir del soldado.
El monasterio
Un niño comenzó un día a hablar un idioma extraño que finalmente fue identificado como un dialecto del Tibet. Dijo haberlo aprendido mientras fue a la escuela en un monasterio, pero ni siquiera tenía edad para estudiar. El psiquiatra Adrian FInkelstein analizó entonces las descripciones y encontró un monasterio con esas características en el Tibet. Tanto fue su asombro que incluso viajó hasta el lugar.






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