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martes, 13 de octubre de 2015

Hamlet, era gordo.

Rubio y con una sed de venganza enloquecedora. Así es Hamlet, el príncipe danés salido de la pluma de William Shakespeare al que mucha gente le pone el mismo rostro: el de Kenneth Branagh, que protagonizó en 1996 la versión cinematográfica del drama del bardo de Avon.

Con su fino bigote y su sutil perilla, la figura de Branagh tiene, probablemente, un fallo respecto al Hamlet creado por Shakespeare: no está gordo. Aunque en pleno siglo XXI, cuando el ‘running’ y el culto al cuerpo son casi una obligación, tener por protagonista a un personaje entrado en carnes suene más bien a comedia, no se sabe exactamente si el Hamlet original habría cabido en las mallas de Kenneth Branagh.

Se trata de uno de los grandes debates en torno a la obra de Shakespeare y, descartada la opción de preguntarle directamente al autor (por motivos obvios), solo queda desmenuzar el texto en busca de una descripción del príncipe de Dinamarca.

Y resulta que sí, que su propia madre, la reina Gertrudis, dice de él que está gordo en uno de los versos recitados en el duelo final. “He’s fat and scant of breath” (“Está gordo y le falta el aliento”, podríamos traducir), le dice Gertrudis al rey Claudio, tío de Hamlet, asesino de su padre y nuevo esposo de Gertrudis.

Pero no todo es tan sencillo. Aunque la descripción de su madre debería dejar poco lugar a dudas, hay bastante controversia en torno a esta frase. Por una parte, la primera edición publicada de la obra no contiene el verso con el que habría que mandar a Branagh a inflarse de comida. En realidad, no hay un texto definitivo de Hamlet.

Sin embargo, en versiones posteriores sí que apareció el dichoso verso. Hay quienes especulan que esta cruel descripción de Hamlet habría sido incluida después de que Richard Burbage, el empresario teatral que representaba el papel protagonista en tiempos de Shakespeare, cumpliera cierta edad y, con ella, llegara la grasa a su zona abdominal.

Por desgracia, la teoría en torno a Burbage es un callejón sin salida, ya que del actor solo existe un retrato y en él no aparece con sobrepeso (lo cual no quiere decir que estuviera gordo a una edad más avanzada).

Por suerte, el curriculum de Burbage sí que podría dar una pista. Mientras representaba ‘Hamlet’, el actor también encarnaba a Bruto en el ‘Julio César’ de Shakespeare, lo que resulta muy significativo: aunque no se dice de él explícitamente que estuviera gordo, en la obra queda claro que no es, precisamente, delgado.

No obstante, ese ‘fat’ (‘gordo’, en su traducción literal al castellano) presuntamente escrito por Shakespeare podría significar otra cosa. Teniendo en cuenta que el genio de las letras era dado a crear nuevos conceptos y a dotar de nuevos significados a las palabras, el verso con el que podría ponerse punto y final al debate también ha sido interpretado como una señal de que el príncipe danés estaría sudoroso en mitad del combate.

Sin embargo, según John-Paul Spiro, profesor de la Universidad de Villanova, en Filadelfia, y estudioso de la obra de Shakespeare, “incluso en tiempos isabelinos, nadie diría ‘gordo’ para decir que está sudoroso”, algo que, sin embargo, ahora sí que sucede.

De hecho, Spiro ha realizado un estudio respecto a la aparición de ‘fat’ en otras obras de Shakespeare y, al menos hasta Hamlet, el dramaturgo siempre hacía referencia con ello al sobrepeso de sus protagonistas.

Branagh, a mediados de los 90, se convirtió en el rostro más popular de Hamlet y, sin embargo, había algo mal: estaba demasiado delgado. El próximo Hamlet deberá trabajar el papel entre hamburguesas y chocolate para clavar el famoso “ser o no ser”.



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