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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Cuando el arte se encuentra con el terror.

El arte tiende a representar la belleza, aunque muchos genios de la pintura no hicieron ascos a la fealdad. Así queda reflejado en algunas obras de pintores famosos, capaces de ponernos la carne de gallina por lo explícito de su pintura descarnada o su carga de terror psicológico. Estos son solo diez ejemplos. (Haz clic en las imágenes para verlas en tamaño mayor)

'Unos cuantos piquetitos', Frida Kahlo (1935) La obra se la inspiró la noticia de un hombre que asesinó a cuchilladas a una mujer por celos y que ante el juez declaró: "Pero si no le di más que unos cuantos piquetitos”.

'Figura con carne', Francis Bacon (1954) La imagen hace alusión al retrato del papa Inocencio X de Velázquez.

'La cara de la guerra', Salvador Dalí (1940) Considerada como una de las obras más impactantes, oscuras y surrealistas de Dalí, fue pintada tras la Guerra Civil Española. La expresión del cráneo decapitado refleja el dolor, el temor, la muerte y el sufrimiento causados la guerra.

'Saturno devorando a un hijo', Francisco de Goya (1819-1823) Esta pintura de Goya, basada en el mito griego de Crono en el momento de devorar a uno de sus hijos por temor a ser destronado, formó parte de la decoración de la casa del artista.

'Judit y Holofernes', Caravaggio (1599) Este cuadro de inspiración bíblica muestra al general Holofernes decapitado por Judit, la mujer que lo sedujo en menos de una noche.

'Friso de Beethoven', Gustav Klimt (1902) El cuadro muestra a tifón, el monstruo más temible de la mitología griega, así como a representaciones de la enfermedad, la locura y la muerte (a la izquierda), y de la ausencia de castidad, la voluptuosidad y el exceso (a la derecha).

'Amantes', Rene Magritte (1928) La obra muestra a dos individuos fundidos en un abrazo besándose con velos en sus rostros. Pareciera que, disfrazados para Halloween, hubieran decidido que, si ellos no ven, entonces nadie los ve.

'Sin título #140', Cindy Sherman (1985) La mayoría de sus obras asustan pero esta, posiblemente, sea la más sobrecogedora.

'El huevo', Alfred Kubin (1900-1901) El simbolista Kubin estaba obsesionado con el cuerpo de la mujer como víctima y verdugo. Muy a menudo dibujaba el embarazo y la muerte en una misma escena.

'Tres estudios para figuras en la base de una crucifixión', Francis Bacon (1944) Obsesionado con la pintura religiosa y la iconografía, el artista intentó en un primer momento pintar una gran escena de la crucifixión, pero nunca lo hizo. Este tríptico se considera su primera obra de madurez.



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