lunes, 7 de diciembre de 2015

¡Rápido, todos abajo del vestido de Marilyn!, y otras imágenes divertidas.







Nuestra absurda adicción a la tecnología en divertidas ilustraciones.

El ilustrador francés Jean Jullien dibuja ingeniosas ilustraciones que muestran nuestra absurda adicción a la tecnología, las redes sociales y los smartphones. El artista es famoso por burlarse de esta obsesión, que nos desconecta de la vida real y nos deja solos y alienados.

Además de su sátira, Jullien usa las redes sociales como plataforma política. Es ampliamente conocido por crear el símbolo de “Peace for Paris”, que se ha convertido en un signo de solidaridad en todo el mundo tras los ataques en París.

 Antes de instagram

 Haciendo fotos

Todo el mundo tiene un Apple hoy en día

 Conciertos de ahora

Un rarito en el metro

 Nunca solo

¡A celebrar la navidad con los zombies!

El cine ha popularizado la figura del zombie, un muerto que regresa a la vida y anda por ahí comiendo cerebros. Ante la semejanza con Jesús que también volvió de entre los muertos, y que tambien "le come" el cerebro a mucha gente, (pero eso ya es otra historia...), Jason Dixon armó un pesebre zombie para celebrar la navidad que ya se avecina.

Las autoridades de la localidad estadounidense donde vive este hombre, amenaza con multarlo si no se aviene a retirar el pesebre que instaló en su jardín.


Jason Dixon, residente en Sycamore Township, Ohio recibió una notificación del gobierno local exigiéndole que quite su polémico pesebre de jardín. En caso de no hacerlo, sería castigado con una multa de 500 dólares.

Según informa la prensa local, el año pasado Dixon pasó por la misma situación, y pese al "ultimátum" municipal decidió dejar el pesebre donde estaba.

Por su parte, las autoridades locales aseguran que el pesebre en cuestión viola los códigos de mantenimiento de propiedades, y que la normativa no permite ese tipo de "estructuras" en los jardines.






Porno para celebrar la navidad...

Ante la proximidad de la navidad menudean los anuncios publicitarios que apelan a la emotividad de esa fecha. Y los proveedores de porno no quieren ser menos.

"El regalo más tocante" es el tema -cargado de doble sentido- del nuevo anuncio publicitario del megasitio pornográfico Pornhub. Así, la plataforma de contenidos para adultos se suma a la lista de compañías que se despachan cada año con clips publicitarios que explotan las emociones familiares asociadas a la festividad.

Tal como se aprecia en las imágenes, en el momento del reparto de regalos, un solitario pariente recibe como obsequio una tarjeta de acceso a los contenidos Premium de la página.

Publicado en Youtube el pasado 3 de diciembre, el video ya tiene más de 1.800.000 reproducciones.


"Pedro Melenas", un libro infantil con mas crueldad que moralejas.

La navidad de 1844 estaba al caer y los Hoffman todavía no tenían regalo para su hijo. En realidad, eran dos sus vástagos, pero lo que el doctor Heinrich Hoffman andaba buscando era un libro ilustrado que sirviese para educar a un niño de casi cuatro años. La diferente relación entre un niño y un libro (leer y destrozar) o un bebé y un libro (destrozar sin más) hace descartar al bebé.

Hoffman salió de casa en busca de un libro ilustrado que mostrase a su pequeño lo que era la vida. Los dibujos no estaban mal, de hecho le gustaban bastante, pero a aquellas historias les faltaba algo. Recorrió las librerías de Franckfurt sin éxito. El colmo fue topar con una lámina en la que aparecían animales, mesas y utensilios de cocina con una leyenda que aclaraba la escala de cada uno. «¿Qué se espera de un niño al que se le reproduce así una mesa o una silla?», pensó espantado.

Cuando el doctor llegó a casa, fue su esposa la que no entendió nada. Abrió el cuaderno que le entregó su marido. Pasó una hoja. Y otra, otra, otra. Todas estaban en blanco. «¡Pero si es solo un cuaderno vacío!», exclamó ella. A lo que él, en actitud triunfante, aclaró: «¡Así es! Yo mismo le haré al niño su propio libro ilustrado».

Entonces el doctor Hoffman empezó a pensar. Las palabras son simples, vacías para un niño, se decía. ¿De qué sirve una orden si el niño no ve las consecuencias de desobedecerla?, debió de pensar. Las imágenes: nada es tan potente. Niños harapientos, llamas, sangre y tijeras que cortan dedos comenzaron a desfilar por su imaginación. Esos eran los dibujos que haría en sus ratos libres hasta que llegase la navidad.

Ni siquiera era tan descabellado, al fin y al cabo, no iba a dibujar más que algunas escenas que él había vivido de pequeño o que alguna madre ya había descrito con todo detalle en alusión a su profesión: «¡Si comes demasiado, vendrá el doctor y te dará medicinas amargas o te aplicará sanguijuelas!». Los médicos, para los niños que escuchaban estas amenazas, estaban a la altura del deshollinador.

Con la tinta que siempre utilizaba, Hoffman iba trazando los dibujos y escribiendo las historias que se había propuesto narrar en verso. Pero colorear fue algo catastrófico: los colores y la tinta se convertían en uno y adiós dibujo. Trabajó en el libro sin descanso, hasta dar con la solución, temiendo no llegar a tiempo. Pero lo hizo.


Cuando solo quedaba una página el blanco, se quedó sin ideas. Dibujó ahí a Pedro Melenas, que no era más que la ilustración que cerraba el libro. Pedro aparecía como un niño guarro y dejado que había adoptado un aspecto leonino y manos infinitas:

Por no cortarse las uñas
le crecieron diez pezuñas,
y hace más de un año entero
que no ha visto al peluquero.
¡Qué vergüenza! ¡Qué horroroso!
¡Qué niño más cochambroso!


El libro fue un gran triunfo que cumplió con su función: al niño le encantó. A los mayores también. Todo su entorno empujaba a Hoffman a publicarlo, algo que él declinaba porque no imaginaba que mereciera cosa semejante. Hasta que una de esas personas, Löning, con el que coincidía en las reuniones de un extraño y variado círculo que Hoffman solía frecuentar, resultó ser un librero recién convertido en editor que quería publicarlo.

Los libros infantiles, les dije, deben parecer sólidos, pero no serlo. No son solo para contemplarlos y leerlos. Están destinados también a que los niños los rompan y los desgarren. Entra dentro del proceso de desarrollo del niño y ahí reside la ventaja de su producción.

Fue así como la última página pasó a ser la primera y como, el regalo del hijo se convirtió en el libro infantil más popular en Alemania y también el más controvertido: lo que aspiraba a ser un manual de buenas maneras resultó una paradoja que advertía de las consecuencias de hacer lo que no se debía hacer, haciendo, precisamente, lo que no se debía hacer. Obediencia y desobediencia de la mano.

¡La comodidad es muy importante!






¡Esto está muy WTF!







Humor ilegal







El libro que cambia sus ilustraciones a medida que pasa el tiempo.

Este libro está envasado al vacío. Es una forma de apartarlo del tiempo y arrebatarlo a esos microorganismos que nadie ve, pero que trabajan, noche y día, para transformarlo todo. Esos mismos que se comen las cosas para hacerlas viejas.

El día que el volumen deja su envoltorio empieza a vivir y sus historias comienzan a mutar. Este poemario gráfico, titulado Qué será de mí, está impreso en dos tintas. Una permanece y la otra cambia. Lo hará en unos cuatro meses y, al ir desapareciendo, la ilustración modificará su significado. «El proceso comienza cuando el dueño lo abre. El libro no está quieto. Es una obra de acompañamiento para que el ojeador (no es un lector porque apenas hay texto) vaya viendo cómo se transforma. Al final, cuando el proceso acabe, quedará como un fósil», explica el autor, Martin Satí.

Hace dos años, este diseñador imaginó un libro mutante. Las páginas irían cambiando con el paso del tiempo porque ese era el tema del que quería hablar. «De la volatilidad, de la fugacidad, del olvido, del fin. Quería hacer algo poético. No me interesa lo efectista», indica. Buscó por todo el mundo y no halló nada. Entonces, decidió hacerlo él. El camino era largo. Tuvo que esperar unos veinte meses hasta encontrar, por fin, una tinta volátil. Estaba en un país de América Latina. Ahí dio con un hombre que le vendió la tinta orgánica que se van comiendo esos microorganismos imperceptibles.


—La tinta dura unos cuatro meses, pero el proceso es más rápido o más lento en función del lugar donde esté el libro —explica—. Este verano lo llevé a la playa y desapareció mucho antes que en la ciudad de Sevilla.

—¿De qué depende?
—Nadie lo sabe. La composición es secreta. El vendedor no la revela. No sé si es mermelada —bromea.

El hombre que se ahorcó 12 veces (por la ciencia)

Los estudios científicos a lo largo de la historia han dado lugar a experimentos y pruebas de todo tipo. Muchas tremendamente peligrosas. Entre estas últimas habría que citar lo ocurrido en 1904, momento en el que el científico forense rumano Nicolas Minovici se ahorcó hasta 12 veces. Todo por la ciencia.

Y es que si hubiera que enumerar una lista de “actividades” o pruebas con las que no experimentar uno mismo, ahorcarse parece razonablemente una de ellas. Esto no impidió a Minovici llevarlo a cabo como quedó demostrado en un paper del científico de 238 páginas sobre el estudio de la muerte por ahorcamiento.

Un trabajo que ocurrió a comienzos del siglo XX analizando hasta 172 suicidios, todos ellos diferenciados a través de diferentes categorías tales como el género, el lugar de los hechos, la estación del año donde tuvo lugar, el tipo de nudo utilizado o incluso el material de la cuerda empleado. Tras las 172 pruebas, el científio se dispuso a “probar” de primera mano.

Para ello comenzó con algunos ensayos preliminares donde la soga no contraía. Había construido un mecanismo que le permitía ahorcarse poniendo la soga colgada en el techo. Según explican los papeles de Minovici: “me dejé colgar seis u ocho veces durante cuatro o cinco segundos con el fin de acostumbrarme a la soga”. Lo hacía tumbado en una camilla mientras tiraba de la cuerda con una mano.

Minovici explicaría más tarde que el dolor era casi intolerable, su visión se volvía borrosa escuchando una especie de silbido, tras pocos segundos debía parar antes de perder la conciencia, razón por la que frenó el experimento durante dos semanas. Aún así, el hombre quería llevar las pruebas más allá, así que se dispuso a llevar el experimento a un ensayo “real”. Él y algunos de sus colaboradores pusieron sus cabezas sobre una soga regular y pidieron a algunos asistentes que los colgaran hasta doce veces. Estos debían tirar de la cuerda de cada uno de ellos. Al subirlos, Nicolás Minovici explica que se le cerraban los ojos inmediatamente a la vez que las vías respiratorias, momento en el que daba la señal de que lo bajaran.


El resultado final de este experimento no llevó a grandes conclusiones, aparte del mal rato que suponemos que pasó tanto Minovici como los colaboradores que se unieron al científico. El hombre pediría más tarde disculpas y explicaría que a pesar del “coraje” tanto de él como de sus colaboradores, no pudieron permanecer colgados más de tres o cuatro segundos. Y es que aunque para el estudio de la muerte por horca hubieran sido suficiente unos pocos centímetros colgados del suelo, el hombre aconsejó a sus ayudantes que tiraran de la cuerda hasta que sus pies estuvieran a tres o más metros del suelo. Unos resultados que dejaron a Nicolas sin poder tragar bien durante 30 días.

Nicolas Minovici moriría años más tarde, en 1941, de una enfermedad que afectaba a sus cuerdas vocales.



Moscas, perros, caracoles, y otros animales asesinos.

Todos conocemos el peligro que representan los tiburones, los leones y los cocodrilos, entre otras especies de temer. Pero, ¿qué hay de otros asesinos menos conocidos?

Aunque no lo creas, éstas son seis de las criaturas más letales de la naturaleza, de las que tal vez sabías poco o nada.

1. Tenia

Las tenias causan una infección intestinal llamada teniasis.

Ésta se contrae al ingerir huevos de larvas en carne de cerdo o res mal cocinada, o en comida o agua contaminada.

También se transmite a través de las heces.

Las infecciones causadas por la tenia presente en la carne de res no son tan peligrosas para los seres humanos.

Pero la tenia presente en el cerdo puede causar severos dolores de cabeza, ceguera e incluso la muerte.

Se estima que las enfermedades causadas por la tenia de cerdo matan alrededor de 1.200 personas al año, en su mayoría en Asia, África subsahariana y América Latina.

Si los huevos de las larvas se desarrollan en el sistema nervioso central, también pueden causar una forma de epilepsia prevenible.

2. Lombriz intestinal

Se cree que cerca de 1.000 millones de personas están infectadas con este gusano parasitario que causa ascariasis, una enfermedad presente en todo el mundo.

Este gusano vive en los intestinos y sus huevos se traspasan a través de heces infectadas. La ascariasis es causada por la ingesta de estos huevos.

Esto puede ocurrir cuando uno se lleva a la boca dedos o manos contaminadas, o bien al consumir frutas y vegetales que no han sido cocinados, lavados o pelados cuidadosamente.

El gusano adulto tiene una longitud de entre 15 y 35 centímetros.

Las personas afectadas por esta lombriz (del género Ascaris) no suelen mostrar síntomas, pero las infecciones severas pueden causar bloqueo intestinal y afectar el crecimiento de los niños.

Aunque la ascariasis es tratable, los casos graves causan aproximadamente 60.000 muertes al año, generalmente niños, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

3. Caracol de agua dulce

Los asesinos no son los caracoles, sino los gusanos parasitarios que viven en ellos.

Por eso, el contacto con caracoles de agua dulce puede causar una infección denominada esquistosomiasis. Se trata de la segunda enfermedad parasitaria más devastadora en países tropicales después de la malaria.

Africa está particularmente afectada por este mal.

Según la OMS, al menos 20.000 personas mueren de esquistosomiasis cada año en todo el mundo.

Sin embargo, Usaid, la agencia de cooperación internacional de Estados Unidos, calcula que la cifra es mucho más alta: más de 200.000 muertes anuales.

Los presidentes estadounidenses que murieron durante su mandato.

El último presidente estadounidense en morir durante su mandato fue J. F. Kennedy, el 22 de noviembre de 1963 y, aunque parezca sorprendente, eso significa que Estados Unidos está viviendo actualmente el período más largo de su historia sin el fallecimiento de un presidente actuante. La racha casi se corta, sin embargo, con el intento de asesinato a Ronald Reagan de 1981 el cual, según los expertos, no terminó en la muerte gracias a la pronta atención médica que recibió. 

Claro está, esta racha sin muertes presidenciales tiene mucho que agradecer a los avances de la medicina moderna. De los 8 que perecieron durante su mandato, 4 fueron asesinados y otros 4 sufrieron muerte producto de enfermedades, al menos una de las cuales podría haberse evitado en la actualidad.
William Henry Harrison

Hay muchas razones, aunque no demasiado felices, para recordar a Harrison: fue el presidente estadounidense con el mandato más corto, el primero en morir durante su mandato y, la principal, no se abrigó bien durante su acto de asunción el 4 de marzo de 1841. Otro ¿mérito? de Harrison es haber pronunciado el discurso de asunción más largo en la historia de los Estados Unidos y lo hizo en un día de lluvia, sin saco, sin sombrero y habiéndose trasladado en caballo en lugar de en un carro.

El 4 de abril del mismo año, William Henry Harrison murió producto de una neumonía que había comenzado unos 9 días antes, pero que se creyó fue consecuencia de su serie de malas decisiones durante la asunción.

Zachary Taylor

​Zachary Taylor asumió la presidencia de los Estados Unidos en marzo de 1849 y dirigió esta nación norteamericana hasta su fallecimiento, en julio de 1850. Las causas de su muerte siguen sin estar del todo claras. Aparentemente, habría muerto por algún problema gástrico, incluso posiblemente por cólera. Sin embargo, aunque la mayoría la coloca en la categoría de «muerte natural», hay quienes sostienen que fue envenenado por defensores de la esclavitud, algo que intentó probarse, sin suerte, cuando se exhumó su cuerpo en 1991.

Abraham Lincoln

​La historia de Abraham Lincoln es conocida por todos. Fue asesinado por John Wilkes Booth en el teatro Ford el 14 de abril de 1865 mientras miraba una obra con su esposa y otros acompañantes. Su mandato entre 1861 y 1865 fue suficiente para dejar una marca importantísima en la historia de los Estados Unidos, con hitos como la abolición de la esclavitud y el comienzo del fin de la Guerra Civil.
James A. Garfield

​Lincoln fue el primer presidente estadounidense en ser asesinado, pero empezó algo así como una moda. Tan solo 15 años después, James A. Garfield fue asesinado, también de un disparo, cuando llevaba menos de 4 meses como el vigésimo presidente de los Estados Unidos. El asesinato ocurrió en julio de 1881, pero Garfield sobrevivió hasta setiembre del mismo año. Muchos expertos creen que Garfield podría haberse salvado, pero la medicina estadounidense de la época todavía no daba a las medidas antisépticas la importancia que merecen.