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sábado, 30 de abril de 2016

Oro, plata, palas, cuchillos y ahora plástico: El dinero a través de la historia

Oro, plata o níquel. Papel y ahora plástico.

El nuevo billete de cinco libras esterlinas que emitirá el Banco de Inglaterra en septiembre llevará la imagen de Churchill y es… de plástico.

Para el 2017 saldrá el de £10, y para el 2020 pondrán en circulación el de £20, y eventualmente sustituirán los billetes de papel hechos con algodón, que se han utilizado por más de 100 años.

Se trata de los últimos cambios que la humanidad ha introducido a la forma de fabricar el dinero durante siglos.

Las monedas como las conocemos
Las monedas de Lydia, hechas de electro, una mezcla natural de oro y plata que se encuentra en el cauce de los ríos, son uno de los primeros ejemplos de dinero.

Llevan ese nombre porque fueron acuñadas en Lydia, hoy zona occidental de Turquía, en el siglo VII antes de Cristo, hace unos 2.500 años.

Las monedas, en las que se puede observar una cabeza de león, tienen un peso consistente y un nivel de pureza similar.

Por ello, conservaron un valor para ser utilizadas como medio de pago en el comercio exterior, sustituyendo la tradición del trueque, donde dos bienes distintos, pero de similar valor entre las partes negociantes, eran intercambiados.

Eran muy valoradas en negociaciones de alto nivel, siendo utilizadas como regalos entre mandatarios y como pago a soldados mercenarios.

La mayoría de la población nunca llegó a ver una de estas monedas, y se mantuvo negociando sin monedas, tal como se registra en la historia de ciudades e imperios por más de 2.000 años.

¿Cuchillos o dinero?

A lo largo de la historia las monedas han mostrado una imagen muy distinta a como las conocemos ahora. 

Por ejemplo, en China se utilizaba un objeto con forma de cuchillo o espada a principios del siglo VI antes de Cristo, cuando el país se encontraba dividido en estados.

A fin de inspirar confianza entre los comerciantes, y lograr que utilizaran este objeto de bronce como dinero, se le dio una forma de herramienta para la agricultura, que fuera reconocida por estas personas, en vez de un objeto extraño para la época como era el diseño circular que tenían las monedas.

Las monedas con formas de cuchillo volvieron a ser producidas en China 200 años después, porque eran una forma reconocida por los involucrados en las continuas guerras de la época.

En términos de valor, el peso era más importante que la forma.

Aunque el uso de estas monedas fue más extenso que las de Lydia, el dinero como tal no llegó a popularizarse hasta que se estableció el imperio romano.

El nacimiento de los billetes

El billete más antiguo que forma parte de la colección del Museo Británico es el Gran Ming, que circuló en China en el siglo XIV. 

Es uno de los primeros ejemplos del llamado papel moneda, hecho de la corteza del árbol de mora. Tenía unas dimensiones de 34 cms por 22 cms, y equivalía a 1.000 monedas.

"La gente comenzó a llamarlo "dinero volador", en parte porque era comúnmente utilizado en negociaciones de alto nivel, pero también porque no tenía el peso que las monedas poseían", comenta Harris.

"De modo que si no los mantenías sujetados, podían terminar literalmente volando".

Eran respaldados por una autoridad central, tenían dragones en los bordes y unas inscripciones que prohibían su falsificación.

La advertencia, por cierto, parece haber sido ignorada. Debido a la inflación y la continua falsificación –cuando la técnica de impresión se hizo más fácil- China decidió suspender la circulación de billetes a principios del siglo XV.

Los billetes como medio de pago fueron retomados en ese país cuatro siglos más tarde.


Cuando las islas británicas estaban envueltas en la guerra civil del siglo XVII, se produjo una gran inestabilidad en la economía y una gran carencia de dinero de baja denominación.

El gobierno central se vio imposibilitado de producir dinero, por lo que los pequeños comerciantes decidieron elaborar el suyo propio.

En la colección del Museo Británico se aprecia una pieza emitida por John Erwing, comerciante inglés que elaboraba tabaco, por lo que la imagen de la moneda es un mono fumando un pipa.

Los clientes podían utilizar esta pieza en su tienda, y en algunos otros locales comerciales que las aceptaban.

Esta producción privada de dinero fue de alguna manera un antecesor de las monedas locales como las conocemos ahora, por ejemplo la libra Brixton o la libra Bristol, o el dinero digital Bitcoin.

Sin embargo, estos objetivos no fueron utilizados por mucho tiempo.

Una proclamación real, luego de la restauración de la monarquía en 1660, restringió su producción.

La era del plástico

Aunque el dinero es intrínsecamente algo conservador, a fin de que sea aceptado por la población en general, se han producido cambios revolucionarios.

Uno fue el nacimiento de las tarjetas de crédito, a pesar de que el crédito y el débito han existido desde el mismo momento que surgió el dinero.

Tener crédito en una tienda era algo común, pero las tarjetas de crédito permitieron a la gente utilizar una tarjeta para comprar en diversas tiendas sin tener que portar billetes o monedas.

"Para que las personas se acostumbraran a usarlas como medio de pago, fueron enviadas por correo a muchos que ni siquiera las habían solicitado", relata Alsop.

Evidentemente esta estrategia de mercadeo no fue particularmente muy rigurosa en esa época, así que por ejemplo, fueron emitidas y enviadas tarjetas de crédito a bebés.

No había cajeros automáticos, como hoy, así que el encargado de la tienda tenía que tomar la tarjeta de la persona y llamar por teléfono al banco para confirmar la transacción.

Como se puede apreciar, las formas y materiales han sido diversos a la hora de fabricar el dinero.

Es inevitable preguntarse si los billetes de plástico tendrán la capacidad de estirarse lo suficiente para rendir durante todo el mes, o al menos la quincena, porque a muchos de nosotros nos queda sobrando bastante mes, al final del sueldo...



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