Criminales para EEUU, héroes para el resto del mundo.

Snowden llega a los cines de todo el mundo en uno de los momentos más controvertidos para el ex agente de la NSA.

Después de que Edward Snowden explicara a Obama por qué debería perdonarle la filtración de cientos de documentos de alto secreto a los periódicos The Guardian y The Washington Post, se estrena le película en la que busca hacer entender al mundo su punto de vista.

Exiliado en Rusia, Edward Snowden se ha convertido en un fugitivo de la justicia por revelar al mundo los mayores secretos de Estados Unidos. Gracias a él conocimos el Programa PRISM, con el que el gobierno norteamericano tuvo las puertas abiertas a las bases de datos de grandes compañías tecnológicas como Microsoft o Google.

También supimos que China y la Unión Europea, supuestos aliados de EEUU, habían sido hackeados y espiados por la propia NSA. Y así un gran número de revelaciones que esclarecieron la mala praxis del gobierno de Obama y de sus predecesores.

Todo ello, condensado en 134 minutos, llega al cine de la mano del director Oliver Stone y de Joseph Gordon-Levitt, que busca revalidarse como actor de primera categoría con un filme que podría originarle un sinfín de problemas políticos.

La filtración de Snowden ha llegado a ser catalogada como “ el mayor caso de espionaje de la historia de la humanidad”. Pero, antes de que él llegara, fueron muchos los “traidores a la patria” que, con mejores o peores intenciones, demostraron que ni el mayor de los secretos se mantiene oculto por mucho tiempo.

1. Thomas Drake y John Crane

Diez años antes de que Snowden revelara los entresijos de la NSA a dos de los diarios más importantes del globo, hubo un par de hombres que intentaron hacer lo propio. John Crane y Thomas Drake tenían información privilegiada sobre las prácticas fraudulentas de los servicios secretos de EEUU.

Pero cometieron un gran error: intentaron hacer las cosas bien.
omas Drake sabía algo que podría haber cambiado la historia del 11S. En los documentos secretos, encontró que el gobierno tenía nociones de que se estaba preparando un atentado. Hasta siete llamadas se realizaron entre San Diego y la base de Al Qaeda en Yemen. El único problema, por tanto, es que no habían investigado el caso lo suficiente como para poder evitar el acto terrorista.

Además, descubrió que el gobierno de EEUU había estado espiando ilegalmente una red de comunicaciones tanto dentro como fuera del país. Pero Drake fue por la vía oficial, y entregó los documentos a su superior, John Crane.

Ante la evidencia, ambos se aliaron para denunciar el caso. Pero solo les sirvió para que les expulsaran del cuerpo.

Ahora, la historia de ambos ha sido revelada. No se han mantenido en silencio gracias al propio Snowden, que admitió que fueron su mayor impulso a la hora de dar el paso que cambiaría la historia contemporánea de su país.

2. Chelsea Manning (nacida Bradley Manning)

Chelsea Manning es una mujer transgénero que está cumpliendo una condena de 35 años en prisión. Antes de revelar que nació en el sexo equivocado, fue Bradley Manning, un soldado y analista de inteligencia del Ejército de Estados Unidos.
Al igual que Snowden, Manning no dudó en filtrar información comprometida para el país. En este caso, sacó a la luz el vídeo “Collaterall Murder”. En él se observa como un helicóptero estadounidense mata a un grupo de civiles en Irak, entre los que se encontraban dos periodistas de la agencia Reuters.

Pero esto solo fue la punta del iceberg. Más de medio millón de registros de las guerras de Irak e Irán fueron traspasados de Manning a Julian Assange para que los publicara en el portal Wikileaks, lo que le costó una cara condena de prisión y un enorme apoyo público.

3. William Mark Felt

El 31 de mayo de 2005, apenas tres años antes de morir, Mark Felt reveló ser “Garganta Profunda”, el hombre que destapó el caso Watergate.

Durante los años 70, Estados Unidos fue salpicado por el que se revelara como uno de los mayores escándalos políticos del siglo. Durante el gobierno de Richard Nixon, se filtró información secreta que implicaba al gobierno en una trama corrupta.

Nixon tenía un sistema de cámaras de vigilancia que habían grabado un gran número de conversaciones dentro de la Casa Blanca. Entre ellas, se encontraba la revelación de que su equipo había conspirado para ocultar un robo en la sede del Comité Nacional del Partido Demócrata.

Después de demostrarse lo sucedido, Richard Nixon renunció a su cargo, siendo así el único presidente de la historia de América en hacerlo. Pero nunca se supo quién había sido el informante que sacó a la luz tal suceso… hasta más de 30 años más tarde.

Felt era el número 2 del FBI cuando ocurrió. Según reveló en su autobiografía, su integridad moral le obligó a revelar la información privilegiada a la que tenía acceso. Aun así, no se atrevió a dar la cara hasta mucho más tarde, y “Garganta Profunda” se convirtió en la fuente anónima más famosa de la historia.

4. Daniel Ellsberg

Cercano al caso Watergate se encuentra la trama de los llamados “Pentagon Papers”. El 13 de junio de 1971, The New York Times publicó el primero de nueve artículos en los que se revelaba información confidencial sobre la Guerra de Vietnam.

Entre los datos publicados, se encontraba el hecho de que Estados Unidos no tenía ni la intención ni la esperanza de ganar la guerra. Además, había extendido deliberadamente algunos ataques después de prometer que no irían a más. La inestabilidad política que esta revelación provocó fue el primer paso hacia la dimisión de Nixon. Y el culpable tenía nombre y apellido: Daniel Ellsberg.

Después de doctorarse en Economía en la Universidad de Harvard, Ellsberg trabajó en el Pentágono y, más tarde, en la Corporación RAND, un laboratorio de ideas creado para actuar en la Guerra de Vietnam.

Durante varios años, el economista estuvo en contacto con documentos clasificados de todo tipo. Pero, a medida que avanzaba la guerra, iba dándose cuenta de que debía hacer algo.

A partir de 1969, Ellsberg comenzó a mostrarse como un detractor total de la guerra. Y, harto de que sus palabras se vieran acalladas por cargos superiores, decidió revelar al mundo los papeles confidenciales que había fotocopiado anteriormente, lo que puso a EEUU en un gran conflicto diplomático.

5. Joseph Darby

Joseph Darby es el único de la lista que se podría considerar “patriota” por el pensamiento tradicional norteamericano. El 13 de enero de 2004, este soldado estadounidense denunció a los altos mandos del Ejército la bochornosa situación de que había sido testigo.

Según declaró, sus compañeros estaban llevando a cabo torturas y vejaciones de todo tipo en Abu Ghraib, ciudad irakí en la que estaba destinado. Darby realizó fotografías y las envió a sus superiores, lo que puso en marcha una investigación que acabó con graves consecuencias para los ejecutores.

Darby esperaba mantenerse en el anonimato, pero su identidad se hizo pública cuando el Secretario de Defensa Donald Rumselfd pronunció su nombre en el senado. Tras esto, comenzó a recibir amenazas de todo tipo. Incluso, según sus palabras, de cargos políticos a los que su revelación les salpicó profundamente.

Sin embargo, se mantuvo firme en su postura:

“ Lo volvería a hacer sin duda. Aquello iba contra todo lo que creía y lo que nos habían enseñado sobre la guerra”.

6. Samuel Loring Morison

El último caso similar lo protagoniza Samuel Loring Morison, un antiguo analista naval que trabajó desde 1974 a 1984 en el Centro de Apoyo de Inteligencia Naval en Maryland.

Mientras ostentaba un importante cargo en el equipo encargado de investigar a la Unión Soviética, también era colaborador de la revista anual Jane’s Fighting Ships. En la publicación, Morison escribía artículos sobre los datos que tenían de la marina rusa, con la intención de compartir la información necesaria que los occidentales deberían saber en caso de que la Guerra Fría fuese a más.

Sin embargo, su doble trabajo comenzó a reportarle problemas graves con sus superiores. Según le decían, gran parte de la información revelada no debería salir de sus despachos. Pero el analista defendía que la gente tenía derecho a saber lo mismo que ellos, por lo que continuó haciéndolo hasta que fue acusado por los fiscales del gobierno de compartir información clasificada.

Morison fue condenado por espionaje y robo de propiedad en 1985, aunque él continuó alegando que no hizo nada ilegal o, como mínimo, amoral. En 2001, el presidente Bill Clinton acabó por indultarle, pero ya se había convertido en “el único funcionario jamás condenado por dar información clasificada a la prensa”.


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